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Roman y Graciela
Ella, Graciela, es una chica de 18 años, morena y chaparrita, no es un forro de mujer pero es linda; él, Román, un joven de 20 años alto, cuerpo casi atlético y un rostro muy atractivo; ellos se conocieron porque son vecinos, tenían años de verse pasar por la calle, sin que ninguno llamara demasiado la atención del otro, claro está hasta que las hormonas empiezan a hacer de las suyas...
Un día por la tarde, Román iba caminando tranquilamente por la calle acompañado de sus amigos, cuando la ve, ella está en compañía de su familia que recién inauguró un pequeño negocio; él se acerca más por curiosidad que por otra cosa a ver de qué se trata, es así que cruzan su primera palabra
Román: Hola, disculpa... acaban de abrir hoy verdad?
Grace: Sí, así es, pasa para que te den tu "prueba"
R: Gracias, sí
G: Adelante
Pasaron los días y Román pasaba diario por el negocio de la familia de Graciela, al principio a comprar, pero después iba con cualquier pretexto; pasaron las semanas y empezaron a ser amigos, se llevaban muy bien. Después llegó el amor, casi sin darse cuenta, hasta que una noche, mientras él la acompañaba a casa, se apartaron de la familia de Grace porque se quedaron en la tienda comprando algunas golosinas, y cuando se estaban despidiendo, él actuó impulsivamente, tomó delicadamente su cara entre las manos y la besó... ella correspondió el beso y después se apartó muy apenada, le dijo que tenía que irse y lo dejó ahí, casi como estatua de piedra. Esa noche él no pudo dormir.
A la tarde siguiente, Román fue a buscarla al negocio y le pidió que saliera un momento porque tenía que hablar con ella; ella salió un poco nerviosa, no por lo que él pudiera decirle, sino por su familia...
- Grace, tengo que decirte que lo que pasó ayer, lo estaba deseando desde hace semanas, y anoche no pude resistirme más, te pido que me disculpes si crees que te falté al respeto
- No Román, no me faltaste al respeto, de hecho... debo decir que también soñaba con el momento en que eso pasara...
- Es en serio lo que me estás diciendo??
- Sí, de verdad
- Entonces por qué te fuiste tan de prisa, sin decirme nada?
- Porque me tomaste por sorpresa, además me dio miedo que fuera a darse cuenta mi tía o mi primo
- Ya veo, pero entonces... no te molestaste conmigo?
- No, para nada
- Me alegra escuchar eso, porque, pues, entonces será más fácil, decirte lo que tengo que decirte...
- Tranquilízate Román, por qué estás tan nervioso, qué te pasa?
- Pues verás Grace, es que tengo que pedirte algo...
- Sí, dime
- Bueno, pues... quiero pedirte que seas mi novia, aceptas?
- Ay Román, es que, casi no lo puedo creer, de verdad que siento que estoy soñando
- Bueno, pero eso es sí o no?
- Es un sí, pero antes, tengo que decirte algo yo...
- Dime
- Mi familia es un poco reservada en cuanto a esos temas, son muy conservadores, más que nada por sus creencias, y no sé si estarán de acuerdo...
- Mira, si tú me quieres, y yo a ti, todo podrá tener remedio, entonces... aceptas ser mi novia?
- Sí, claro que sí, si estoy loquita por ti desde hace tiempo
- Gracias Grace, me haces muy feliz, de verdad
Una gran sesión de besos siguió a la conversación, hasta que se dieron cuenta que ella debía regresar al negocio, si no quería tener problemas.
Los días fueron pasando, convirtiéndose en semanas, y luego en un par de meses, mientras la relación iba creciendo y haciéndose más profunda, más intima...
En algunas ocasiones fueron pillados por vecinos de ambos cuando se refugiaban en esas callecitas oscuras, tan propicias para el amor y las caricias. Lo que comenzaba en un inocente beso, con el tiempo se convertía en un gran agasajo de cuerpos, ambos ya iban conociendo la anatomía del otro...
- Grace, me encantas, me fascinas, me gusta tanto besarte, besar tu cuello, tocar tus senos...
- Ay Román, me apenas cuando me dices eso
- Por qué mi amor, si es lo más natural, o dime si no te gusta que lo haga?
- Claro que me gusta... de hecho quisiera que me tocaras más... Por que no llevas tu mano más abajo?
- Estás segura? No voy a hacer nada que no quieras
- Sí, claro que sí, anda, quiero ver qué se siente, tócame
Él deslizó lentamente su mano por su abdomen, acarició su ombligo, y siguió bajando hasta llegar a su vientre, ahí lo detuvo el cierre de los jeans de ella, que bajó lentamente, de modo que pudo introducir la mano con facilidad, al hacerlo sintió el elástico de sus bragas, lo acarició brevemente y luego lo apartó para seguir su camino. Ella empezaba a acelerar su respiración mientras sentía el avanzar de su mano. Los dedos de Román percibieron los vellos del monte de venus de Grace, los revolvieron y luego se adentraron para explorar aquella parte de la anatomía femenina aún desconocida para él: encontraron los labios húmedos, el sensible botón del clítoris que hizo que Grace se estremeciera cuando lo tocaron y luego, la entrada a su vagina, aún sellada por el himen, que opuso resistencia, sin embargo él logró introducir su dedo medio en la mojada cavidad de Grace, que hizo una mueca de dolor cuando Román empujaba más adentro.
- Te duele mucho mi vida?
- Me duele, pero se siente muy bien ahhhh
- Mi dedo también se siente bien ahí adentro, sientes como se mueve?
- Sí, lo siento, ay Román que rico, muévelo más
- Así amor?
- Sí, así ahhh ah ah ah ahhhh mmmmmm ay espera, no tan rápido, me dolió
- Perdona, es que me estás volviendo loco, siente como me tienes
- Oye, pero si ya lo tienes durísimo!!
- Así me pones tú amor, te propongo algo??
- A ver, dime
- Mientras yo sigo jugando con mi dedo en tu vagina, tú me masturbas si? Para que los dos disfrutemos
- Suena tentador, eres un perverso Román, y si alguien nos ve?
- No amor, aquí no pasa nadie ahorita, ándale si?
- Claro que sí amor
Y así lo hizo, ella abrió la bragueta de él, y tomó con su mano derecha el pene, rígido y caliente, le pareció enorme, era el primero que ella veía y tenía en la mano. Él trató de llevar su dedo más adentro, pero la vagina de ella estaba muy estrecha y el himen oponía mucha resistencia, así que era suficiente con eso, movía su dedo en círculos, lo sacaba y metía y sentía cómo su mano completa se iba llenado de los fluidos de ella. Grace mientras, lo masturbaba como él le enseñó, deslizando su mano de la punta a la base y luego de regreso, rápidamente, y sentía que se deshacía por dentro. Estuvieron cerca de diez minutos concentrados y ocupados en su rutina hasta que él eyaculó en la mano de ella, luego de que se repuso un poco se encargó de que ella conociera lo que es un orgasmo, que para Grace fue como ver estrellitas, sentía que se le doblaban las piernas. Una ves recuperados, se arreglaron la ropa y él fue a dejarla a su casa como si nada hubiera pasado.
A partir de ese día, buscaban cualquier oportunidad para desaparecerse y disfrutar de los placeres que iban descubriendo juntos, cada vez encontraban más puntos sensibles en el otro, más formas de darse placer mutuamente y por separado, y cada vez se podían resistir menos a la tentación...
Un día Román fue a buscar a Grace al negocio, y la encontró sola y llorando, él se preocupó al verla así y le preguntó qué le pasaba.
- Qué tienes mi amor, no me gusta verte así
- Tuve una discusión con mi tía, te conté que teníamos problemas, pero ahora sí que ya no la aguanto, ni a ella ni a mi primo
- Pues qué te hicieron?
- Me han insultado mucho, pero esta vez ya se pasaron, sabes que, me voy a ir, ya no puedo estar con ellos, no soporto más
- Pero si te vas, a dónde?
- Con la familia de mi papá, me han dicho que me vaya a vivir con ellos
- Y, te vas... nosotros???
- Lo sé Román, no quiero dejarte, pero de verdad que ya no aguanto
- Te entiendo, mira, si crees que es lo mejor para ti, cuentas con mi apoyo aunque me duela
- Gracias amor, de verdad que no sé que haría sin ti...
Ahí quedó esa conversación, pero Grace cada vez tomaba más en serio esa idea de irse, estaba harta de la forma en que la trataban últimamente su tía y su primo. Llegó el momento en que estuvo casi segura de irse, fue por eso que tomó una decisión...
- Román, hay algo que tengo que decirte
- Qué pasó Grace?
- Es casi un hecho que me voy, pero antes de irme, quiero que tú y yo... hagamos el amor
- Cómo? Estás segura de lo que me estás diciendo?
- Sí, perfectamente segura, si me voy, quiero llevarme por lo menos eso de ti
- Yo también quiero mi vida, pero...
- Nos vemos mañana, a medio día si? Por ahora me tengo que ir si no quiero más problemas, te espero...
- Claro, paso por ti
Ninguno de los dos pudo dormir bien, entre la ansiedad, los nervios y la excitación pasaron la noche en duermevela, hasta que amaneció y los dos, cada quien por su lado, se alistaron para uno de los días más importantes de su vida...
Como habían acordado, Román pasó por Grace al medio día, y la llevó a su casa que estaba sola por las mañanas y hasta las cuatro de la tarde. Una vez adentro, ella estuvo a punto de arrepentirse, pero finalmente se decidió a dar el gran paso...
- Grace, segura de que quieres hacerlo?
- Sí Román, sí quiero, quiero que seas el primer hombre en mi vida, y yo quiero ser la primera mujer para ti
- Sabes cuanto te quiero verdad??
- Sí lo sé, y yo también te quiero a ti...
Las palabras se terminaron cuando sus labios se tocaron en un beso profundo, el más intenso que se habían dado nunca, sus manos tomaron vida propia y comenzaron a abrir botones, a quitar ropas y a tocar cada parte del cuerpo del otro. Ambos estaban ya en ropa interior, él admiró el cuerpo de Grace, que no era perfecto, pero que tenía algo que le fascinaba, y que además le excitaba el hecho de saber que iba a ser suyo, a poseerlo completamente... Con torpeza e inexperiencia logró desabrochar el sostén y dejar al descubierto sus senos, un poco más claros que el resto de su piel y con pezones oscuros que lo invitaban a lamerlos, a saborearlos. Tomó con su mano uno de los pechos y lo introdujo casi por completo en su boca, le dieron ganas de morderlo pero se contuvo, mejor usó su lengua para pasarla por la punta y ver cómo se erizaba la piel de la chica. Luego de eso, bajó hasta su vientre, se hincó frente a ella y rozó su abdomen con los labios, con las manos acarició sus nalgas redondas y lentamente bajó la tanga que llevaba, muy coqueta de encaje negro. Ella ya estaba completamente desnuda, expuesta para él. Ella le ayudó a quitarse el resto de la ropa, y una vez así, se fundieron en un abrazo que dejaba su piel entera al contacto con la del otro. Se besaron apasionadamente, los labios, la cara, el cuello, el pecho... un momento después se tendieron en la cama, él se acercó al monte de venus de la chica, lo tocó con sus dedos, abrió los labios, se regocijó en la vista de los genitales de ella que apenada se dejaba hacer, mientras él metió un dedo en su vagina, la tocó toda por dentro mientras veía en la cara de Grace una leve mueca de dolor, luego intentó meter otro dedo, con mucho trabajo, y luego se ocupó en su clítoris que rápidamente aprendió a tocar para darle placer, mojaba sus dedos con los fluidos que salían de la vagina y frotaba muy suave el botoncito, ella empezaba a mover sus caderas, a gemir tímidamente mientras él se excitaba cada vez más con semejante cuadro: la chica que amaba recostada en su cama, dispuesta a entregarse a él, desnuda, excitada, expuesta completamente... La voz entrecortada de ella lo sacó de sus pensamientos:
- Román, anda, quiero que lo metas ya, no sé cómo ni por qué, pero lo necesito, mi cuerpo me lo está pidiendo
- Claro, el mío también lo pide, mírame, ya no aguanto
Acto seguido, se colocó sobre ella, intentado penetrarla, pero la excitación y la inexperiencia se dejaban ver, no encontraba el lugar correcto
- Ayúdame Grace, dime dónde es
- Donde estás, más abajo
- Aquí?
- Sí, ayyyyyyy, ahí
- Ahhhhhhhhhhhhhhhhh
- Ay, Román, me duele, mmmmmmmmm ay, ayyy
- Amor, perdona, sé que te duele, pero no puedo detenerme ahora
- Sí, lo sé, sigue, empuja más, ou, duele, duele
La barrera que la separaba del placer lucha, se resiste a ceder el paso al intruso que intenta abrirse camino, pero poco a poco es desgarrada, se va rompiendo, castigando a la chica con pequeños arañazos de dolor, hasta que por fin, un empujón final, fuerte y decisivo logra terminar con la vida de la membrana virginal y deja que el ariete de Román llegue a la mitad de la profundidades de la recién desvirgada doncella. Él siente llegar a la gloria cuando su pene conoce la sensación de estar abrazado por las cálidas paredes de una vagina, mientras ella intenta recuperarse de ese latigazo de dolor que supuso el desgarramiento total de su himen. Él ve en la cara de su ahora mujer la mueca de dolor, y esa vista lo excita sin saber por que, y su instinto lo incita a comenzar el vaivén del amor, a comenzar con el mete–saca, entonces se prepara y toma fuerza, vacía casi por completo la vagina de Grace para luego volverla a llenar con su trozo, que esta vez llega más profundo, más y más adentro cada vez; ella por su lado, empieza a sentir como cede el dolor y una sensación de estar llena la va inundando, se va apoderando de su vientre, de su abdomen, hasta llegar a su garganta y hacerla emitir gemidos que son incontrolables e involuntarios, siente quedarse sin voz mientras él la penetra, la embiste con fuerza, como si tuviera años haciendo lo mismo, aún duele, arde, pero le encanta esa sensación de sentirse penetrada por él, por Román, se excita cada vez más al pensar en lo que están haciendo, al ver sus piernas abiertas para él, al ver cómo su rostro se contrae a causa del placer, y ella siente las puertas del orgasmo, sus caderas empiezan a levantarse, a moverse al ritmo de las embestidas de él, a buscar que la penetre cada vez más profundo hasta que lo siente, siente cómo algo revienta en ella, en su vagina, en su vientre, siente cómo se convulsiona, de repente no ve, no piensa, solo siente esa maravillosa sensación que es como tocar el cielo con las manos, y grita, grita porque de alguna manera tiene que dejar salir toda esa energía producto de la explosión en su entrepierna... Mientras tanto él, ha sentido que algo va a pasar, se da cuenta de que ella está por venirse y acelera sus movimientos, se vuelven violentos, rudos, pero parece que a ella no le lastiman sino que le gustan, sigue, se mueve con una velocidad que nunca se imaginó, sabe que va a terminar, porque ya conoce bien esa sensación, solo que ahora es mucho más intensa, ya viene, ya viene, y ella aprieta su pene con las contracciones de su vagina, está en su orgasmo, y no sabe que en su orgasmo está logrando el de él, entonces al mismo tiempo que un grito escapa de su garganta, uno chorro de semen sale a presión de la punta de su pene y va a dar al fondo de la vagina de ella, se mezcla con los fluidos que emanan a causa de su intenso orgasmo y se funden en una sola cosa... Lo que en realidad duró unos minutos a ellos les parecieron horas, y ese último momento, el éxtasis fue una eternidad en los brazos del otro, fue la cosa más maravillosa que han vivido, o al menos eso se dijeron cuando se recuperaron y pudieron hablar. Se han prometido amor y fidelidad, se dicen que eso tan especial que acaba de pasar, solo lo pueden compartir ellos dos, y se abrazan, se quedan dormidos en brazos del otro, mientras entre las piernas de ella se deslizan unos hilillos de sangre, y el semen de su amado Román....
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