| |
Mi Primera Vez
Hola, soy un joven 18 añitos pero con gran experiencia sexual y les voy a contar mi primera vez…
Era un día frío de invierno, llovía y como no sabíamos que hacer, fuimos al cine. La sala estaba llena y me tocó sentarme al lado de una jovencita que tendría como mucho 20 añitos, morena, ojos verdes y una gran y bonita boca.
La película era un poco aburrida y me di cuenta de que a ella tampoco la estaba gustando y me decidí a hablar con ella. Me dijo que se llamaba Cristina pero que la llamara Cris. Estuvimos hablando bastante durante más de media película, conociéndonos poco a poco y en un momento de la conversación se desvío el tema hacia el amor y me dijo que no tenia novio pero que tenia ganas de tenerlo y se me tiro encima, me besó apasionadamente, agarrándome con una mano por detrás de la cabeza como si pensase que me iba a escapar. Al principio estaba un poco dubitativo pero al final la seguí la corriente. Cuando se separó de mis labios, no tardó mucho en volverlos a juntar pero esta vez de una manera más caliente, se puso encima de mi, cada una de sus rodillas estaba a un lado de las mías cuando me cogió las manos y me las llevó directas a su culo. En ese momento me di cuenta de que la señorita no solo quería liarse conmigo. Al poco rato me dejó de besar y arribo su boca a mi oreja, pensé que jugaría con ella pero no, me susurro una pregunta que nunca olvidaré:
- ¿Me acompañas al baño? Es que estoy muy mojadita… -
Cuando me dijo esto, note como los ajustados vaqueros no permitía que mi erección se desarrollara plenamente y sin dudarlo, casi como un acto reflejo, la dije que si.
Rápidamente, bajamos a los servicios, vacíos, y me cogió con fuerza, me dirigió hacia ella y me volvió a besar, sus manos fueron directas a mi culo y me llevó, sin separar nuestras lenguas hasta dentro de uno de los compartimentos, entonces me sentó en el báter, me bajo un poco los pantalones y poco a poco, introdujo mi pene en su boca. Mi satisfacción era tal que solté pequeños gemidos de placer. Cris debió darse cuenta de esto y se puso de pie, se bajo los pantalones y me dejó ver ese precioso tanguita que llevaba puesto pero que la duró poco tiempo ya que mientras que yo me ponía un condón, ella se lo quitó, se dio la vuelta y se sentó, poco a poco, encima de mi pene muy muy erecto hasta que la penetró hasta dentro y soltó un pequeño gemido de placer. Cada vez cogía más velocidad, subía y bajaba más y más rápido gimiendo cada vez un poquito más alto. Se me acercó y me volvió a besar parando durante un momento el movimiento de su vagina sobre mi pene y me cogió las manos pero esta vez no me las llevó a su culo si no que las metió por debajo de su corta camiseta y las llevo hasta sus pechos, libres, sin sujetador. Eran unos pechos grandes y turgentes, muy suaves y con los pezones duros, exquisitos. Entonces volvió a cabalgar sobre mi pene pero por poco tiempo, se bajó, se dio la vuelta y volvió a montarse sobre mi pene pero esta vez, metiéndolo en otro agujero, en su ano. Estaba cogiendo mucha velocidad y ahora si que la debía dar gusto puesto que gemía sin parar y entonces fue cuando tome la iniciativa, sin sacar el pene de su ano me levanté, ella apoyó sus manos sobre la puerta del compartimiento, y la empecé a dar con fuerza, hundiéndosela cada vez un poco más adentro, escuchando sus cada vez más potentes gemidos de placer, en ese momento la saqué y me dijo que la volviera a meter que estaba cerca del orgasmo y haciéndola caso, la volví a penetrar pero esta vez de nuevo por la vagina, la estaba follando con mucha fuerza y se la llegué a hundir entera justo en el momento en que llegaba al orgasmo gimiendo como una loca, de placer y me dijo que no se la metiera más, que no aguantaría así que la saqué, se dio la vuelta y me dijo que se la metiera entre las tetas. La hice caso y rápidamente se la introduje entre sus ricos pechos y ella los movió con las manos arriba y abajo hasta que me corrí, me corrí con tantas ganas que su cara quedo toda empapada en mi semen blanco y caliente.
En ese momento, se levantó, se puso el tanga y los pantalones y se fue al lavabo a lavarse la cara mientras yo me vestía. Cuando terminé, subí de nuevo a la sala y vi que la película ya había acabado y mis amigos llegaron a mi altura y nos dirigimos a la salida. Mientras íbamos a la salida, mis amigos iban preguntándome que donde había estado y en ese momento me volví a cruzar con ella, cruzamos miradas y sentí como un escalofrío me recorría todo el cuerpo, era mi primera vez y sabía que nunca se me olvidaría…
|
|