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la tia mas sabrosa II
Hola a todos y a todas, éste es mi segundo relato con mi adorable mujer madura que es muy especial para mi y ella es mi tía. Lo que les voy a contar paso dos meses después de la primera vez que estuvimos juntos, un día antes me hablo para ir por una cervezas a un bar. Cuando llegamos ahí, casi me voy de espalda cundo la vi. a ella traía puesta una minifalda roja pegada que dejaba ver su enorme trasero y una blusa muy escotada blanca se veía bien sabrosa como siempre, después de unos tragos y darme cuanta de que nadie le quitaba la mirada le dije que fuéramos a repetir lo de la otra noche, encantada salimos mientras miraba todo ese pedazo de carne.
Cuando llegamos nos empezamos a besar como locos mientras la desvestía y manoseaba toda sobretodo su culo, cuando le quite su blusa traía un brasier negro y sensual y debajo de su falda una tanga pequeña de color rojo, le dije que paresia una zorra y ella me respondió que ella era mi zorra. Mientras mis manos tocaban sus tetas. Los pezones los tenía muy excitados, y las aureolas eran preciosas, grandes y oscuras; eran un sueño de tetas. Las tocaba, las besaba, las mordía, me encontraba en el paraíso. Mi tia empezó a acariciarme la espalda. Me bajé el pantalón como pude, y me apreté contra ella. Ahora mi polla estaba pegada a su coño. Y a través de sus bragas notaba lo caliente que lo tenía. Desprendía un calor que me hacia volver loco. Me separé un poco de ella y cogiendo una de sus manos la llevé hasta mi polla.
Ella la agarró y estuvo quieta. Solo le daba ligeros apretones, como disfrutando de su dureza. Entonces moví mis caderas un poco. Ella con la otra mano me detuvo, y empezó a hacerme una paja. Suave y lenta. Yo bajé mi mano y acaricié su coño. Metí los dedos entre el elástico y lo toqué. Era realmente peludo, y me enloquecen los coños peludos. Llegué a la entrada de su vagina. Acaricié sus labios, eran grandes, tanto que los acaricié como si fueran campanitas. Con el dedo buscaba su clítoris. Si aquí está, duro y mojado. Tenía el coño realmente mojado.
Seguía pajeándome. Una mano en mi polla y la otra acariciando mis huevos. Ella había decidido seguir hasta el final
Me puse de rodillas y le bajé las bragas mientras besaba su coño. Ella se apoyó en el mármol de la cocina. Con mi lengua golpeaba y chupaba sus labios vaginales. Metía mi lengua entre ellos hasta la entrada de su coño y subiendo un poquito lamía su clítoris. Mi tía solo suspiraba diciéndome que era mi perra mi zorra que la follara cuando yo quisiera y empezaba a dejar ir ciertos quejidos. Yo seguía chupándole el coño, y le metía la lengua dentro, todo lo que podía. Mojando mi cara por sus jugos y mí saliva. Tenía el chocho empapado. Con mis dedos le tocaba el clítoris, mientras seguía metiendo la lengua dentro de ella.
- Ohhh, coño, joder - dijo suavemente - me estoy corriendo hijo. Estás haciendo que me corra. Que gusto, que gusto - y me apretaba el pelo.
Me puse en pie y la besé. Tenía mi cara mojada de su coño, y ella con la lengua me chupaba, y me besaba…
- Me gusta tia.
- Espera, déjame un momento - me dijo apartándome.
Se arrodilló y empezó a pajearme otra vez. Tenía la boca muy cerca, notaba su respiración en mi polla. Poco a poco, con la punta de la lengua me acariciaba el capullo, cada vez más rápido, hasta que se la metió en la boca. Era increible. Yo agarré su cabeza y ella la movía hacia delante y hacia atrás, moviendo su lengua sobre mi verga. Como me la chupaba, me estaba follando con su boca, me estaba llevando al cielo y casi me despisto, faltó muy poco:
- Para, para, tia por favor, para un momento.- le dije - Ven.
No quería correrme todavía. Aguantaría al máximo para que cuando me corriese le pudiera dar mucha leche. Y además en recuperarme tardo un rato, no podía permitir que se enfriara. Era mi oportunidad y no la iba a dejar pasar. Quería follármela, no que solo me la chupara. La tumbé en la mesa de la cocina y le abría las piernas. Acariciaba su chocho. Estaba muy mojado. Empecé a chuparla de nuevo, rápidamente con cierta violencia. Mi tia con los ojos cerrados, me agarraba la cabeza.
- Sigue hijo, que gusto. Hacía ya tanto tiempo….Oh me voy a correr, joder, me voy a correr...
Entonces me levanté, y acercando mi polla a su coño, se la metí. La altura de la mesa era ideal para follar. La primera sensación fue notar en la polla el tremendo calor de su vagina, y la gran presión que hacía en mi verga. Mi tia se estaba derritiendo, no se lo esperaba, y se corría. El calor de su coño era indescriptible, paré unos segundos mientras le tocaba el clítoris. No me quería correr todavía, pero cada vez aguantaba menos.
- Fóllame hijo. Siiii… metemelaaaa… no pares…jódeme… fóllame…ooooh me voy a correr otra vez….. me viene, siii, me viene….
- Oh tiaaaaaaaa, que gusto. Me encanta tu coño. Me encantan tus tetas - y le mordía los tiesos pezones - Me encanta tu boca, y tu lengua y tu saliva - entonces la besaba con fuerza.
Tenía que parar, solo unos segundos. Ella me pellizcaba los pezones, mirándome a los ojos. Buscando mis expresiones. Eso me calentaba aún más. Entonces decidí no esperar más. Empecé a follármela con fuerza, besándola. Ella me dijo muy suavemente al oído:
- No me lo eches dentro cariño, sácala cuando te vayas a correr.
- Oh pati, déjame que me corra dentro… - Aaaah, uriel… no… aaaah, ohh,que gusto, no…no te corras dentro. No tomo nada y me puedes preñar.
- Venga tia, déjame que te eche toda ni leche. Solo para ti, toda…No voy a aguantar mucho… - No hijo, mi amor, sácala. Más adelante si, pero ahora….no, creo que estoy ovulando y me puedes preñar...
Ya no podía aguantar más, necesitaba correrme, y sin hacer caso a mi tia me dejé llevar. Ahora solo pensaba en correrme dentro de su chocho caliente, sin importar las consecuencias.
- Toma tia, que me viene…me viene - y apretando mi polla bien dentro de su coño, me empecé a correr. Que gusto – Ooh pati, que gustoooo…toma mi leche dentro de tu coño.
- Noooo, sácala Uriel…ohhhhh, cuanta leche estás soltando, me vas a preñar… aaaaah, por favor….que caliente está, mi niño…siii, me has dejado llena. Espera, espera mi amor, ahora no tengas prisa por salirte de mi, ya no importa. Siente como late mi coño…¿Lo notas? Es por ti, hijo mío, me has hecho disfrutar de verdad. ¿Notas que caliente está? Me ha gustado mucho, pero escucha cariño, si te digo que te corras fuera, me has de hacer caso, solo nos faltaba que me dejaras embarazada. Si me prometes que me obedecerás te aseguro que lo pasaremos muy bien los dos. Tenemos mucho pendiente…
- Te lo prometo, te lo prometo, si, te lo prometo… - Ja, ja, ja, vale hijo…UUUhmm, parece que te sientes cómodo dentro de mi - me dijo al notar como mi polla estaba dura de nuevo.
Esas palabras suyas y el calor de su coño fueron suficiente. Empecé a entrar y salir de su chocho - Espera un poco hijo, sácamela y túmbate en la mesa, así, ponte boca arriba.
Luego ella se puso a horcajadas sobre mi, me cogió la polla y la acercó a la entrada de su coño. Su peludo y negro coño. Empezó entonces a metérsela poco a poco. Sus pezones estaban erectos de excitación, y sus enormes aureolas arrugadas y de un oscuro color marrón. Como se movían sus tetas, yo las tocaba sin parar, excitándola aún más….. Asiendo nos corrernos de nuevo.
Con esta me despido encuanto tenga otra aventura con mi tia se las are saber.
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