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Casualidades de la vida
Me llevé más de cuatro años de mi vida trabajando para una empresa donde la máximo responsable era una alemana, cincuentona, rubia (siempre pensé que era de bote) de ojos azules, el prototipo alemán, salvo porque apenas mide 1,60, es desgarbada y sobre todo no tenía ni el más mínimo don de la elegancia. Por lo demás, tetas grandes, buen culo, caderas anchas, no mucha cintura, a la mujer si le tapabas la boca, se la podía mirar y sobre todo se le podía echar un buen polvo. A mi me atraía tanto que aguanté todo lo que pude antes de irme de la empresa, debido a que esta mujer amargada de la vida no tenía otro entretenimiento que hacerte la vida imposible, y cuando me tocó el turno, no tuve más remedio que irme aunque siempre con la cosa de no haber podido hacer realidad el sueño de poder encularme a la jodida alemana.
Ahora trabajo en mantenimiento de un apartotel en las afuera de la ciudad, reparando las cosas que se estropean y reponiendo cosas.
Una noche en el cambio de turno, me llevé una sorpresa, como huésped de un pequeño apartotel, que solemos dar para el polvo de una noche tenía como alojada a mi querida y antigua jefa, antes del cambio de turno fui corriendo llegando en el momento en el que salía un chaval de la habitación, con el tiempo justo de poder hacerle una foto saliendo de ella y la alemana en la puerta con una bata puesta, como fue tan rápida la cosa y como ella quería evitar que la vieran ni se percató de que era yo, pero yo había tenido la suerte de que en la foto se veía perfectamente que era ella, y aunque no se veía que el chaval salía de la habitación, si que ella lo estaba mirando dando muestra de que no era algo casual.
Me apresuré en hacer todo mi trabajo, esa noche tuve la suerte de que no había apenas trabajo y lo mejor, solo había dos apartamentos ocupados, y no iba a tener trabajo extra.
Apenas era las dos cuando me decidí a realizar mi sueño incumplido, solo tenía que echarle valor y tener la misma cara que siempre había tenido ella. Y como de todas maneras ella había venido a follar, pues eso quería yo, follármela.
Con mi llave maestra entré en la habitación sin hacer ruido, estaba acostada empelotas en la cama, había botellas de alcohol vacías, por lo que estaba como de costumbre, borracha, al cerrar ella despertó y aturdida se sentó en la cama, al encender y darse cuenta de que era yo, lo primero que hizo fue taparse con la sábana y antes de que comenzara a gritar le dejé en las piernas una foto que había impreso previamente del chaval y ella. Le dije que si montaba el más mínimo numerito llamaba a su marido en ese mismo momento, ya que aun tenía su móvil registrado en el mío. Me dijo que si lo que quería era dinero, a la mañana siguiente tendría la cantidad que yo quisiera, con la cabeza le indiqué que no era dinero lo que deseaba de ella, a la vez que me desabrochaba el botón del pantalón y me sacaba la polla, abrió los ojos como platos, intentó decir algo y le di a marcar en el móvil, volvió a callar y yo a apagar el móvil, comencé a hacerme una paja despacio, mientras le indicaba que desde que la había conocido en la empresa, me había parecido una mujer bastante rica y como en ese momento no había tenido la oportunidad, que mejor que esta para satisfacer mi anhelo, ella no quería ni siquiera mirar mi polla, aunque no la tenía totalmente erecta, si de buen tamaño, me fui acercando a su cara hasta colocársela a unos escasos centímetros de la cara, me miró con desprecio y asco, le dije que no se hiciera la estrecha que había venido a follar y eso era lo que íbamos a hacer, la cogí por los pelos y pasé mi capullo por su mejilla a la vez que me seguía pajeando despacio, la hice girar pasando mi capullo entre sus labios que ella apretaba con fuerza, la miré y le dije como llegues a hacerme daño te arranco los pelos. Instintivamente abrió la boca y yo colé mi capullo, se limitaba a mantenerla abierta mientras me dejaba que yo me pajeara con mi capullo dentro. Así estuve un momento el tiempo en el que mi polla fue adquiriendo toda su extensión, a mi favor tengo que decir que tengo un instrumento de unos 18 centímetros y unos 8 ó 9 de grosor, por lo que ya le costaba mantener la boca abierta sin más y al respirar o tragar saliva no tenía más remedio que mover su lengua por mi capullo, la solté de los pelos y dejé mi polla sola, la hacía palpitar dentro sin tocarla, podía sentir como su respiración se agitaba y como cada vez más le costaba no mover sus labios ni su lengua, hasta que por fin, cerrando los ojos, sentí como sus labios recorrían mi falo, y a la siguiente vez que tuvo que tragar, su lengua se movió y sus labios recorrieron buena parte de ella, mi mano pasó a acariciar sus cabellos, supongo que ella tampoco esperaba que fuera así, hasta que poco a poco comenzó a mover su boca y terminó por llevar su mano a mi polla y cogerla con fuerza, solté un fuerte gemido de aprobación y con él, la alemana terminó por aceptar lo que tenía en la boca, no era que fuera toda una experta chupando pollas, pero por lo menos lo intentaba, su mano haciéndome una paja y sus dientes clavándose en la base de mi capullo bastaron para que sin previo aviso comenzara a soltar en su boca toda mi corrida, hubiera aceptado que se la sacara y me dejara correrme encima suya, pero no fue así, no dejó de chupar incluso con más ganas hasta que terminé de correrme y cuando terminé soltando un hondo gemido, sin que ella se lo esperase busqué su boca con la mía y metí mi lengua dentro rebuscando aun el semen que le quedaba y no se había terminado de tragar, eso la pilló de improviso y la puso a mil, aunque trato de disimular, me apartó bruscamente y me dijo que si ya tenía lo que quería que la dejara en paz, le dije que la noche solo acababa de empezar y como me iba a ir sin siquiera haber probado el néctar que salía de su depilado coño. Abrió más los ojos, y se tapó más aun con las sábanas, aunque su resistencia duró poco en cuanto mis dedos suavemente recorrieron sus muslos en busca del filo, la soltó y me dejó que la destapara completamente, tiré de ella hasta tenderla en la cama. Estaba boca arriba con las piernas suavemente abiertas, me dejaba ver una leve cantidad de vellos rubios finos y largos que poblaban su bajo vientre. Y ella con las manos y los brazos trataba de tapar sus bien paradas tetas. Abrí sus piernas hasta colocarme entre ellas y sin dilación enterré mi boca en el ansiado manjar, soltó un gemido, sus labios eran grandes y arrugados, el paso de mi lengua por ellos terminó por encharcarlos y yo extasiado por la cantidad de flujo que había comenzado a manar de ese agujero me afanaba por tragarme cada gota que salía de él. Mis manos recorrían sus muslos, su vientre, habían subido hasta alcanzar sus grandes y flácidas tetas que se movían como flanes cuando las mantenía entre mis manos, ya no disimulaba, la zorra gemía todo lo fuerte que podía, y mi lengua se enterraba todo lo que podía en su dilatado coño, cuando sentí que mi polla estaba otra vez dispuesta para el ataque,. Sin aviso, comencé a subir, volviéndome loco mamando de sus duros pezones, y sin que ella opusiera resistencia y sin necesidad de guiarla, mi polla encontró la entrada justa y se la clavé hasta los huevos, sacando de su garganta nuevos gemidos y contorsionándose debajo mía, casi conseguía levantar mi cuerpo, lo que me permitía que mis manos se fueran derecha a su nalgas y las apretara con fuerzas, habíamos rodado en la cama y me tenía debajo, era ella quien dirigía mi polla en su coño, se movía de delante atrás, enterrándose cada vez más mi polla, mis manos recorrían como loco su cuerpo, se paraban en cada centímetro, sobre todo buscaban mamar de sus grandes y apetitosas ubres, eran más grandes de lo que había imaginado siempre. Y también su cuerpo estaba más flácido de lo que yo recordaba, pero la sesión bien valía la pena, la alemana botó sobre mi polla hasta que volvió a estallar en un orgasmo bestial, dejándose caer sobre mi, aunque instintivamente rodó para quitarse de encima mía, me había dejado con la polla dura y a punto de correrme, de espalda era la primera oportunidad de ver su espalda y esas impresionantes nalgas, que haciendo fuerza intentaba impedirme que las abriera con las manos. Comencé a besar su espalda, y pasar mi lengua por ella, hasta terminar en el comienzo de sus nalgas, dejó de hacer fuerza y me permitió que las abrieras y que tirara de ella hasta colocarla a cuatro sobre la cama, hundí mi cara entre ellas, mi lengua recorría todo su canal, y me paraba para meter mi lengua en el agujero de su culo, cada vez que lo hacía, sentía como ella se estremecía y empujaba más su cuerpo contra mi cara, chupaba su coño, metía mis dedos dentro de los dos agujero, mordía suavemente su clítoris, que ya aparecía como un botón grande y duro envuelto por los bordes de sus labios, que no me costaba abrir como una flor. Me llevé así un buen rato, tanto que volvió a correrse de nuevo solo con mi lengua, yo estaba a mil por hora, me coloqué detrás de ella y suavemente volví a meter mi polla en su coño, me quedé quieto comprobando que ya no ofrecía resistencia, se había abandonado a mis deseos y los suyos propios, movía su cuerpo de delante a atrás clavándose encada empellón un poco más mi polla, haciendo que sus nalgas rebotaran contra mi vientre y provocando un sonido rítmico que me estaba llevando a la locura, mis manos abrían sus nalgas y mis pulgares se perdían dentro de su ojete, saqué mi polla de su coño y lo coloqué en la entrada de su culo, esperé a que ella lo aprobara, aunque si no lo hubiera hecho me hubiera dado igual, se la hubiera hundido igualmente, pero merecía la pena esperar a que ella diera su aprobación ya que así sería más fácil. Arqueó más su espalda, hundió los riñones en la cama, giró la cabeza, la muy zorra lo estaba gozando, frunció el seño y no dijo nada más, apreté con fuerza y mi polla traspasó su esfínter, soltó un pequeño grito pero aguanto sin moverse, saqué mi polla y la volví a meter, al sacarla podía ver como su agujero se quedaba abierto, como a su esfínter no le daba tiempo a retomar su posición, volví a meter varias veces y sacarla, ella gemía de placer, me cogí a sus caderas y poco a poco pero sin sacarla se la fui metiendo hasta sentir como mis huevos chocaban con su piel, sus gemidos eran guturales, me quedé un segundo para recuperarme ya que no deseaba correrme enseguida y comencé a moverme todo lo rápido que pude al principio fue difícil pero varios intentos después mi polla salía casi por completo para clavarse de nuevo hasta los huevos en su estrecho agujero. No pude aguantar mas que varios minutos, pero el goce fue bestial, la sentía gemir como una perra debajo mía con la cabeza hundida en la cama y aferrada con sus manos a las sábanas hasta que estallé en un orgasmo que no recuerdo haber tenido uno igual. No se cuantos chorros de leche solté en su apretado culo, cada uno de ellos me llevaba al cielo, y lo más impresionante es que ella no dejaba de bombear sus caderas hacía mi. Cuando terminamos ella se dejó caer en la cama y yo encima de ella, sin sacar mi polla de su culo, se dobló y yo quedé pegado a su espalda, me cogió los brazos y me dejó que me abrazara a ella, podía besar su mejilla y de vez en cuando soltaba un suspiro y me dejaba que mi lengua se uniera a la suya. Cuando me dejó ir de su habitación se despidió de mí con un beso con lengua que aun recuerdo. Desde aquella noche, por lo menos un par de veces al mes, se queda en el apartotel, pero no viene acompañada de nadie, solo espera mi llegada en el transcurso de la noche.
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