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Mi primera Vez
Pues es el primer relato que voy a escribir, espero que os parezca bien, primeramente diré que mi familia es muy religiosa, siempre mi madre anda tras de nosotros vigilándonos. Yo hasta la fecha tengo 22 años, jamás había tenido una relación seria por mi madre, aunque parezca rara esta excusa era cierta, ella controlaba nuestros horarios, el de mis hermanas, el mío y aun el de mi hermano mayor; ella estaba decidida a que sus hijos no cometieran los mismos errores que ella había cometido.
Entrando a la Universidad, yo era tímida, aislada se puede decir. Hice amigos algunos que ya eran conocidos porque habíamos estudiado en el mismo colegio, y así fue pasando el tiempo, yo me iba acomodando, iba madurando cada vez más...
Empecé a tener novio y no funciono mucho, porque yo no podía salir de noche como lo hacían mis amigas y eso me traía problemas... después pequeños roces con algunos de mis amigos, nunca llego al sexo pero como me gustaba... mi preferido era un amigo que se llamaba "Miguel" que hombre... siempre había pensado que me gustaban blancos, ojos verdes, etc. pero el era diferente era un hombre que media 1.95 mts moreno, ojos y cabello negro, un cuerpo.. que solo verlo me provocaba un orgasmo.
Como las cosas nunca pasaron de ser amigos con "privilegio" pues nos distanciamos un poco... yo me conseguí a un tipo soñado y el también tenia novia.
Pues su novia yo consideraba que no era lo mejor para el, ni era acorde a sus gustos... era una mojigata la tipa y el todavía pensaba que con el tiempo ella iba a cambiar.
Mi novio era un tipo que yo consideraba casi perfecto en todos los sentidos... tenía un trabajo de ejecutivo, joven (tenía 25 años), estudiaba arquitectura, no tenía ningún vicio aparente, iba a nuestra misma iglesia y lo mejor de todo... le agradaba a mamá, aunque ella no sabía por el momento que éramos novios.
Pues las cosas con el relativamente funcionaban, llevábamos un par de materias juntos en la universidad, el venia a casa a estudiar, nos veíamos en la iglesia, me llevaba a comer, me compraba regalos tan lindos y carísimos... yo me sentía en la gloria, mis amigas nunca el les cayo bien, y yo seguía en mi condición de Virgen casi obligada; me encantaba este chico y hacía casi de todo por quedarnos solos hasta altas de la noche en casa, cuando mamá se tomaba su pastilla que la hacía dormir toda la noche... pero el no tomaba la iniciativa y aún no seguía el juego.. así que nuestra relación era casi como la de unos chiquillos que solo se basaba en besos y raramente en caricias...
Con el tiempo yo me estaba frustrando, ahora que estaba de vacaciones apenas podía verlo, ya que su trabajo exigía demasiado... al final me termine cansando de una relación casi platónica.
Cuando las clases volvieron a comenzar ya ni siquiera éramos compañeros, así que yo me refugie en "Miguel" que ya había terminado su relación también casi platónica de 8 meses... ambos nos llevábamos súper bien, no hablábamos de lo que había pasado antes de nuestro roce, porque creo que el respetaba el hecho de que yo tenía novio.
Para ese año yo me había mudado con mi abuela, por varias razones ya que me quedaba cerca la universidad y mis clases algunas había que salir bien tarde; de regalo de cumpleaños me habían regalado un coche, no era nuevo pero igual, ya no dependía de mi hermano o mi mamá para que me fueran a dejar y experimenté una libertad enorme.
Comenzamos a salir de noche, a veces a cenar con mi novio; aunque la mayoría de salidas las hacía con mis amigos de la universidad a algún club, en una de esas salidas paso algo que jamás olvidaré.
Yo estaba casi en el estado de ebria, Miguel que siempre me cuidaba propuso que el me llevaría a casa para no hacer que mis amigas se desviaran mucho, cuando subí al coche y me despedí de mis amigas quede sola con Miguel, y de repente comencé a llorar; el me preguntó que me pasaba y yo solamente le contestaba:
Miguel el no me desea...
Quien no te desea preciosa- preguntaba él
Alonso... ya llevamos más de 8 meses y no me desea como mujer-lloraba yo
Mi chiquita -decía él- como va a ser posible de que el no te desee cuando eres tan maravillosa... eres tan linda, que me tengo que contener para no caerte encima.
Pues el no lo piensa así!!!
Bueno y porque sigues con él?? ¿Acaso lo amas tanto?
Al decir esto reaccione un poco trate de controlarme y pensar ¿En verdad le amo? Miguel siguió manejando y cuando llegamos a casa se detuvo y me dijo:
¿¿Segura que vas a estar bien??
Si –le conteste yo- ya se me paso el mareo
No me refiero a eso, ya quítate esos pensamientos de la cabeza, me duele pensar que no eres feliz.
Pues no soy feliz!!, como voy a serlo – le dije- si nadie me desea
Al momento de decir eso se me acerco y me beso fue un beso tan lindo, tierno.. limpió mis lagrimas y simplemente susurro a mi oído:
Si supieras cuanto te deseo yo, no llorarías por ese tipo
Al escuchar eso, me olvide de Alonso y le bese; el me beso ya no con ternura sino con pasión, su lengua y la mía se encontraron y pasamos un rato así, en un beso profundo.
Ya es tarde –me dijo apartándose de mi.
¿Que paso? ¿Por qué cambias así? –le pregunté
Estas ebria, tienes que pensar las cosas bien; porque yo no estoy dispuesto a ser el suplente –me contestó
Me baje del coche, y entre a la casa... me fui a la cama, y dormí hasta las doce del día siguiente... me desperté, pensé en lo que hice, lo que debía de hacer... llegue a la conclusión de que con Miguel la cosa era sexual, pero con Alonso yo pensaba que tenía un futuro.
Al llegar a la universidad, mis amigos empezaron a bromear a decirme cosas de la noche anterior, Miguel se quedó callado.. me miraba y yo sabía que deseaba hablar conmigo a solas... yo sin saber que decirle cuando de repente apareció Alonso, con la sorpresa de que tenía una semana libre y diciéndome que faltara a clases porque me iba a llevar a un lugar especial. María mi amiga solo me dijo..
Vete que yo te presto los apuntes luego
Si vete -me dijo Miguel tratando de aparentar que no le afectaba- nosotros te ponemos al tanto al rato
Al decir eso Alonso me llevo, sin poder poner alguna oposición y me llevo a un restaurante en una colina... precioso. Pasamos una semana magnífica, en toda esa semana no fui a la universidad, no vi a Miguel... me olvide de todo. Al final de la semana, fuimos a un paseo... manejo por un lapso de 2 horas, al detenerse yo pensé que habíamos llegado a nuestro destino, era un pueblito precioso; solamente me dijo no te bajes que ya regreso, a los minutos regreso con unas bolsas y una canasta y otras cosas que solo vi que metió en otro coche todo terreno y me dijo... vamos sube aquí, que a donde vamos mi coche no lo puedo llevar.. paso otra hora manejando cuesta arriba; yo sin decir una palabra me entretenía con la vista y pensaba en Miguel.
Llegamos amor –me dijo él
¿Que es aquí? Le pregunte asombrada
La cima del mundo mi amor, la cima del mundo... mira a tu alrededor.
Asombrada vi para todos lados y habíamos llegado a una especie de mirador que tenía una vista increíble de todo un bosque, montañas, un río... aquel lugar era soñando.
Alonso había planeado una comida allí en el campo, estábamos solos sin señal de vida por ninguna parte... al terminar me dijo:
Te he querido preguntar algo toda esta semana pero me contuve porque quería que fuera especial
Preguntarme que? –le conteste yo
Christina, ¿Te quieres casar conmigo? –se puso de rodillas y saco un anillo de compromiso con un diamante y piedras celestes precioso
Este... mmm no se que contestar
Solo dime que serás mi esposa
Esta bien... Si
No lo pensé solamente dije que si... al día siguiente tenía que volver a la universidad y ver a Miguel y decirle lo que había pasado. Pero mis amigas no me dejaron me empezaron a preguntar que había pasado? Que como había sido? Que había contestado?
Al ver a Miguel les dije que tenía que hablar con él, solamente me acerque a él y le dije.. Vamos te invito a almorzar. Me tarde como quince minutos en llegar a un bello restaurante, que también es un centro turístico con cabañas y lago.
Pedimos la comida y nos dijeron que nos iban a dar una cabaña gratis para que almorzáramos porque todo el restaurante estaba reservado; a mi me pareció genial porque iba a estar más cómoda para decirle a Miguel que me iba a casar con Alonso.
Esta cabaña esta preciosa -me dijo
Si respondí yo – mientras el camarero ponía la mesa y preparaba todo en la salita comedor que tenía esa cabaña
Y tiene recamara, baño, tina y todo –me dijo
Ah! Que bien... –conteste
Ya había servido la comida, y al retirarse el camarero fui a cerrar la puerta mientras Miguel encendía el aire acondicionado.
Tengo que decirte algo importante –me acerque a él
No digas nada, ya lo se... me lo supuse –contesto
¿Y no te molesta? –le pregunte
Deja que yo no tengo que decir más –se acerco a mi- pasemos el resto del día aquí, porque después que te cases ni me vas a volver a ver
¿por qué? – le pregunte- yo no podría dejar de verte
No dijo nada más... me beso, sentí sus manos en mi espalda, en mi trasero... mmmmm me sentí en el cielo, me di cuenta que con Alonso jamás me había pasado eso; que solamente Miguel me podía hacer sentir así... ya no pensé más y me deje llevar
Te amo, te deseo... no puedo callarlo más; no te cases, se mía –mientras me decía eso desabotonaba mi blusa-
No puedo –le conteste yo, pero sin oponer resistencia alguna
Te deseo, he deseado esto desde el colegio y cuando aquella vez nos besamos no me había dado cuenta cuanto te amo
me quitó hasta mi ultima pieza de ropa y me beso, beso mis pechos, mi vientre, regresaba a mi cuello y me susurraba que me deseaba, que me amaba.... me cargó como si nada, y me sentí tan segura entre sus brazos.. me llevo a la recamara me acostó en la cama y me besaba
¿En verdad quieres esto? –me pregunto.. yo estaba tan caliente, lo deseaba tanto, descubrí que yo le amaba también y solo alcance a hacer un gesto de aprobación.
Dilo, vamos di ¿Esto es lo que quieres? –volvió a preguntar
Si, te deseo, quiero que pase esto, lo he deseado desde hace tanto tiempo.
Se acercó a la cama y admiró de nuevo mi cuerpo. Suspiró, se encogió de hombros y lentamente se bajó el slip. Vi que su miembro estaba preparado, duro y erguido, y tuve un pequeño sobresalto. tenía los ojos abiertos y le observaba. se agachó y se introdujo en la cama. Se acercó a mi, continuaba mirándole con sus hermosísimos ojos negros.
Cuando estuvo junto a mi, me atrajo hacia él y unió sus labios a los míos. Eran frescos y tiernos. Me abrazó, apretó su pecho contra mío y con las manos en mi culo presionó también vientre contra vientre. Besó mis pechos, y tuve una sensación indescriptible cuando acaricio la parte interna de mis muslos. Era delicioso jugar con su piel, que poseyera mi cuerpo, sintiendo como yo participaba y colaboraba en lo que él hacía. Yo ardía, parecía que la piel de la cara me hervía.
Me preguntó: Eres virgen todavía... No me lo había planteado hasta aquel momento, era tan difícil –se lo había dicho a Alonso y ahora ya no lo iba a ser si lo soy le confesé.. me he guardado y ahora te quiero dentro de mi, le dije.
Me tocó el sexo, explorando mi interior con dedos hábiles. Yo gemía al sentir los dedos del hombre que amaba en mi vientre. Había imaginado aquello tantas veces en las últimas semanas… me había enamorado de aquel hombre, mi amigo por tanto años.
Pero era tan educado, tan elegante, tan considerado, tan alejado de aquellos muchachos groseros y obscenos con los que trataba habitualmente… me moví, intranquila, sabía que llegaba el momento… Poco a poco, lentamente, separó mis muslos y se colocó en medio, con el cuerpo ya encima de mi. Descendió, uniendo los cuerpos, pecho contra pecho, vientre contra vientre. Su pene llegó a la entrada, sentía que entraba suavemente pero a la vez era doloroso, el trataba de hacerlo amorosamente, preguntándome si estaba bien. le abrace, gimiendo y jadeando, apretándose contra él y envolviéndole la cadera con mis muslos.
me sujetó con fuerza aplastándome contra las sábanas, empezó a actuar con un poco menos de delicadeza, sonreía, mientras yo me movía y pronunciaba palabras que no se entendían.
Ahora él me mordía el cuello, me pellizcaba el culo y otras partes, y yo, abandonada, participaba a fondo en todo lo que el proponía él, lo abrazaba, lo besaba, lo envolvía con mis muslos, mis brazos, sus besos…Ah, ya yo jadeaba, casi no podía respirar…
Miguel sudaba, se movía encima de mi, y aprovechó por fin la entrega mía para colocar todo su pene, duro como un palo, en la entrada de mi vagina y comenzar a penetrarla de una forma lenta pero decidida. Yo me contraje dejando ir un gritito que era como un gemido más alto al sentir el dolor del momento en el que él me acababa de desgarrar el himen.
Miguel sonrió satisfecho al notar que efectivamente, tal como yo le había dicho hacía un momento, era virgen, nunca nadie me había penetrado hasta aquel momento. Me dijo que le Parecía hacerme daño, tal vez era algo estrecha, porque yo aún gemía y apretaba mis uñas en su espalda, como en una contracción de dolor, cada vez que él me daba un empujón hacia delante, hasta conseguir introducir por completo, hasta el fondo, su pene en mi cuerpo.
Sí, ya le había regalado mi virginidad. Y ya su pene había llegado al fondo, estaba todo dentro de mi vientre.
Miguel empezó a moverse desconsideradamente encima de mi él me cabalgaba como un potro salvaje a una yegua, levantándome y dejándome caer cada vez que medio sacaba y volvía a introducir hasta el fondo el pene, al tiempo que yo dejaba de llorar y gemir, y aceptaba sumisa los movimientos violentos del hombre al que había entregado mi virginidad de forma consciente y voluntaria.
Él ya jadeaba y babeaba, hasta que explotó, perdió el mundo de vista disfrutando de un orgasmo intensísimo y prolongado, gritando y aullando, entrando y saliendo de mi vientre, besándome y mordiéndome…
Y yo sentí como inundaba mi vagina un líquido muy caliente, a borbotones, un líquido viscoso y ardiente, al tiempo que experimentaba un inesperado y desconocido gran placer, que me hizo gritar y gemir mientras él, que había dejado de gritar, también lanzó un gemido de satisfacción, con lo que anunciaba la culminación.
Miguel se quedó encima de mi, aplastándome con su peso, inundándome con su sudor y sus olores, mientras yo sentí que él sacaba su pene del interior de mi vagina, y se iba separando de lado hasta quedarse a mi lado, respirando con dificultad, igual que yo, mientras me agarraba por la cintura y se volvía a acercar a mi. Estuvimos así, abrazados besándonos y tocándonos un rato bastante largo, y mientras él acariciaba mi cuerpo, ninguno de los dos hablaba.
Tiempo después, tal vez después de una hora, me desperté dándome cuenta, sorprendida, de que el pene de él estaba otra vez duro, tieso, enorme.
Entonces, de pronto, me giró y me agarró por la espalda, me sujeto con una mano mis pechitos y con la otra el vientre, y entonces note con tremenda sorpresa que el pene de Miguel se iba introduciendo por mi culo, yo notaba que como se metía con dificultad, le costaba, además dolía demasiado... pero entonces él puso algo que parecía jabón o crema de afeitar en mi culo, y de pronto, oooooohhh!!!!, otra violenta penetración, sentí que me desmayaba, pero el me sostenía, ahora venia lo peor, me levantó por debajo de los pechos dejándome caer hacia atrás empalada en su firme pene, me tiraba hacia detrás y hacia delante, me levantaba y me dejaba caer, era impresionante!! Jamás pensé que el podía hacerme tanto daño, le pedí que parara que me dejará que me dolía. Pero el no escucho De pronto sentí de nuevo algo caliente me invadía otra vez por dentro, él estaba eyaculando en mi culo, y note después, al cabo de un rato, asombrada, que Miguel, sonriendo complacido, acercó su cara y me besó apasionadamente en los labios. Me dijo que la primera vez iba a doler pero después todo sería como un juego, que me amaba y que no iba a dejar por ninguna razón que yo me casara, porque el sabía que yo le amaba también....
Me levante sobresaltada era tarde... fui hacia el baño, y las sábanas tenían unas evidentes manchas que eran rastros de sangre, últimos vestigios de mi virginidad perdida muy cerca del lugar donde por primera vez beso a Alonso.
Después regrese a casa por la noche tuve tiempo de dormir y pensar las cosas.... al día siguiente Alonso me llamo, le dije que teníamos que hablar... le dije que no le amaba, que no me casaba con él.
Desde entonces Miguel y yo somos novios... tenemos más de un año de serlo, mi mamá no le quedo más que aceptarlo, y ayer me propuso matrimonio, y después de tantas noches y momentos mágicos llenos de sexo que a pesar del tiempo no deja de ser maravilloso y mágico... le dije que si.
El aún me hace sentirme como en las nubes... nos casamos en tres meses.
Espero les haya gustado mi relato.
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