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historias de la aldea
Hace ya algunos años me pasó esta historia que ahora os cuento. Tengo con mi mujer una excelente relación. Ya llevamos 25 años de matrimonio en una relación de pareja que ha ido a más hasta el punto que hablamos de nuestras fantasías en nuestras relaciones sexuales sin cortarnos absolutamente nada. A ella le gustaría ser penetrada por varios miembros a la vez y a mi me gustaría verlo, además de que ya hemos cumplido uno de nuestros sueños, especialmente el mío, cuando pudimos meter a una mujer en nuestra cama y pasamos una noche inolvidable.
Nos encontrábamos de vacaciones en nuestro pueblo en Galicia y allí empezó a llegar la familia y los amigos. Entre ellos estaban Alejandra y su marido Cesar. Más jóvenes que nosotros se encuentran en los cuarenta mientras que nosotros estamos diez años por encima si bien no lo parece físicamente.
El plan del verano allí es nadar en el río y pasear, poco más que hacer. Uno de los días coincidimos en el río y pude observar que Alejandra tenía un par de tetas impresionantes y cuando salía del agua, al igual que mi mujer que también goza de unas peras maravillosas, aquellos pezones querían traspasar el minúsculo sujetador del bañador y ser lamidos.
Estábamos los dos tomando unas cañas en el barcito cercano y llegaban ellas, todavía mojadas del baño. Esos pezones piden guerra le dijo Cesar a su mujer a lo que yo asentí mirando a la mía. Risas, cervecita y ahí quedó la cosa aunque la cara de Alejandra no fue de entusiasmo precisamente.
Esa semana se disputaba el torneo del mus y le propuse a Cesar si podría ser mi pareja. Aceptó pero me pidió unas clases para mejorar un poco ya que hacía tiempo que no jugaba. Por la tarde, después de comer, dejé a mi mujer en casa y me fui a la de ellos, solo a cinco minutos andando. En las aldeas no hay llaves en las puertas así es que, al mismo tiempo que entraba por la puerta, decía un holaaaa bien sonoro. Oí un portazo y al poco aparecía Cesar que parecía enfadado. “Que te pasa” le dije, a lo que me contestó con un: “bueno ya sabes tu...” “Pues no, no se que me quieres decir” le respondí.
“Pues nada que vine un poco caliente del baño y llevo como un perrito faldero detrás de ella para... bueno ya sabes y nada de nada ni por esas”. La cara de Cesar era todo un poema.
Nos pusimos unas copas de orujo y empezó a contarme su penuria sexual y todavía quedó más fastidiado cuando yo le decía lo fiera que es mi mujer y lo que a ella le gusta hacer el amor.
El trataba de disculpar a su mujer diciendo que tenia un miembro grande y que a ella le dolía y que no habían terminado de cogerle, especialmente ella, el gusto. Además de sexo oral, con ese tamaño, nada de nada y en fin el pobre estaba realmente fastidiado. Al principio no lo pensé pero al poco se me empezó a encender la luz. Estábamos deseando incorporar una segunda polla para mi mujer. La mía además no es muy grande y siempre habíamos pensado en ello pero por miedo y otras dificultades, pues no es fácil encontrar a la persona adecuada, nunca nos habíamos decidido.
Mi mujer, además, albergaba la esperanza de ver un miembro de verdad en mi ano. La verdad es que siempre me ha gustado tener algo dentro mientras lo hago con mi chica pero nunca he tenido ninguna. Me gustan mucho, muchísimo las mujeres pero el disfrutar con ella en todos los sentidos me hace empalmarme solo pensarlo. Mi mujer siempre me hace disfrutar un poco con un cinturón al que se adosa un consolador y que nos ha hecho pasar buenos momentos.
En fin que empecé a darle vueltas al asunto. Mientras jugábamos unas manos de mus empecé a perfilar un plan pero tendría que estudiarlo y sopesarlo con mi mujer. En los pueblos hay muchas cosas buenas pero si te sale mal una de estas lo sabe todo el mundo a los cinco minutos y mi mujer sería señalada tanto que tendríamos que abandonarlo.
En estos pensamientos andaba, con mi miembro bastante empalmado, cuando aparece Alejandra y de bastante mal humor le dice a su marido que se va a casa de su familia y que el, cuando termine, pues haga lo que le parezca.
Se despidió de mí con un fugaz beso. Yo me levanté de mi silla y no me acordé del bulto de mi pantalón pero pensé que nadie se habría dado cuenta pues todo fue muy rápido.
Al poco Cesar me dice si su mujer me gusta. “Pues claro que me gusta es una chica guapa que le gusta a cualquiera” le respondo. “Si, me dice, pero a ti te ha puesto cachondo”. “No verás no ha sido eso. Mira se me ocurre que a lo mejor podríamos hacer algo para aliviar tus tensiones sexuales. Podríamos buscar una chica que te hiciera un apaño y quedar a gusto” le expongo.
El me miraba extrañado y me decía: “que mujer es esa. Me estarás hablando de alguna prostituta de la ciudad pero aquí es difícil”.
“No desesperes”, le dije yo, “aquí hay mujeres que disfrutarían de un miembro como el tuyo si es que es realmente grande”. La verdad es que el morbo empezó a hacerme cosquillas así es que le dije que habría que verlo. El quedó un poco sorprendido pero cuando se levantó de la silla observé que estaba empalmado por el bulto de su pantalón. Se lo bajó y bajó su calzoncillo y puede observar un grueso miembro de unos 18 centímetros (según el) en pleno estado de erección. La verdad es que yo estaba empalmado y mojado así es que le dije que viniera conmigo para ver si lo arreglábamos.
Nos refrescamos y fuimos para nuestra casa. Allí estaba mi mujer viendo la tele que se sorprendió un poco al ver a cesar. “¿Que hacéis aquí.?” preguntó. “Nada, le dije yo, hemos venido a follarte”. Ja ja rió, estoy yo para que me follen ahora no de eso nada comenzó a balbucear pues vio nuestra erecciones.
Me acerqué a ella y la besé en la boca. Le dije que Cesar estaba muy necesitado y que el caramelo que tenía podría realizar alguna de nuestras fantasías. Se le puso cara de poker pero se levantó y dijo: bueno esperar voy a arreglarme. Cuando se fue Cesar me dijo si esto saldría bien. Le dije que si que podría tirarse a mi mujer y que entre los tres lo pasaríamos bien (recalqué el tres) pero que más adelante querría ver a mi mujer comiéndole el coño a la suya y nosotros mirando. Bueno no sé si a mi mujer le gustara.... Ya te digo yo que si por varias razones. Entonces le explique como se lo montan ellas y como la mía se revolcaba en la cama con su amiga y como sus coños rezumaban más jugo que cuando lo hacían conmigo. “Eso es el morbo” le explicaba “y el morbo te puede poner a mil” sentencié.
De esta forma esperamos a que ella viniera lo cual hizo al poco rato. Venía con una braguita pequeña y una camiseta muy sexy en la que ya se vislumbraban sus pechos bailando sueltos lo cual hizo que nuestras pollas empezaran a crecer nuevamente.
Lo que más cachondo me puso es que se había puesto unos altos tacones y unas medias de rejilla grandes que me ponen a cien pues se le pone pinta de puta que es como realmente quiere sentirse en esos momentos. Yo sabía, además, que debajo de esas braguitas la rejilla de las medias estaba cortada de forma que se puede acceder a su vagina y ano sin quitarlas.
Se contoneó delante de nosotros y aunque yo la notaba algo nerviosa tuvo lo necesario para mantener el tipo. Nos hizo sentar en un sofá, los dos juntos y nos ordeno que nos sacáramos los pantalones y la camisa. Nos quedamos en calzoncillos, claramente excitados, y ella se acercó.
“Prohibido tocarme”, dijo. “El que lo haga no follará”. Ante semejante advertencia dejamos nuestras manos quietas y ella comenzó primeramente con Cesar a comerle los pezones mientras su mano se pasaba por encima del calzoncillo y palpaba su duro paquete. Se le ponía cara de putilla traviesa y se llevaba la mano a su entrepierna. Pude observar como su braga se mojaba de sus flujos vaginales.
Así estuvo, poniéndonos cachondos hasta que decidió sacarnos los calzoncillos. Ella misma nos hizo levantar y de rodillas delante de nosotros los sacó. Primero a mi y llevándose mi miembro a su boca lo chupó con deleite. Me miró y en su mirada note, además de un morbo indescriptible, algo que no supe, en ese momento, que era aunque después me di cuenta: vicio.
Cuando bajo el calzoncillo a Cesar el miembro de este, al ser liberado, le golpeó en la cara. La muy puta le miro y le dijo: “¿hace cuanto que no te comen bien el rabo? “Mucho” dijo el. De acuerdo pues te lo voy a comer. Sentaros. Nos pusimos cómodos en el sofá pero mi mujer me dijo que me arrodillara al lado de ella. “En que estas pensando”, le dije. “En comer esta buena polla contigo”. Cesar se dio un susto tremendo y balbuceo algo. Yo por mi parte dije que no, que más tarde, pero ella se mostró inflexible
Cogió la polla de Cesar y empezó a pasar la lengua a lo largo de ella. Me di cuenta, en ese momento, de que era más gruesa de lo que había calibrado con lo que mi polla, tremendamente excitada, dio un saltito de gusto con solo pensar lo que iba a disfrutar mi mujer con ella en su chocho que ya chorreaba.
Ella saco su boca y lengua de ese aparato y me lo acercó. Cojelo, no te va a morder dijo y la cogí con la mano y la llevé a la boca. Le di un lametón y no me desagradó así es que tiré para atrás de la piel y saqué el glande completo. Mi mujer observaba mientras veía como su mano se metía por dentro de su braga... En un momento determinado me apartó y me dijo: te voy a enseñar. La metió hasta el fondo (siempre fue una buena tragadora) y comenzó a chupar. Yo, discretamente, me fui separando y me volví a sentar mientras disfrutaba del espectáculo. Además mi mujer no se olvidaba de mí y su mano me pajeaba...
Que maravilla como le comía la polla a Cesar y que cara de deleite tenía el. “Puedes correrte en su boca si te apetece”, le dije, “pero antes vamos a bajarle las braguitas porque quiero que le veas el chocho y sus ricos labios vaginales. Gorditos, jugosos y sabrosos y le gusta que se lo coman todo. Te va a gustar.” Le expliqué.
Ella se puso de pie delante nuestra y dándonos el culo. Comenzamos a darle palmadas, que a ella le gustan mucho, y a tocárselo. Además Cesar cada vez que podía acercaba la mano por dentro de su camiseta a los pechos y se los cogía.
Me puse delante de ella para que me cogiera la polla y la chupara pero antes le quité la camiseta. Si hay algo que me gusta es ver a mi mujer inclinada con sus hermosos pechos colgando los cuales están dotados de una gran aureola y un pezón puntiagudo. Estaban pidiendo guerra así es que le día la vuelta y la acerqué a Cesar, que estaba sentado en el sofá, para que se los comiera.
Después de ello volvimos a ponerla con el culo en pompa y comenzamos a bajarle las braguitas. Ya os he dicho que mi mujer tiene un chocho muy gordo y con los labios abultados. Se depila los vellos y solo le queda una mata negra en el monte de Venus así es que cuando Cesar vio semejante espectáculo enterró la cara y la nariz y comenzó a chupar el sexo de mi mujer que ya chorreaba de sus jugos vaginales.
Ambos gozamos pasando nuestras bocas y nuestras manos por ese maravillosos sexo ofrecido con ella que se puso a cuatro patas. Cesar se escurrió entre sus piernas y consiguió pegar su cara a su sexo chupando y chupando. Yo oía el chup chup y estaba como una moto. Mientras mi lengua recorría su ano engrasando ese agujero que tan buenos momentos me había dado.
Llegados a este punto decidimos trasladar la fiesta a nuestra cama yo me eché en la misma, con la cabeza cerca de los pies y mi mujer me puso el coño encima para que se lo comiera mientras me chupaba el rabo. Cesar no pudo más y pasando su polla por mi lengua ensartó su miembro en el coño de mi mujer que dio un respingo y comenzó a succionar mi polla más fuerte. “Sigue, sigueeee..” decía la muy puta. Cesar demostró estar en forma y aguantaba bien. Además de rato en rato sacaba el aparato de su coño y lo metía en mi boca. Que gusto estaba sintiendo. Ahora entendía porque mi mujer chupaba una y otra vez mi miembro y muchas veces prefería un buen 69 a que la follara. Ella disfrutaba con mi polla y yo con la de cesar. Cuando ya vimos que no aguantaría más nos arrodillamos delante de el, mi mujer le dio la última chupada y su leche salió a borbotones a la boca de mi mujer y después a la mía. Chupamos esa polla hasta que quedó bien limpia.
Después me hicieron tumbar y mi mujer se clavó mi estaca mientras Cesar nos metía mano y seguía agrandando, con sus dedos y un poco de aceite, el ano de mi mujer. Yo ya no podía más y ambos se pusieron de rodillas para recibir mi leche que les lleno cara y boca. Mi mujer comenzó un lago beso con ambos y quedamos exhaustos encima de la cama. Ella estaba en medio y pronto me di cuenta que se estaban comiendo la boca y que ella tenia las piernas abiertas y el metía en su coño tres o cuatro dedos. Levanté un poco la cabeza y observé como su miembro ya estaba en marcha de nuevo.
Los dejé un momento para ir al baño y cuando llegué nuevamente ella ya estaba a cuatro patas y en su culo entraba y salía la abundante polla de cesar así es que puse mi miembro al alcance de la boca de ella y seguí la jugada con autentica pasión. Que gusto veía en su cara y me miraba con amor y agradecimiento así es que decidió ponerme a cuatro patas y que me la metieran. Ella estaba debajo mía y chupaba mis huevos y la polla de el cuando la sacaba de mi culo (Que antes había lavado y bien lavado). No pude más y en una de sus embestidas llene nuevamente la cara y boca de mi mujer de leche y el, notándolo, también se corrió en mi culo.
Nuevamente quedamos exhaustos pero mi mujer nos pidió que le diéramos una mamada cada uno un rato y obtuvo dos nuevos orgasmos que la dejaron satisfecha , bien follada y bien mamada.
Cesar se marchó discretamente y nosotros nos fuimos a duchar y a la cama donde yo quería dormir pero mi mujer necesitaba un poco más. Mi polla estaba para el arrastre así es que cogí un hermoso consolador que tenemos para estas ocasiones y se lo metí por todos sus agujeros hasta que quedó satisfecha. Desnudos como estábamos y con sabor a polla, coño y semen en nuestros labios nos dormimos hasta que sonó el móvil que nos sobresaltó. Era Alejandra, la mujer de Cesar que le preguntaba a mi mujer que le habíamos hecho a Cesar. “Nada, nada...,” oí que balbuceaba mi esposa, “¿porqué lo dices? “Pues porque vino relajado y muy simpático”. Me dijo que estuvo con vosotros en tu casa y que no solo lo tratasteis muy bien sino que le disteis de comer y beber. “Bueno sí”, decía mi mujer, “la verdad es que tu marido es muy gracioso tiene mucha “retranca” lo pasamos muy bien”.
“Mira, le dijo, esta noche os venís los dos y hacemos otra fiestecita como la de ayer”. “Que bien que bien, oí que decía la mujer de Cesar”.
Ese día estuvimos relajados y al sol en la charca del río. Allí aparecieron Cesar y su guapa y joven esposa. La verdad es que viéndolos venir le pregunté a mi mujer: “¿De que color tendrá los pelos del chochito”?. “No lo sé”, me dijo, “pero tiene pinta de estar muy bueno. Creo que los tendrá rubitos como los de su cabeza”. “Pues yo”, le dije, “creo que tiene los pelos del coño negros ya que me da que es rubia de bote”. “Haremos una apuesta, me dice: Sin son rubitos me como yo su coño primero y sin morenos te lo comes tu”. “De acuerdo” le dije. Ni que decir tiene que salté como un loco al río, antes de que llegaran, pues la erección fue grande.
Estuvimos allí todo el día. Alejandra estuvo preguntando por la fiesta del día anterior. Pues nada, le decía mi mujer, pusimos música, bailamos un rato, jugamos a las prendas y tomamos unas copas. ¿Prendas? ¿Como se juega a las prendas? No me digas que nunca has jugado a las prendas...Si decía pero vosotros jugando a eso y que apostabais... pues ropa le dijo mi mujer. Yo misma me quedé en braguitas sin nada más. Alejandra pegó un bote de la silla y le dijo al marido: por eso venías tu tan contento.
Como el panorama empezaba a derivar mi mujer le dijo que era una broma, que estuvieron jugando a las cartas y nada más. La verdad es que aquello tenía un final incierto. Mi mujer estaba muy animada en seguir adelante ya que estaba soñando con la polla de Cesar nuevamente dentro en su coño pero yo veía que aquello podría terminar como el rosario de la aurora.
Quedamos a la noche y mi mujer le dijo a Alejandra que se pusiera cachonda, falda corta, y ropa toda ajustada. “A nuestros maridos hay que alegrarles la vista” sentenció.
Llegaron a casa y dimos un gran suspiro cuando Alejandra apareció con una ajustada falda vaquera, mini mini, una camiseta sin sujetador que se le veían los pezones y adivinaban unos senos preciosos. Mi mujer, muy en su línea, llevaba las medias de puta que decía yo con un pantaloncito corto, muy corto y que le apretaba el chichi y se le adivinaban los labios vaginales y una camisa anudada debajo de los pechos donde, por supuesto, no había sostén y los mismos trataban de escapar de la camisa continuamente. A ello se unían esos tacones que la hacían mucho más alta y esbelta.
A Cesar le cayó la baba, como a mí. Alejandra empezó a decirle a su marido: ya sé porque venías tu tan contento ayer... ¿Porque? Preguntó mi mujer con un tono que no presagiaba nada bueno. “¿Por verme a mí acaso?” “Bueno mujer no te pongas así eres una mujer muy sexy” dijo Alejandra. Mi mujer se calmo, se acercó a ella y sin que la otra lo pudiera esperar le planto un beso en la boca y le dijo: “tu si que eres sexy”.
Quedamos los tres un poco cortados y mi mujer rápidamente se lanzó a poner música y una copas y cogiendo a Cesar empezó a bailar con el. Yo por mi parte le pedía a Alejandra bailar un poco pero no le apetecía así que nos sentamos en el sofá. A punto estaba de decirle, como quien no quiere la cosa: “ayer, sentado donde tu estas, mi mujer y yo mismo le comimos la polla a tu marido”. Claro el decir esto de sopetón puede traer consecuencias así es que abstuve.
Teníamos una conversación intrascendente mientras veíamos a la pareja bailar y lo hacían cada vez más juntos.
En estas estábamos cuando Alejandra me dice: “yo diría que el cerdo de mi marido le está tocando el culo a tu mujer”. “Mira, le dije, tu marido es un tío estupendo y no es un cerdo y si quiere tocarle el culo a mi mujer pues no pasa nada mientras mi mujer se deje y, en este caso, yo diría que a mi mujer le gusta”. Ella me contestó:“Bueno no es plan de empezar así porque luego se pone muy burro y lo tengo que aguantar yo”, me dice. Le serví una copa más, y propuse un nuevo brindis. La boca se le fue soltando y volví a preguntarle por el problema de su marido.
“Bueno... bueno verás”, me dice, “mi marido tiene un aparato grande y a mi me duele un poco y claro está un poco salido”. “A mi me gusta el sexo pero no puedo con un pene tan grande y claro solo pensarlo se me quitan las ganas pero yo.... también estoy un poco necesitada”.
“Mira Alejandra lo peor que puedes hacer con tu matrimonio es tener a tu marido como un burro ya que se follará a la primera mujer que encuentre. Y si además tiene una buena herramienta las va a encontrar y muchas. Lo mejor que puedes hacer es darle lo que necesita y si tu no puedes alguna buena amiga lo puede hacer por ti”.
“Yo creo que tu mujer” dijo ella. “Está muy arrimada y está notando algo muy gordo entre sus piernas”. ”Pues sí, le dije, ella tiene una vagina muy grande y no queda saciada con mi pene que es mucho más pequeño que el de tu marido así es que podríamos hacer un intercambio”.
Puse mi mano suavemente en uno de sus pechos y el pezón, frotado unos momentos, saltó como un resorte.
La otra pareja seguía a su rollo y al ver como le tocaba los pechos a Alejandra dejaron de cortarse. Al poco ví como mi mujer tenía la camisa desabrochada y sus senos, que tanto me gustan, fuera de su blusa. Alejandra, que no les quitaba ojo, me cogió la boca y comenzó a besarme. Mis manos fueron rápidas y cogiendo su camiseta se la levanté estaban rápidamente haciendo brincar sus pechos. Yo contemplaba su belleza y estaba deseando bajar aquella falda lo cual hice y me encontré con un tanguita delicioso. Estaba como una moto y mi cuerpo ardía de pasión. Eche una mirada rápida y Cesar cogía por la espalda a mi mujer y su mano hurgaba debajo de la braga de ella.
Llegado este punto se acercaron a nosotros y mi esposa, muy cariñosa, se sentó al lado de Alejandra y muy tiernamente le cogió los pechos con sus manos y le dijo: “bienvenida, te estábamos esperando. Solo tienes que hacer una cosa y es disfrutar. Olvídate de todo lo demás”. Le besó suavemente los pezones.
“Recuéstate un poco” y ella le obedeció mientras mi mujer le bajaba el tanguita. Apareció un chochito con muy poco vello y rubito así es que mi mujer le abrió suavemente las piernas y posó, muy delicadamente, sus labios en su vagina y comenzó a darle a la lengua muy suavemente. Ella se retorcía y me da la impresión que mientras mi mujer le succionaba el clítoris y los labios vaginales obtuvo tres intensos orgasmos.
Cesar y yo nos dispusimos a observar, desde el sofá de enfrente, como se lo hacían nuestras mujeres así es que nos desnudamos y con las pollas tiesas como garrotes nos dispusimos a disfrutar del espectáculo.
Mi mujer seguía con el coño de Alejandra y se frotaba el suyo. Decidió sacarse el short y la braguita y se echó encima de Alejandra. Es maravilloso ver como dos mujeres se frotan y besan ávidas de sexo. Alejandra estaba más necesitada de lo que pensábamos y dirigió poco a poco la boca de mi mujer de nuevo a su sexo así es que se echaron en la alfombra y se dispusieron a realizar un maravilloso 69. Alejandra escrutaba la enorme vagina de mi mujer y ella enterraba su cara en el coño que, según me confesó después, le había puesto a cien.
A cien estábamos nosotros así es que agarre la enorme barra de Cesar y comencé a hacerle una pajita suave. Los líquidos se me salían de la polla totalmente empapada y me levanté un poco y se la metí en la boca. El la acogió con glotonería. Nos tumbamos al lado de ellas y realizamos, al tiempo, otro 69.
Las chicas se comían sus coños con tal pasión que ni nos vieron y viendo los temblores de Alejandra y los movimientos del coño y la pelvis de mí mujer nos dimos cuenta de que iban orgasmo tras orgasmo.
Yo no quería correrme ya pues deseba penetrar a Alejandra así es que nos separamos y les dijimos a las chicas que se pusieran a cuatro patas encima del sofá y nos ofrecieran sus coños totalmente empapados. Yo me tiré al de Alejandra y Cesar al de mi mujer y lo que más cachondo me puso es ver como ellas se comían la boca y se intercambiaban los fluidos de sus coños dándose la lengua.
No pude más y penetré a la chica con fuerza mientras mi mujer recibía en su ano, bien dilatado por Alejandra y Cesar, la enorme polla de este que la hizo suspirar. Viendo esto notaba que me corría y saqué la polla de su coño y me subí al sofá para correrme en la boca de ellas que tragaron toda mi leche dándose de nuevo en la boca.
Cesar también saco su estaca del culo de mi mujer y nos hizo poner de rodillas a los tres en la alfombra y se corrió abundantemente en nuestras bocas. Las chicas se pasaban el semen entre ellas y yo le cogí la tranca para no dejarle ni una gota.
Luego nos echamos en el suelo exhaustos pero satisfechos, aunque me di cuenta que las chicas todavía necesitaban más por lo que me fui a nuestra habitación a coger un consolador y un arnés que usa de vez en cuando mi mujer. Se los dí y comenzaron de nuevo sus juegos pero a mi chica lo que mas le gusta es que le mamen el chocho. De esta forma le metimos un consolador en el ano y Alejandra se lo comía . Ella por su parte se puso encima de Cesar y comenzó a masajearle la polla con la lengua.
Al rato estábamos de nuevo con nuestras estacas en forma pues las chicas, a sus acciones bucales y con las manos, nos decían todas las cosas que se les pasaba por la cabeza.
De esta forma mi mujer decía: “Míralos con esas pollas tiesas que gordas y jugosas las tienen” (mas la de Cesar que la mía) y Alejandra le decía: “vamos a darles por el culo y cogieron los consoladores y nos los metían en nuestros anos”.
Cuando por fin se saciaron nos quedamos echados en los sofás exhaustos y desnudos hasta que al cabo de un rato se vistieron y marcharon. Yo para despedir a Alejandra le pedí si le podía dar un beso y me puso la boca pero yo quería despedirme de ella besándole otra parte así es que la puse a cuatro patas en el sofá y levantándole la falta aparté la tanguita y le lamí el ojete y el coñito. Sabían a semen y saliva así es que luego la bese en la boca y le dije que para que se acordara de mi.
Los dos marcharon y nosotros a la ducha, cenar algo y comerle el chocho a mi mujer hasta saciarla de nuevo. Buenas noches.
Ahora mi mujer ya no tiene a Cesar. Si quieres sustituirle mándanos una foto de ti y de tu miembro.
Besos a todos/as en donde más os guste
Alfredolopez428arrobahotmail.com
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