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La hija del vecino
Antes que nada me presento, yo me llamo Pedro, una persona optimista, que ve la vida siempre del lado positivo, aunque por el momento vivo solo, tengo 40 años, de piel morena, delgado, ojos color café..
Vivo en un edificio, tengo como vecinos a una familia muy sociable, compuesta por Juan que es de mi edad, por tanto disfrutamos viendo el fútbol los fines de semana en la sala de su casa; tiene como esposa a Karina una hermosa mujer de 38 años dueña de un hermoso rostro, una cintura breve, piernas bien torneadas, pechos grandes y unas nalgas que quitan el aliento cuando se les contempla, todo gracias a que asiste regularmente al gimnasio.
Tienen una hija de 18 años llamada Inés, que a pesar de su edad heredo de su madre su belleza, una linda chica de piel blanca, con unas nalgas y unos pechos preciosos, con unas piernas largas, duras y bien torneadas, ojos color aceituna y un rostro bonito..
Un lunes a medio día iba regresando del trabajo cuando me encontré a Inés sentada en las escaleras, le hice la plática.
-¡Hola Inés!-
-Hola...-
-¿Qué haces?-
-Estoy esperando a mis padres, salí temprano de la escuela y se me olvidaron las llaves, y ellos salieron, no se a que horas lleguen-
-Si quieres te invito a mi departamento, en lo que los esperas-
-Bueno-
Pasamos al cuarto, se sentó en un viejo sofá negro, ella venia vestida con una blusa blanca, una falda a cuadros y en la cintura su suéter escolar gris...
Trate de hacerle plática.
-¿Tienes novio Inés?- le pregunte-por que una chica tan linda como tu debe de recibir muchas propuestas-
Se sonrojo.
-Pues no, no tengo novio aun-
Coloque mi mano sobre su rodilla desnuda mientras la miraba a los ojos.
-¿No?, ¿Te gustaría tener uno? ¿Has tenido alguno?-
-No, no he tenido ninguno, es que me siento preparada-
Al ver que no rechazo mi mano, la subí por su muslo, debajo de su falda.
-¿Quieres jugar?- me pregunto
-¿A que Inés?-
-A que me enseñas cosas de mayores, pero sin llegar al final-
Sin pensarlo puse una mano en su nuca y bese sus labios, descendí por su barbilla, su cuello, su escote, lentamente fui desabrochando los primeros botones de su blusa.
Estaba excitada, comencé a chupar el lóbulo de su oreja, su respiración se notaba entrecortada, sin dejar de besarla la levante en mis brazos y la lleve a mi habitación, la deposite sobre mi cama.
Separe sus piernas y me coloque sobre ellas, con ansia termine de desabrochar su blusa, la levante un poco y se la quite por completo, le baje los tirantes del brassier y deje sus pechos desnudos.
-¿Te habían dicho que eres una mujer hermosa?- le comente mientras sobaba sus pechos, los lamía y me sujetaba a ellos, los tenia duros, cuando separaba los labios de ellos se erguían aun mas.
Con la mano lo acariciaba sus piernas, le rozaba la vagina con la punta de los dedos. Me desabroche los pantalones, me los quite al igual que la ropa interior mi pene ya supererecto apunto hacia ella.
La tome por los brazos y le di la vuelta, como si fuera una muñeca la sujete de las manos y las coloque sobre su cabeza amarrándolas por las muñecas y comencé a acariciar otra vez su cuerpo contra el mío, mientras besaba su nuca.
Con la respiración entrecortada me dijo que ya no quería seguir jugando, ignorando sus palabras puse mi mano en su cintura y la toque hasta encontrar sus pantaletas, las que arranque de un solo tiron, frote mi verga entre sus nalgas.
Le di la vuelta de nuevo y ate sus muñecas a la cabeza de la cama con mi cinturón quite la sabana y la deje desnuda totalmente, acaricie su vello pubico con mi nariz impregnándome de su agridulce sabor.
-Ahora vuelvo- le dije levantándome.
En segundos regrese con un rastrillo para afeitar, sin decir nada me coloque de nuevo entre sus piernas de rodillas, puse una toalla bajo su culo y separe bien sus rodillas.
-No te muevas- le dije
Comencé a deslizar el rastrillo el frió acero sobre su monte de Venus
-Te lo dejare como el de una niña-
Una vez que acabe limpie con agua los restos de jabón, estaba muy excitada. Retire el rastrillo y la toalla, me puse entre sus piernas.
-Inés, te voy a hacer mujer-
Con la punta del pene busque su vagina, hasta que la encontré
-No por favor, no lo hagas- me dijo mirándome a los ojos, sin embargo en el brillo de sus ojos me decía que deseaba que siguiera adelante una vez que metí la verga dentro de ella, le murmure al oído.
-Eres preciosa Inés, me siento orgulloso de ser el primero-
De un golpe se la metí hasta el fondo, grito, apretó la correa que le sujetaba y sacudió la cintura pero en su rostro se notaba que lo estaba disfrutando...
Comencé a moverme, una vez abierto el camino, bombeando poco a poco unos minutos, cuando sentí su primer orgasmo, los músculos de su vagina me apretaron la verga, dio un grito de gozo y en su rostro se notaba una plena satisfacción. Como no quería acabar dentro de ella saque mi verga de su vagina
Aturdida aun desate sus muñecas, la coloque de rodillas en la cama, metí en su boca mi verga con sus fluidos y empecé a moverme mientras ella me lo lengüeteada feliz. Comencé a metérsela y sacársela de la boca, estaba demasiado excitado, finalmente me separe de ella y mi semen salio a borbotones sobre su boca y cayo sobre la barbilla. Con los dedos recogí algunos restos y se los metí a la boca, ella como niña buena los chupo con ansia hasta tragarlo todo.
Nos vestimos y ella se fue a su casa, sus padres ya estaba ahí. Estaba feliz, al igual que ella. Con el paso de los meses se convirtió en una excelente amante...
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