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The Black monk
Eugenio se enterò por unos amigos, de que habìa un castillo a pocos kilòmetros de su ciudad donde se entrenaba a las mujeres para ser exquisitamente eròticas y complacientes con sus maridos.
Al principio le pareciò extraño, pero segùn se fue enterando de màs detalles, decidiò contarselo a su esposa, Annetta.
Su mujer, al escucharlo puso su mejor cara de "que cosas se te ocurren a ti y a tus amigos".
Sin embargo se sintiò atraìda por la idea de saber què màs podìan enseñarle en aquella escuela.
Despuès de unas semanas, le pidiò a Eugenio que averiguara que requisitos debìa cumplir para asistir.
Pablo, entrò a un sitio de Internet que le habìan dado sus amigos y se puso en contacto con el preceptor del castillo.
Despuès imprimiò las condiciones y el precio del posgrado para mujeres.
A Annetta no le gustò mucho lo que las condiciones que le proponìan. Eran reglas generales, pero habìa algunas que le llamaron la atenciòn.
Por ejemplo, durante las tres semanas que durara su internaciòn, no serìa llamada por su nombre, sino por el de "A"
Otra regla que no la terminaba de convencer, es la que decìa que desde que llegara al castillo, aceptaba que todo lo que le enseñaran ò le hicieran para aprender a seducir, complacer y satisfacer a su marido, era plenamente aceptado por ella y no tenìa derecho a reclamar absolutamente nada.
Otra regla era que debìa permanecer desnuda durante toda la estadìa.
Y habìa màs. Debìa sentarse siempre con las piernas abiertas, exhibiendo su sexo.
Cuando le fuera requerido, debìa quedar sumisamente a disposiciòn del guardiàn maestro del castillo, ò de alguno de los entrenadores ò celadores.
Lo penso mucho, y despuès de hacer algunos arreglos, le comunicò a Pablo su decisiòn de asistir al curso, para volver y mejorar su nivel de amor y entrega por èl.
Pablo se puso contento, y una semana despuès la llevò en su auto hasta el castillo, en un lugar solitario en medio de unas montañas.
Cuando llegaron, no dejaron pasar a Pablo. Hicieron firmar a Annette un contrato dònde aceptaba todas las clàusulas.
Despuès Pablo pagò el costo de la matrìcula y el valor del curso, y lo invitaron a retirarse.
Llevaron a Annette hasta un baño, dònde le pidieron que se bañara y saliera a un cuarto que estaba a pocos metros.
Despuès de higienizarse, Annette se diò cuenta de que su ropa ya no estaba dònde la habìa dejado. En su lugar sòlo habìa una tùnica transparente, que dejaba ver sus pechos y el vello de su pubis.
Se calzò la tùnica y saliò rumbo al cuarto.
Allì la estaba esperando uno de los guardianes maestros.
-"Acércate "A", le dijo.
Annette se acercò.
El hombre era alto, fornido, mas bien gordo y muy musculoso.
Tenìa la cabeza afeitada y el torso descubierto. Solo llevaba un especie de taparrabo que lo cubrìa.
Tomò a Annette por la espalda y le quitò la tùnica.
Annette intento tapar su desnudez, pero èl le recordò que debía quedar dispuesta para su entrenador. Esas eran las reglas y ella habìa aceptado cumplirlas.
Annette, bajò entonces sus manos, y mostrò su cuerpo al guardìan.
El tomò una correa de cuero y la puso en su cuello sin ajustarla demasiado.
Annette volviò a quejarse. "Yo no soy un perro".
Es cierto, dijo el guardiàn, pero asì aprenderàs a ser sumisa.
Luego, tomàndola por los hombros, la obligò a arrodillarse.
Soltò su taparrabos y descubriò su sexo, enorme que comenzaba a ponerse rìgido.
Con sus manos, comenzò a acariciar los labios de Annette, y luego metiò su dedo ìndice y medio dentro de la boca de ella.
Despuès de un rato, introdujo en la boca de Annette su pene, y dejò que ella lo lamiera.
Annette pasò la pròxima media hora chupando, lamiendo, mordiendo suavemente y estirando el pene con su boca, sus labios y sus dientes.
En un momento, el guardiàn tirò su cabeza hacia atràs y descargò todo su semen en la boca de ella.
Despuès de esto le dijo "A", este es el principio. Ahora descansa y mañana continuaremos.
Se alejo y la dejo descansando.
CONTINUARÀ
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