[ Ver índice con todas las películas x en alta calidad - Descárgatelas a tu pc para siempre ]
Capturas reales de las chicas en las salas de chat con webcams - Conversa en Español 100%

 Sexo y Porno Gratis
Novedades de hoy
Enlaces X Gratis
Videos Streaming
Blog Porno Gratis
Galerías de Fotos
Videos Cortos
Postales de Humor
Videos Curiosos
Contactos de Sexo
Tienda Sex-Shop
Nuestras Pelis
Sección para Chicas
 Menú de Relatos
 Películas Largas
 Chat con Putas
Autor: Anónimo
 

Mi ex

Aveces las cosas se dan cuando uno menos las busca, o cuando menos se las espera. Este es uno de esos casos y sucedió hace pocos días en mi nueva casa, a dos años de haberme separado de quien hoy es mi ex mujer.
Después de haber deambulado por casa de amigos y parientes y de haber pasado por varios trabajos temporarios, logré conseguir un empleo sólido y con un ingreso bastante bueno como para poder pagar un lugar propio para vivir sin deudas.
Es así que alquilé un pequeño departamento bastante cerca de mi nuevo trabajo y en cuestión de dos o tres meses lo fui equipando hasta hacerlo un lugar cómodo para poder ser yo quien reciba a mis amigos en casa.
Ese día estaba Pablo; uno de mis mejores amigos. Era un sábado a la tarde y estábamos tomando unos tragos de fernè con coca cola y fumando un poco de porro. Hacía calor y no había nada para hacer hasta la noche. Entonces tocó el timbre Natalia, mi ex mujer. Habìa pasado para conocer el departamento y a buscar el dinero que debía pasarle mensualmente para los gastos de nuestros hijos. La relación con ella había mejorado mucho después de separarnos y esporádicamente teníamos sexo de forma muy casual y sin ningún tipo de planteos ni compromiso; simplemente sucedía y ya.
Como dije hacía calor y Pablo y yo estábamos tirados fumando y tomando ferné en cuero bajo el ventilador de techo. Nada nos lo impedía y a Natalia tampoco, solo que ella estaba con la remera puesta.
Armamos un nuevo porro y trajimos otro vaso para Nati. Después de media hora estábamos los tres suficientemente relajados como para que ella se quite la remera sin demasiado pudor y quede en corpiño casi tan fresca como nosotros. Esto no trajo ningún trastorno ya que no hay mucha diferencia entre un corpiño de ropa interior con uno de una malla de baño, así que seguimos bebiendo nuestros tragos y fumando más marihuana mientras escuchábamos música y conversábamos de trivialidades. Entonces se cortó la luz. En un segundo nos quedamos sin música y sin ventilador de techo. Lo de la música tuvo inmediata solución porque Pablo toca muy bien la guitarra y por suerte y, como casi siempre, la llevaba con él.
Los músicos y, especialmente los guitarristas, siempre tuvieron un gran poder de seducción frente a Natalia. Siendo un poco más preciso; Natalia se calentaba cuando alguien tocaba la guitarra en un ambiente de intimidad. Y mucho más si éste tocaba bien. Como dije; Pablo tocaba muy bien.
Los minutos fueron pasando y el calor fue tomando más terreno dentro del departamento. Ofrecí unos bermudas y unos pantalones cortos a mis invitados ya que eran más frescos y los dos estaban calzados en jeans. Yo me puse otros cortos y seguimos en lo nuestro esperando que la luz volviera a hacer girar el ventilador nuevamente, pero eso no sucedió; en cambio fue disminuyendo la luz del día y aumentado el calor. Entonces se me ocurrió mojarme un poco el pelo en la ducha del baño y volver a echarme sobre los almohadones en el suelo (en mi departamento no hay sillones; hay muchos almohadones de diferentes tamaños desparramados en el piso de la sala bajo el ventilador de techo y junto a el televisor, un equipito de música y una mesita petisa para no dejar vasos y botellas en el suelo)
Pablo dejo la guitarra unos minutos y se dispuso a hacer lo mismo. Tras él, Natalia también se mojó el pelo y los tres volvimos a nuestros lugares un poco más frescos que antes pero todavía con calor, aunque más calor nos dio (a Pablo y a mi) observar que el corpiño (blanco, de algodón) de Natalia se había mojado junto con su pelo y que traslucía el relieve y el contorno de sus pezones bajo la tela. Natalia también lo notó y busco una posición que disimulara un poco más ese efecto, pero la verdad es que no pudo hacer mucho al respecto. Optamos por disimular el accidente y nos olimos a relajar sirviéndonos otro nuevo trago de ferné, armando un nuevo porro y escuchando los acordes de la guitarra de Pablo. Aparentemente yo me relajé un poco más que mis dos invitados ya que, en algún momento me quedé dormido sobre los almohadones.
No fue un sueño muy profundo, fue más bien un knock out del alcohol, el porro y el calor; una ausencia de veinte o treinta minutos, hasta que dejé de escuchar la guitarra de Pablo. En la semi-inconciencia de ese letargo supuse que ellos también se habían quedado dormidos así que me relajé un poco más y seguí con los ojos cerrados mirando para adentro, sin pensar en absolutamente nada.
Un pié, un codo, o qué sé yo, me golpeó una pierna. No hice caso y seguí en mi mundo interno hasta que el golpe se repitió un con un poco más de fuerza. Abrí un ojo y miré.
Pablo estaba con la cabeza sumergida entre las tetas de Natalia y una de sus manos desaparecía bajo el short que ella tenía puesto. Las rodillas de Natalia estaban separadas y unos pequeños gemidos salían de su garganta con la boca cerrada. Me quedé asì unos instantes; observándolos. No sabía si Nati estaba despierta o no. No entendía muy bien lo que estaba pasando a pesar de estar todo demasiado claro.
Durante los siete años que estuve casado con ella nunca habíamos estado en una situación parecida. Sí, muchas veces habíamos fantaseado con eso y otras tantas le propuse juntarnos con otra pareja o invitar a un tercero o una tercera a nuestra cama pero ella siempre se negó. Y si bien muchas veces jugamos con esa idea y generamos situaciones cercanas con algún amigo o amiga, siempre quedó en un juego histérico y ella nunca dejó que ese juego superara el limite de lo verbal o, en el peor de los casos, lo gestual. Pero ahora ahí estaba; en la sala de mi casa, dejándose masturbar por mi mejor amigo y conmigo a menos de un metro de sus cuerpos; semiborrachos, semidesnudos y sin pactos por romper.
Los dejé hacer un poco más. Vi como la mano de Natalia se escondía bajo las bermudas de Pablo y como la movía meneándole la pija. La boca de Pablo no dejaba de jugar, besar y morder los pezones de Natalia y mi pija ya estaba tomando una dureza digna de ser atendida.
El short de Natalia voló dejándola en una de esas tangas diminutas que ella siempre acostumbró a usar. Su cuerpo se fue deslizando hasta quedar con su cara frente a la pija desenfundada y endurecida de Pablo, quien también se había despojado de su pantalón. Ella abrió la boca y dejo entrar toda esa masa de carne tiesa chupándola y mordiéndola con una maestría digna de sus labios y su apetito. Pablo movía sus caderas empujando y retirando su miembro con un placer claramente visible.
Las piernas de Natalia quedaron mucho más próximas a mi cuerpo. No tuve que hacer mayor esfuerzo para meter mi cabeza por entre sus muslos, separarlos y empezar a morder y chupar la tela de su bombacha, saboreando la humedad de su sexo caliente y hambriento de pija. Ella cedió sin ninguna resistencia. Sus movimientos de caderas acompañaron los de mi boca y sus gemidos aumentaron de ritmo y volumen mientras no dejaba de saborear la verga de mi amigo en su boca. Su tanga y mis pantalones desaparecieron de nuestros cuerpos. Ahora estábamos los tres completamente desnudos y nuestras pieles se turnaban en roces, frotes y caricias confusas. La boca de Natalia alternaba entre mi pija y la de Pablo al tiempo que sus tetas pasaban por mis manos, las de Pablo, mi boca y la suya sin ningún tipo de orden. Pocas veces i a Nati tan caliente y desaforada. Nunca imaginé verla así; comiéndose una pija mientras la mía la envestía, cojía y pasaba de uno a otro de sus agujeros.
Creo que no hubo posición que no hayamos probado. La cojimos (o nos cojió) de todas las formas posibles. Le acabamos en la boca, en las tetas, en el culo, en la concha, en todo el cuerpo. Más acabábamos nosotros y más se calentaba ella y más la cojíamos. La penetramos juntos haciéndole “sanguchito” con ella boca arriba y con ella boca abajo. Cojiendola yo por el culo y Pablo por la concha y al revés. Le cojimos los dos la concha al mismo tiempo haciendo subir sus gemidos quejidos, jadeos y contorciones a tope.
Debo decir que me sorprendió verla y sentir cómo se movía con nuestras dos pijas adentro. Parecía que había estado deseando eso tanto o más que yo desde la primera vez que jugamos con esa fantasía, y que sólo pudo desatarla no siendo ya más mi mujer.
Dejamos de cojerla, de chuparla, morderla y hacerle comer nuestras pijas cuando nuestros cuerpos quedaron rendidos y casi dormidos bajo la ráfaga del ventilador que quién sabe cuándo comenzó a funcionar de nuevo. Ya era de noche; ella debía volver a su casa y Pablo y yo debíamos irnos a trabajar ya que ambos trabajamos de noche en un bar del centro de nuestra ciudad.
Acompañe a Natalia hasta la puerta, la despedí con un beso en la mejilla y la miré irse hasta que doblo la esquina.
Subí las escaleras pensando que debí haber alquilado ese departamento mucho antes aunque evidentemente nunca es tarde.


 
 Follar ahora es fácil
 + Webs Nuestras

 Videos Interesantes

 Anuncios Clasificados

 Buscador Porno

 

 

Anuncios Clasificados Gratis ( España )

Chat X Webcams Porno Chats de sexo Webcams X Chat Porno Webcams Sexo

Realizado por BURWEBS S.L.