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Me follaron en la sala de reuniones
Tengo 30 años, soy rubia teñida y siempre me han dicho que tengo muy buen cuerpo. Yo creo que tengo las tetas muy grandes, ya que incluso con los trajes de chaqueta se me marcan muchísimo y casi todos los tipos de mi oficina me las miran, pero a mi me encantan. Me gusta llevar faldas algo cortas y ajustadas con tacones, me hace mucho más fáciles las reuniones con los clientes, vendo seguros a grandes empresas.
Una noche, estábamos a las diez encerrados en la sala de reuniones preparando una propuesta para nuestro mejor cliente. No habíamos cenado y hacia mucho calor en la sala. Yo me había quitado la chaqueta (llevaba un top ajustado y escotado debajo) y los hombres también. Estaba mi jefe, un tipo de 45 años que se conservaba bastante bien, otros dos comerciales de treinta y tantos y un cerebrín que acababa de entrar de veintipocos. Los 3 mayores estaban casados y con hijos, pero no veas las miradas que me echaban siempre y hoy no era excepción. No hacían más que mirarme las tetas y como se me transparentaba el sujetador debajo de mi top blanco de lycra. Ese día me había puesto un sujetador finito y se me estaban marcando los pezones, y cuanto más me los miraban, mas se me marcaban. Los tengo grandes de color rosa oscuro, y siempre me ha excitado mucho tocármelos.
No me di cuenta la primera vez que al novato se le cayó el boli debajo de la mesa. Se quedó unos segundos debajo y luego volvió a aparecer. Me di cuenta la segunda vez, que tardó más. Enseguida me di cuenta de porqué. Estaba sentado enfrente de mí y yo estaba un poco inclinada en la silla, del cansancio. Tenía las piernas abiertas, del calor, y el novato había estado mirándome directamente entre las piernas. Había mucha luz y debió de ponerse las botas, porque esta mañana había elegido un tanga muy pequeño color carne para que no se transparentara bajo la falda blanca. A lo largo de la tarde se me había remetido entre los pliegues, dejando parte de mi coño al aire, como me lo rasuro totalmente (salvo una tirita un poco por encima del clítoris), me suele pasar eso con los tangas. El tío tenía la cara desencajada la segunda vez que apareció. Se excuso y se fue al baño.
De repente mi jefe decidió que había que comer algo, y mando a los otros dos a por pizza. Nos quedamos solos. Me dijo que me sentara cerca de el, que tenia que comentarme algo importante. Me levante y cuando me iba a sentar en una silla, me sentó en la mesa, frente a él, que estaba en una silla.
Me dijo que estaba muy contento conmigo, pero que tenía que apretar más, ya que alguien sobraba en el departamento.
Me pregunto que hasta donde seria capaz de llegar. Yo le dije que después de tres años trabajando juntos, ya sabía que era capaz de cualquier cosa.
Entonces me pregunto si seria capaz de enseñarle las tetas. Al principio me reí, pero luego me di cuenta que iba en serio. Me imagine a donde quería llegar y la verdad es que no me importaba, me había gustado este tipo desde el día que entre. Así que, muy despacio, mientras el se aflojaba la corbata, me baje los tirantes del top, un poco los del sujetador, y con cuidado me saqué las dos tetas del sujetador, sin quitármelo, por si oía que venia alguien poderme componer enseguida. Mis dos tetas grandes quedaron disparadas hacia delante, con los pezones durísimos, y la verdad es que hasta a mi me daban ganas de chuparlas.
El jefe me pregunto ‘¿Te importa que te las toque?’ – yo le dije que adelante.
Empezó a manoseármelas con ganas, pellizcándome los pezones, tirando de ellos, acercándose a mí, podía sentir su aliento en mis tetas. Me las puso duras como piedras, los pezones hinchadísimos y colorados de tanto tirón. El tío las tocaba bien, note como se me mojaba el tanga y para poder acercarme más abrí un poco las piernas para escurrirme hacia el borde de la mesa. Le acerque demasiado las tetas, porque el no pudo evitar meterse lo que pudo de una en la boda y succionar, mordisquear suavemente el pezón y lamer y lamer, primero una y luego otra. Yo debí de cerrar los ojos de gusto, note como el juego me empapaba el coño y abrí un poco más las piernas para que me entrara el aire.
El tipo estuvo un buen succionando y manoseando, y me iba inclinando hacia detrás, hasta que me quede apoyada en los codos sobre la mesa y el tío estaba de pie entre mis piernas.
De repente se sentó bruscamente y me las abrió suavemente, abrí los ojos y le vi con la cara tan ávida que le dije: adelante, chúpame el coño como me has chupado las tetas. Ni corto ni perezoso aparto el tanga tirando de el y empezó a lamerme el clítoris, que siempre he tenido bastante grande y jugoso, y que sorpresa cuando empezó a meterme la lengua en la vagina, frotando con las yemas de los dedos mi clítoris, como a mi me gusta. Yo le miraba afanarse y abrí las piernas todo lo que pude, colocándome en el borde justo de la mesa.
El debió de tirar tanto de tanga que se rasgó y así no molesto más. De repente note como me metía un dedo en el coño mientras chupaba mi clítoris. A mi eso me encantaba.
Luego debió de meter dos, y al poco debieron de ser tres, porque yo ya notaba que me estaba abriendo el coño, moviendo los dedos hacia delante y hacia atrás y en círculos. De vez en cuando paraba, me abría bien los labios y miraba, como comprobando cuanto me había abierto. Luego me metió cuatro dedos, dándome un gusto enorme, y me empezó a follar con ellos a conciencia, a veces los sacaba del todo para mirarme el agujero.
Yo a estas alturas estaba chorreando, gimiendo y deseando corredme. Le dije follarme, fóllame, pero el me dijo, espera, te quiero preparar bien antes. Entonces restregó uno de sus dedos por mis fluidos y me lo metió en el culo. Me lo pillo de sorpresa y la verdad es que lo hizo tan bien que no me hizo nada de daño, y enseguida me metió otro, bien lubricado con su saliva. Empezó a follarme con los cuatro dedos en el coño y dos en el culo, y yo estaba tan fuera de mi que no dije nada cuando me metió otro dedo en el culo, ya me estaba tirando mucho, pues aunque mi novio me follaba por el culo alguna vez, yo no le dejaba hacerlo mas que poco rato y solo la puntita.
Pero este tío sabia lo que se hacia, se mojo otro dedo y lo metió, ya me había abierto el ano bastante, así que me relaje y disfrute de cuatro dedos en mi coño y cuatro en el culo, era como una follada doble y disfrute como una loca, me corrí gimiendo en voz alta y pellizcándome las tetas, recostándome totalmente en la mesa y dejándole hacer a mi jefe.
De repente oí ruido y me incorpore un poco. Habían vuelto mis dos colegas y el novato, y no se cuanto habían estado en la sala de reuniones porque tenían todos las pollas fuera de los pantalones, y se las estaban frotando, duras como palos.
El novato tenía la polla más grande, para mi sorpresa. Mire a mi jefe y el ya estaba de pie con la polla fuera, y antes de que me diera cuenta, me metió su polla en el coño y me empezó a follar a buen ritmo. Entre tanto los demás se acercaron y mientras mis colegas me frotaban las tetas, el novato me metió la polla en la boca, desde un lado de la mesa.
Me di cuenta que iba a acabar follada por estos cuatro tíos, pero me daba igual porque estaba siendo el mejor sexo de mi vida.
En poco tiempo se cambiaron, mi jefe se me puso en la boca (nunca había probado mis propios jugos y me encantaron, la verdad) uno de mis colegas en el coño y los otros en mis tetas, intentando frotar sus pollas en ellas.
Al poco se cansaron, y levantándome en vilo me llevaron al suelo de la sala de reuniones, junto a la ventana. Entre todos me arrancaron la falda, y entonces mi jefe dijo: yo ya he probado su coño, ponte tú, Miguel (refiriéndose a uno de mis colegas). Se tumbó sobre el suelo y me pusieron encima, clavándome su polla. Me quede con el culo en pompa, todavía sentía el ano abierto de los dedos de mi jefe y eso era lo que quería el tío cerdo, que me abrió bien los carrillos con las manos y me ensarto con su polla despacio, antes me había escupido por todo el agujero.
Yo quería protestar porque las dos pollas eran demasiado, cuando delante mió apareció otra polla y me la metieron en la boca, eran los otros de rodillas que se turnaban en mi boca, tan pronto me la metía uno como se la sacaba y me la metía el otro, me la metían todo lo que podían y la verdad es que era bastante porque tengo la boca bastante grande.
Me cogían del pelo y tiraban para adelante y para atrás, siguiendo el ritmo de mi jefe que me enculaba hasta el fondo, mientras el de debajo me tenia agarradas las tetas y me llamaba puta, guarra, zorra, mira como te follamos y te gusta, ahora tienes todos los agujeros abiertos, te los vamos a llenar de semen, ….
De vez en cuando sacaban sus pollas totalmente de mi coño y me mi culo, y yo podia sentir como mi coño se cerraba y se abría y sentía el ano totalmente abierto.
Estuvieron un rato en esta postura, de repente mi jefe lanzo un alarido, debió de eyacular el muy cerdo me lo echo todo dentro, luego se quito y uno de los que tenia en la boca se puso detrás y me la metió por el culo, no sin antes exclamar lo abierto que lo tenia, entonces el que tenia abajo se debió de correr también dentro, me movieron para que saliera de debajo, me quede siendo enculada por uno y dándole una mamada al novato, me ahogaba con su enorme polla, se me corrió enseguida pero este en mi cara tal y como le pidió mi jefe, y menos mal porque me chorreó de semen, me hubiera atragrantado.
El que me follaba el culo me bombeaba como una máquina y me daba palmadas en el culo que intensificaban mi placer, y noté como se me corria medio dentro medio fuera poco después. Yo me incline sobre el suelo exhausta, ellos se pusieron detrás mió y abriéndome el culo empezaron a exclamar que como tenía los agujeros de abiertos, mira cuanto semen tiene, mientras se me iba saliendo poco a poco y chorreándome por el coño y las ingles.
Entonces el novato, que debió de recuperarse enseguida, me empezó a encular con su enorme polla, mientras que alguien me metía cuatro dedos por el coño, y los demás miraban.
Eso era demasiado y me corrí gimiendo y gritando, sintiéndome follada hasta el fondo. El novato se corrió y luego me enculó otro mas, echándome el semen esta vez sobre la espalda. Me hicieron levantarme y el semen me chorreaba por las piernas, tenia también en la cara y me hicieron untármelo por las tetas y chuparme los dedos.
Luego me dijeron que me vistiera y me fui al baño, andando como podía ya que todavía podía sentir todas aquellas pollas en mi coño y en mi culo, que tardo un rato en cerrarse. Me lave como pude y volví a la sala de reuniones como si nada, y los otros ya estaban compuestos y seguimos la reunión como si tal cosa.
Pero poco sabia yo que había varias cámaras de seguridad en la sala de reuniones, y que precisamente me habían follado justo delante de dos de ellas.
Al poco tiempo apareció un video que tuvo sus consecuencias, pero eso es otra historia…
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