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Mi tía la médico
Todo empezó con mi preocupación por si tenía algo de fimosis. Por aquel entonces tenía 18 años recien cumplidos, medía casi 1,80, tenía bastante éxito con las chicas, y a pesar de que mi polla medía (y aún mide) unos 19 cm en erección no había tenido sexo con nadie. Precisamente por aquel entonces yo salía con una chica desde hacía varios meses. Ella estaba deseándo hacerlo conmigo, pero yo, por vergüenza y por si la cosa no funcionaba con mi fimosis, aún no había querido, aunque realmente tenía ganas.
He de decir que soy huérfano, mis padres murieron en un accidente de tráfico al mes de nacer yo y desde entonces había vivido con mis abuelos. Justo antes de empezar mis estudios mi abuelo murió y mi abuela se fue a una residencia por lo que yo me independicé. La otra mujer que me había cuidado de pequeño era mi tía, con la que tenía muy buena relación.
Mi tía era aún joven, de 38 años. Era morena, tenía los ojos verdes, medía 1,65, estaba delgadita pero tenía unas buenas tetas, una 95 o una 100. En general se conservaba bastante bien. Estaba separada y no había tenido hijos. Era médico, concretamente uróloga, por lo que decidí ir a verla para que me dijera si mi problema era importante.
Me pasaba que cuando me masturbaba la piel de la polla no dejaba completamente al descubierto el glande, aunque en erección no me dolía ni nada por el estilo.
Como no tenía cita me quedé el último de la consulta y cuando mi tía me vio le dio una gran alegría. Me dio un abrazo y me dijo:
-Javier, ¡cuánto hace que no te veo! ¿Has venido a verme o es algo más serio?
-En realidad venía porque no se si tengo un problema de fimosis, le dije directamente.
-Umm, no sé yo. Cuando eras un bebé yo me ocupaba de bajarte la piel de tu cosita. Tu abuela decía que eso eran tonterías de los médicos modernos, así que como no estaban tus padres alguien tenía que hacerlo .
Cuando dijo eso yo me puse bastante rojo.
-Bueno, bájate los pantalones y túmbate en la camilla -me dijo. Yo lo hice sin rechistar. Ella no decía nada, inclinada sobre mí, debajo de su pijama de doctora se le intuían los pezones y por el escote se le veía el sostén. Mi tía me cogió la polla y apretándo en la base simuló una erección. Después bajó el prepucio para dejar el glande al descubierto.
-¿Te duele? -me dijo mirándome a los ojos. Yo negué con la cabeza. Estaba muy rojo porque a mi tía se le veían parte de sus tetas y notaba como la polla se me empezaba a poner dura de verdad -Javi, si que te ha crecido en estos años -me dijo sonriendo para relajar la tensión, pero a mí se me empalmó completamente. Ella soltó mi polla y me dijo:
-Parece que no es grave, creo que con una pomada y unos ejercicios de bajarte el prepucio se te pasará, pero de todas maneras ven mañana que hoy me tengo que ir ya. Una cosa, ¿cómo te lo has notado?
-Bueno... pues masturbándome -le dije, no sin vergüenza y mi polla se me puso más grande que nunca. Me vestí rápido y me fui corriendo. Aquel día me masturbé pensando en mi tía, viendo películas porno... haciendo de todo. A día siguiente me casqué cuatro o 5 pajas antes de ir a la consulta, para que no se me pusiera dura estando allí. Nunca me había fijado en mi tía, pero estaba superbuena y yo había pasado una gran vergüenza.
Al día siguiente cuando fui a ver a mi tía me dijo.
-Pasa pasa, javier, me iba a cambiar, pero pasa -me dijo con una sonrisa, aquel día estaba aún más guapa y yo empezaba a desearla, aunque mantuviera a mi polla a raya -hoy te veo más serio. ¿No estarás preocupado por lo de la fimosis?
-No -le dije yo. Ella se quitó su camisa delante de mí, yo miré para atrás por respeto, aunque había visto a mi tía muchas veces en ropa interior.
-Tranquilo, Javi, si no me da vergüenza. Si tuviera vergüenza, ¿cómo iba a pedirte que me enseñaras tu pene, o como decís los jóvenes, la polla, para tratarte? -Después se bajó los pantalones vaqueros y yo la vi en tanguita negro, que dejaba ver su culo negro, precioso. Se puso el pijama completo y me dijo.
-Bueno, túmbate, a ver como está tu amiguito hoy -Hizo el mismo procedimiento que el día anterior, me provocó la erección pero aquello no subía nada porque me había matado a pajas. -Vaya, parece que tu pene está más tímido hoy. Javi, ¿te ha pasado algo mientras hacías el amor y por eso estás preocupado? Porque la fimosis no es apenas nada, pero si te preocupas el problema puede ser psicológico y que tu erección falle.
-No tía -le dije -sinceramente, aún no he echo nada.
-Uy, que chico más comedido, ¿y qué te pasa hoy? Ayer se te puso superdura, a ninguno de mis pacientes le pasa. Yo te provoco que la sangre entre para simular la erección pero lo tuyo era un empalme completo... y hoy nada de nada, ¿te has masturbado mucho hoy o ayer?
-Sí, un poco -le dije, y me puse rojo.
-Bueno, Javier, vamos a hacer algo para animar la pollita de mi sobrino favorito. Me empezó a manosear, a bajar el prepucio como si me masturbara. Trabajaba afanosamente y sus tetas se bamboleaban.
-Quiero ver si te duele realmente dura. Vamos a ver si tu vieja tía consigue animarte. -Se quitó el pijama y el sostén. Sus tetas eran preciosas -vamos, tócalas.
Lo hice sin rechistar, mi polla empezó a crecer.
-Tía, esto no está bien, pero me vuelves loco.
-Esto sólo es medicina, no te preocupes. Estoy haciendo que te crezca. ¿Me dejas que te la chupe? -no esperó respuesta, me la empezó a mamar sin control, lo hacía muy bien, mi tía era muy puta. Estaba a punto de correrme cuando paró -Bueno, ya está bie, dime, ¿te duele?
-En absoluto
-Vístete anda, y no le cuentes nada a esto, te voy a recetar la pomada...
-Tía, quiero follarte, sólo es por medicina, para ver si me duele en el coito.
-Si es por tratamiento...
se quitó todo, dejó ver su coño rasurado excepto una tirita con pelo y me empezó a montar
-Oh, sí, ahh, sí, fóllame, ¿te duele amor -yo negaba con la cabeza -ooo, dame amor, fóllame mi rey, síiiiiiiiiiiiii -gritaba como una loca. Después cogió mi polla, la sacó y me hizo una cubana, apretando muy fuerte contra sus tetas -¿y esto, duele? No... te encanta cabronazo, te gustan mis tetas. Me corrí encima de su pecho, ella lamió el semen y me dijo -chúpame el coño vamos.
Yo jugaba con su coñito, paseaba la lengua, ella gemía, gritaba como una loca.
-Tía, ¿y si nos pillan?
-Tranquilo, mi amor, sigue que hoy no viene nadie, tú eres mi única cita.
Le lamí, cerca del ano también, que estaba muy limpio, mi tia sostenía mi cabeza y me hacía subir, hasta sus tetas, después besé su boca mucho mucho rato, mientras la masturbába con mi mano y ella hacía lo mismo.
-Para terminar, una última prueba, fóllame por el culo para ver si te duele. No lo he hecho nuncam, sólo con consolador, y me gustaría que fueses el primero. ¿Me rompes el culo, sobrinito?
-Con mucho gusto tía.
Se puso a 4 patas y la penetré fuertemente, gemía como una puta, primero de dolor, luego de placer. Yo la tenía cogida por las tetas y la follaba más o menos a lo perro. No me corrí, ese día había gastado todo mi semen, pero ella sí llegó al orgasmo. Me quedé un buen rato con mi polla dentro, nos tumbamos en el suelo, nos abrazamos y me dijo.
-Estás hecho todo un hombre y tu polla es una maravilla. Amor, no te preocupes, creo que te he entrenado bien, follar contigo ha sido lo mejor, ya puedes hacerlo con tu novia.
-No tía, yo sólo quiero follar contigo, la próxima si quieres con condón para no quedarte embarazada, hoy me he corrido fuera de ti, el próximo día lo haré dentro. Vamos a cumplir todas tus fantasías.
-Soy tu tía, tu doctora y tu puta, parecemos de una peli porno, amor, eres el rey follando -y me cogío la polla y la besó.
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