| |
Me exhibí en una noche
Soy una mujer de 35 años de edad, blanca, nariz refinada, ojos negros, pelo rizado, pies bonitos y piernas torneadas, más bien, hermosas, ustedes juzguen.
Estoy casada con un hombre moreno, feo y además con un trabajo que no nos da la estabilidad económica necesaria. Yo estoy acostumbrada a vestir bien, me gusta la buena ropa y zapatillas finas. Me gusta ir a restaurantes bonitos donde se coma bien, que me traten como a una dama, lo que en mi matrimonio no encuentro. Podría decir que estoy insatisfecha de lo que ahora tengo.
Sexualmente el asunto esta peor. Tengo más de un mes que no tenemos relaciones íntimas, a mi no me dan ganas creo que por las presiones económicas a que estoy sometida y por la falta de motivación por parte de mi pareja. En algunas ocasiones hemos estado en la gran necesidad de pedir prestamos a personas que tienen recursos y muchos hombres me han propuesto cosas no tan decorosas que digamos, yo no he aceptado hasta ahora a sus intenciones, pero he sido tentada a aceptar dichas propuestas.
Me gustaría conocer a un hombre bueno que me saque de esta tristeza a la que estoy sometida, que me comprenda, que me de cariño, amor y si es posible pasión. Que me complazca en todo lo que yo quiera.
A veces sometida en la depresión, desesperada, he pensado hacer cosas que nunca he hecho, pero me detengo. Cuando he salido sola a realizar algunas compras, siempre hay algún hombre que se me acerca y me dicen que estoy muy guapa. Me invitan a comer, yo no acepto por supuesto. Será porque han sido hombres que no me han simpatizado, jóvenes y no tan jóvenes, que no han sido de mi perfil. Si me encontrara a alguien bueno que viera por mí en todos sentidos quizás pusiera haber algo entre nosotros por esta gran necesidad de cariño y necesidad de amor que tengo.
Déjenme contarles que en una ocasión tenía una necesidad enorme de estar con mi hombre, estaba realmente cachonda. Mi marido llegó a casa e inmediatamente se dispuso a dormir. Me quede con las ganas de que me hiciera algo. Me desnudé completamente y comencé a acariciar mi cuerpo, pase mis manos por mis pechos, bajando por el ombligo llegando al monte de venus, la noche era de luna llena. Me asomé por la ventana y vi al vecino que andaba en su patio. Se me ocurrió hacer algo totalmente atrevido. Yo vivo en la planta alta y mi estudio tiene vista completa y perfecta al patio del vecino. Abrí las cortinas totalmente, encendí las luces y haciéndome la disimulada me acerque a la ventana. El vecino al ver que se encendió la luz volteó hacia la ventana, yo simulé arreglar algunos libros y de reojo mire como el vecino atónito me observaba completamente desnuda. Me estaba exhibiendo a ese muchacho, que debo decir no era de mi tipo, pero que en esta situación, quería vengarme de mi marido que me había despreciado.
Seguí con mi exhibición, fui por un cepillo al tocador y sensualmente me cepille mi pelo ensortijado de perfil frente a la ventana. El vecino no perdía detalle, para eso ya se había medio ocultado entre unas cajas, pero yo lo podía ver perfectamente.
Me dirigí hacia otra recámara que tenemos y que también da al mismo exterior, y sin encender la luz, entre las cortinas me asomé y vi al vecino medio escondido, pero en una situación especial. Tenía su pene fuera del pantalón, era grande y grueso, brillaba con la luz de la luna, se estaba masturbando.
Eso me puso más caliente, regresé a la ventana del estudio, comencé a acariciar mis senos, de reojo veía al vecino que estaba apurado. Estaba yo muy caliente, volví a la recámara oscura y entre las cortinas miraba su enorme verga, quería tenerla en mi vagina, me empecé a acariciar el clítoris, estaba realmente muy caliente. Mi mano se movía con gran rapidez sobre mi panocha. El vecino estaba llegando al éxtasis, estaba echando todo lo contenido. Al ver eso yo también tuve un orgasmo, largo y placentero mientras miraba ese enorme instrumento arrojando leche.
Volví al estudio para darle una última estampa de mi cuerpo y apague la luz. Desde la recámara vi como el vecino seguía acariciándose su gran instrumento, aun de buen tamaño, al poco rato se metió a su casa.
Yo ya satisfecha me fui a mi recámara donde encontré a mi marido roncando.
Estoy pues en la espera de esa persona que me haga feliz, detallista, amoroso, complaciente, alegre, imaginativo, cachondo, que me trate como a una reina, me haga sentir realmente mujer.
|
|