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Mi hermana me folló
Todos los veranos acostumbraba a pasar las vacaciones con mi famia hospedándome en alguna casa de mis hermanas. Tengo tres a las cuales quiero mucho, pero aquel verano me hospedé en la casa de Celia, mi hermana mayor. Yo tenía reciencumplido 23 años y Celia 32. Tenía dos pequeños fruto de su matrimonio con Andrés, mi cuñado, camionero y que se ausentaba de su casa por asuntos de trabajo buena parte de cada mes.
Cuando llegué a casa de Celia no podía sospechar mi extraordinaria aventura sexual. Celia, pequeñita de estatura pero con un cuerpo de mujer madura y que apenas se le notaba que era mamá de dos pequeñines. Morena, con un buen pecho y unas caderas morbosas y turgentes. Solía vestir siempre muy desenfadada y con ropas sencillas y de tejido muy fino ya que la calor en los veranos de nuestra tierra es alta.
Llegué aquel verano y Celia seguía tan simpática como siempre y de agradable trato. A los pocos dias de estar hospedado en su casa, tuve noticias indirectas de que aprovechando la ausencia de mi cuñado Andrés, había cierto tipo de alta estatura que visitaba con mucha frecuencia a mi hermana. Creo que esas noticias me llegaron para que yo pudiera poner fín a tal situación. Por lo menos así lo creí yo.
Efectivamente, en alguna que otra ocasión, me topé en casa con ese personaje. Un tipo de alta corpulencia y delgado. Un lacio bigote le lucía de forma desagradable. De unos 45 años de edad y que intentó hacer amistad conmigo. Es obvio que me cayó fatal y que su presencia me causó malestar.
Se lo comenté a Celia de una forma solapada y le insinué que no estaba bien que ese individuo rondara por su casa en dias que mi cuñado Andrés se encontraba ausente. Mi hermana me comentó que era muy buen amigo de los dos y que pasaba por allí con frecuencia y que debido a la amistad, pues se detenía para saludarla. Yo no quedé convencido de la explicaciones de Celia y le insistí una y otra vez que no lo veía bien. Mi hermana iba a su rollo y no me quería escuchar. Así que intenté intervenir de una forma directa.
Estuve varios dias ojo avizor a la llegada del individuo y el tiempo que pasaba por allí. Sus visitas eran alternas y de poco más de una hora de duración.
Cierta tarde que volví de la playa, eran sobre las 4, me encontré en casa a ese individuo. Noté algo raro en el ambiente. Como si hubiese interrumpido algo. Así que quise averiguar el cómo y el por qué de la situación. Dije que no me podía entretener y que ni me duchaba. Que me iba a comer a casa de otra de mis hermanas y que allí me ducharia. Todo esto lo dije en voz en grito mientras bajaba muy rapidamente las escaleras del piso superior donde se encontraban los dormitorios. Bajé corriendo, abrí la puerta y la cerré de un fuerte portazo. Naturalmente, yo me quedé dentro y me oculté en un pequeño cuartillo situado debajo de la escalera y que se empleaba para guardar trastos y enseres varios. Todo oscuro y en silencio. Mis sobrinitos dormian la siesta y todo era silencio. Al momento sentí un pequeño murmullo y pasos suaves que subían las escaleras. Esperé unos minutos y la verdad me encontraba muy nervioso, pues era la intimidad de la vida de mi hermana y no tenía claro hasta donde me podía equivocar y meter la pata.
Transcurrido un buen rato, subí muy despacio la escalera. Del dormitorio de mi hermana salía un más que sospechoso ruido. la puerta estaba un palmo abierta supuestamente para oir si alguno de mis sobrinitos se despertaba. Me arrimé en silencio a la rendija de la puerta y aunque las persianas estaban bastante bajas y las cortinas echadas la visión era excelente. Mi hermana estaba sobre el individuo que estaba sobre la cama y con los pantalones por las rodillas. Celia estaba en enaguas y su movimiento era inconfundible. Follaba y follaba con sus ojos cerrados. Sus enormes pechos parecian querer salir del leve tejido de las enaguas. Su culo subía y bajaba en ritmico compás, mientras el sudo mojaba su pelo y su cuerpo. Me sentí confundido, aunque esperaba una escena semejante, no creí que la pudiera contemplar. Entonces me percaté que mi pene se había puesto duro y que inconscientemente me había puesto caliente viendo a mi hermana Celia follar. Tardé unos minutos en reaccionar, no se si por la sorpresa o por el morbo de estar caliente viendo a mi hermana como se lo estaba montando. Por un momento pensé dar media vuelta y bajar en silencio y hacer como que no habia presenciado nada. pero enseguida tambien recordé que mi cuñado estaba ausente y que las habladurias que ya empezaban a circular eran verdad y que había que cortarlas. Así que abriendo la puerta de golpe y dando gritos corté la escena. El individuo se subío los pantalones y apresuradamente abandonó el dormitorio. Mi hermana se puso a gritar y a llorar. Me pedia perdón y que eso había sido una locura. Que yo guardara silencio para que mi cuñado no se entera ni el resto de la familia. Yo decia que eso no era posible. Ella llorando se abrazó a mi cuello y me pedía piedad y comprensión. me contó que su marido apenas le prestaba atención y que era una mujer caliente y necesitada y como no se lo daba, se había visto obligada a eso. Naturalmente yo no la creía. Abrazada a mí y entre lloros y suplicas o debido al calor y a la exitación del momento su cuerpo se estremecia junto al mio. Mi polla dura como una piedra, seguía excitada y el roce contra el vientre de Celia se le hacía notar. No sé como ocurrió realmente, pero cuando quise reaccionar mi hermana tenía la polla en su mano y la acariciaba de una manera clara y experta. Una sonrisa se dibujó en su semblante mientras con voz mimosa decía " Nene, que hermosa polla tienes ".
No supe o no quise reaccionar. Su experta mano frotaba y frotaba mi miembro y yo sentía que el semen subía rapidamente y estaba a punto de saltar. Así se lo dije y entonces me contestó que me parara un momento. Su diestra mano apretó mi prepucio y el parón fué total. Mi polla seguía apuntando al techo, mientras Celia se desp´rendía de su enaguas y se mostraba totalmente en pelotas. Sus pechos parecian darme la bienvenida. Me abalancé sobre ellos y empecé a chupar sus pezones que se encontraban duros como garbanzos. El pelo de su pubis me pareció maravilloso y empecé a acariciarlo mientras me llevaba a la cama. Se puso encima de mí y metiendo mi pene en su coño me decía " ahora, sí ahora quiero que tu leche me riegue". Follamos toda la tarde y si tenia algun remordiemiento enseguida lo parté de mí, pues el cuerpo de mi hermana es el de una hermosa mujer que ahora tenia lo que tanto necesitaba. No es necesario decir que follamos casi todas las noches y que desde hace diez años, siempre me hospedo en casa de Celia.
Aprevecho ahora cualquier ocasión para pasar unos dias de vacaciones. antes eran los treinta dias de agosto. ahora se le añaden Semana Santa, Navidad y alguna que otra escapada. Me casé y hoy tengo dos mujeres. Mi hermana dos maridos. Y que dure
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