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Trío bisexual
Esto es algo que nunca pensé que pasaría. Soy Alberto, soy un chico de 25 años que hasta ahora tenía muy claro todo en la vida, sobre todo en lo que al sexo se refiere. Pero todo cambió hace unos meses cuando conocí a Gabi y él me presentó a Candela. Es una chica explosiva, de estas que solo se ven en las revistas, con un pecho exhuberante y un cuerpazo que quita el hipo. El caso es que ya entonces me fijé en que Gabi también era un tío que se cuidaba y que, para decirlo claramente, él estaba también bastante bien. Al principio todo se redujo a la amistad hasta que un día me invitaron a comer con ellos en una casa que los padres de Gabi tenían en un pueblo. Lo pasamos en grande todo el día. Ya por la noche, después de que Candela me hubiera puesto a cien con su ropa minúscula, Gabi me dijo que a veces él y Candela iban allí a hacerlo. Yo les pregunté si querían que me fuera pero ella contestó que lo que quería era hacer un trío. Yo aluciné. Lo pensé poco, la verdad, porque ella estaba buenísima y yo llevaba mucho tiempo sin mojar. Así que acepté. La situación al principio me resultó difícil. La sobábamos por todo el cuerpo. Gabi entró enseguida en acción y se dedicó a su coño mientras yo me dedicaba a sus tetas, porque siempre he tendio fijación por los pechos. Él me pidió cambiar y yo acepté. Entonces Gabi se sacó la polla y Candela empezó a chuparla. Yo estaba también deseando que me lo hiciera pero me dediqué a su coño. Finalmente, me tocó el turno. Fue genial. La mejor mamada de mi vida. Cerré los ojos y, de repente, noté algo raro, los abrí y allí estaban los dos chupándome el manubrio. Yo me enfadé pero enseguida me dijeron que Gabi era bisexual. Yo estaba a punto de pasar del trío pero entonces ella me dijo que quería que me la follara y, lo admito, fui débil y decidí que valía la pena con tal de estar con esa tía. Y me la follé mientras Gabi miraba y se masturbaba. Entonces él le ofreció su poya y su trasero a Candela mientras yo me la follaba y después, Gabi me pidió, me rogó prácticamente, que me dejara comer por él y que se la metiera por detrás. Yo estaba reacio pero me la mamó tan bien que tuve que follármelo. Me corrí en la espalda de Gabi. La verdad, debo confesar que las cosas fueron poco a poco a más. Fuimos a la casa del pueblo muchas veces más. Y al final yo también aprendí a comer la polla de Gabi y hasta me dejé follar. Ahora somos un trío de amigos que se lleva muy bien y... ¡que folla mejor!
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