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Autor: Gaby
 

La reportera del placer

Hola, hace algunas semanas tuve la oportunidad de visitar unas paginas en Internet, que me dejaron con muchas inquietudes, principalmente porque mi matrimonio estaba atravesando una crisis de pasión, que estaba segura era producto de la rutina. Aquella tarde había quedado sola pues Jaime mi marido debía participar en un seminario que programaba la empresa por lo cual posiblemente regresaría muy tarde o posiblemente al otro día. Mientras buscaba información sobre algún producto farmacéutico, al desgano sexual que estábamos atravesando, se activo una sugestiva página la cual al principio quise pasar inadvertida, pero que me inquietaba, no quería sentirme como una pervertida, pero las imágenes atraían mi atención. Como estaba sola en casa, eche una ojeada en estas inusuales escenas, y en unos minutos me hallaba leyendo algunas experiencias sobre sexo en trío, orgías y otras cositas que terminaron por ponerme bien calientita, para cuando tome el control, ya había pasado mis manos por mis genitales, y mientras leía, un baso entre las piernas, que me propinaba las delicias que mi imaginación construía con la lectura. Esa noche no pude dejar de pensar en mi cuerpo siendo atravesado por la espectacular tranca de un extraño, fascinada por la idea de ser penetrada por dos penes al mismo tiempo había quedado dormida no sin antes propinarme una deliciosa masturbación.



Al siguiente día en la hora de la comida, trate de poner algo de conversación, no era fácil, pero por algo debía comenzar, así que mientras me comentaba sobre el seminario sobre marketing, picaronamente le pregunte sobre que hacían en la noche después de las charlas, sabia por demás que esos eventos siempre finalizaban en rumba, pero mi intención era inducir al tema, con algo de evasivas Jaime me comento sobre la visita a un disco, y el consabido cóctel, pero no entro en detalles. No podía quitarme las imágenes y sensaciones de mi cabeza, así que esperaba ansiosamente la noche para sentir algo duro entre mis piernas. Esa noche lo hicimos muy rico, a tal punto que Jaime no dudo en preguntar -mami que tomo estas riquísima- así mientras teníamos nuestro tercer coito, las palabras se me salieron, quería sentirme como esa gatitas del Internet, y sin hallar resistencia me hallaba haciéndole el amor oral, cosa que no hacia desde hace muchos meses, pero la calentura no me bajaba, quería sentir en la cola un pene muy duro y otro en la chocha y otro en la boca, quería tantas cosas, sin mas le dije: -Estoy de un arreche, que no me encuentro, quisiera que me culiaran por todos los lados-, creí que había sido una imprudencia, pero esa palabras mágicas hicieron que él se pusiera a mil, a ahí estaba dándome verga por atrás mientras sus dedos se incrustaban furiosamente en mi rajita; así en cuatro, bombeada, por atrás e imaginando que los dedos que se clavaban en mis labios vaginales eran un rico pene, llegamos a nuestro record de orgasmos en meses y meses de relaciones sosas, el solo decía: - rica mamita quien va a ser ese que no se quiera comer esta chochita.- Como al tercer día mientras desayunábamos, la pregunta fue contundente. – y que mi amor, como quedamos, si o no- la pregunta cargada de malicia y con la mano acariciando mis nalgas no dejaba duda a lo que se refería, quede sin saber que decir todos esos días esperando la propuesta y ahora sin mas, -por la noche hablamos listo- le conteste, así que llega temprano, esa noche hablamos de nuestras fantasías, le comente como había llegado a esa pagina, y sin mas la buscamos y ahí estábamos esta ves la pasión de hace tres días quedo corta, y así mientras me metía esa rica polla, nos prometimos un trío lo mas pronto posible.



Ese mes estábamos fascinados por la idea, de un fin de semana inolvidable y habiendo preparado lo que creímos necesario, salimos por ahí, a ver que encontrábamos, no queríamos que fuese algo muy corriente, debería ser especial; pero como establecer un contacto que pareciese casual, y que al mismo tiempo no signifique un riesgo para nosotros, la sola idea de hacer parte de un cuadro donde la actriz de “reparto” principal en esta experiencia pornográfica fuese yo, hacia que mojara mi ropa interior. La forma como abordamos a nuestro compañero y la deliciosa tarde que pasamos es una historia que no te puedes perder, así que en ocho días les estaré escribiendo, y espero continuar haciéndolo pues nos hemos propuesto realizar todas nuestras fantasías sexuales, así que hasta pronto, mis amigos de la red del deseo.

Las casi dos horas que duro el viaje hasta la ciudad mas cercana, en donde esperábamos encontrar la satisfacción a nuestro capricho, se me hizo una eternidad, teníamos la cámara, lubricantes, música, en fin todo lo que creímos necesario para que esta experiencia sea un éxito. En esta primera ocasión, no sabíamos como establecer contacto, así que visitamos un par de discotecas, otras tantas pasadas por la zona rosa, pero nada. A pesar de ser una mujer con un cuerpo envidiable, unas caderas y piernas cuyas curvas bien proporcionadas, me han ganado más de un vulgar, buen y hasta provocativo piropo, esa tarde nada. Así que optamos por pasear separados; Jota, por la calzada opuesta a la que yo recorría, me acompañaba para evitar cualquier imprevisto, no sin antes arreglarme el escote de la blusa y amoldarme el descaderado, haciendo que mis pechos y caderas sean mas provocativas. No había pasado ni diez minutos, y los admiradores estaban como para escoger; así que continuamos. Preguntaba algún producto en la tiendas de aquí para allá, como una leona al asecho en busca de su presa, entre tanto glotón de sexo, que se complacía en mi cuerpecito desfilando de un lado para otro, me halle repetidamente frente a los ojos de un pelado, de unos 26 años, bien formado, cabello claro y buena apariencia. Ya me había lanzado además de sus sugestivas miradas algunos comentarios que me colocaban a mil, así que regrese a la tienda donde él estaba cerca, y ahí estaba, -mamita rica, que necesita, ¿la puedo ayudar en algo?- fue su expresión. Definitivamente era el tipo, así que con ademán de coqueta seducción le pregunte: -¿Me podrías decir donde encuentro crema de wisky por aquí cerca?-
-Venga linda, la acompaño-, y como improvisando un comportamiento caballeroso, me indicaba el camino hacia una tienda de licores, como a cuadra y media.
-Y con quien va acompañar esta cremita….Porque si esta solita, yo le podría mostrar un lugar bien chévere para tomar y bailar un rato.
- ¡De verdad!-, conteste asumiendo sorpresa, -Si no esta lejos vamos- y ofreciéndole mi brazo con una risa provocativa, tomados de gancho, nos dirigimos a la disco que minutos antes habíamos visitado con Jota. Para entonces el lugar estaba menos desierto que hace un rato, así que entre la penumbra buscamos una mesa la cual estaba casi al final de la pista, entre la emoción de aquel encuentro, casi olvidada que muy cerca me acompañaba Jotica. Cuando lo descubrí en la mesa casi enfrente a la que estábamos, solo bastaba continuar con la seducción. Al sonar la siguiente pista salimos a bailar, en la pista no dude en demostrar a Carlos mis intenciones de pasarla rico, él supongo esperaba algo así, y no dudo en corresponder a mi lasciva actitud. Sus manos en mis caderas y sus brazos atrayéndome hacia él, al mismo tiempo que me rozaba sutilmente mis senos contra su pecho y sus palabras tan cerca de mi preguntando si me gustaría echarme un polvo; terminaron por hacer que mi rajita se inundara en una deliciosa sensación de humedad, para cuando finalizo el disco mi pubis estaba tan acomodado a sus caderas, nuestros cuerpos se movían tan juntos y a tal ritmo que sentí entre mis piernas como su pene erecto forzaba a salir y clavarse en mi chochita que no paraba de succionar y humedecerse. Ya en la mesa su pregunta no se hizo esperar: -¿y entonces que mamita salimos o que?- Casi suspirando por la tremenda excitación que estaba experimentando, tomándole la mano, me acerque a su oído, mordí su oreja y conteste:
-Y Dañar toda la diversión que aún nos queda- fue cuando comprendí que si yo estaba que ardía de deseos, él estaba que me comía, sin hallar resistencia de mi, con mi mano que había tomado la iniciativa, la fue llevando con suavidad y firmeza, hacia su rica verga, estaba parada, la palpaba dura, lista a cumplir su cometido –mira como me tienes cosa rica-, su mano entonces dejo la mía acariciar semejante palo, y ahora buscaba llegar por entre mis piernas, sus dedos inquietos apretaban mi chochita y en la complicidad del salón alcance a ver a Jota, quien tobaba una cerveza y estaba disfrutando la escena como si estuviera asistiendo a un acto reservado únicamente para él. –Sabes quiero que la pasemos rico, pero quisiera llamar a mi esposo-
-Anda nena y como es eso-, lo había tomado por sorpresa,
-Que quieres decir, si ese tipo nos encuentra aquí, la vamos a pasar mal, déjate de bromas linda y mejor vamos a bailar- Esta vez salimos a la pista pequeña que se localiza el final del salón, ahí el ritmo de un reguetón, nos permitió desinhibir nuestros temores, frotamos nuestros cuerpos como verdaderos profesionales, mi cola se movía invitándole a tomarme por atrás y él no se hacia esperar, sentía aquel semental apunto de culiarme, fue cuando estando yo de espaldas, sentí sus manos en mis tetas, estaba en el cielo, pregunte entonces: -y que dices papi, te animas, lo llamamos-
- Anda chica, cuéntame a ver que tienes planeado- Después de contarle los planes, se relajo y en menos de cinco minutos: - Jota te presento a Carlos- se hizo un silencio que debía romper no se como
–Perdón los dejo, voy al baño- confiaba en que Jota manejaría la escena y no me equivoqué. Al regresar, Carlos estaba en la barra pidiendo una botella de vodka y Jota estaba solo en la mesa. –¿Bueno y, como te fue, acordaron algo¿-, estaba impaciente, y quería respuestas rápidas. – Vamos a bailar un rato y luego luego...-. La seña de sus dedos en mi mano asemejando un falo explorando un coñito, no dejaba duda a nada, sentí en mi vientre unas cosquillas de solo pensar en lo que se venía que no se si quería estar ya entre mis dos machos o disfrutar de el cortejo del cual estaba siendo el centro de atención. Eran como las 12:00 las parejas al parecer ya se habían retirado, solo quedaban en el amplio salón, a demás de nosotros, unos tipos en una mesa que parecían estar ya muy entrados en licor. Bailábamos, turnándonos, y cada pista se convirtió en una experiencia que ahora me atrevo a aconsejar a mis queridas amigas que gusten de emociones fuertes. Carlos en sus turnos, me calentaba como nunca lo habían echo. Su cuerpo tratando de tragarse el mío, sus manos bajando hasta mas allá de mis caderas, masajeando mis nalgas, metiéndose por mi descaderado hasta mi chocha o por la blusa y masajear mis senos, su lengua que recorría cada vez que podía mi cuello, sus mordiscos suaves en mis orejas, su mano llevando la mía a alcanzar la dureza que traía entre sus piernas; era una escena hasta ese entonces tan nueva que hacia que mi cola, senos, chocha y todo mi cuerpo emanara el rico olor a hembra en celo. Después de conversar un rato, el turno de bailar era de Jota, la música cambio entonces a un ritmo suave, romántico, muy cadencioso; en la pista Jota me comento lo caliente que estaba, y ni que decir de Carlos, quien nos miraba con unos ojos tan lujuriosos que si de él dependiese; me violaba ahí sin importar nada ni nadie; eso era tan evidente que Jota me sugirió a invitarlo desde la pista, y a la menor seña que le hice para que saliera estaba ahí, bailando, primero junto a nosotros y luego detrás de mío, tímidamente se aventuro a tomarme entre los brazos y con su cadera empezó a bombardearme de tal manera que quede entre dos cuerpos sobándose, contra el mío en una danza romántica, que invitaba a degustar las mieles del amor. Jota me besaba y nuestras lenguas se entrelazaban en una danza tan erótica, como la que dibujaba nuestros cuerpos, sus manos, alzaron mi blusa desabrocharon el sostén y muy pronto mis tetas se perdían en su hambrienta boca; Carlos bajo sus manos hasta el broche de mi descaderado; y liberándome de lo que parecía una cárcel, dejo caer mi pantalón mientras que sus manos se perdían entre los pocos pelos que había dejado a la hora de preparar mi cueva, la emoción era tal que no me percate que estaba casi desnuda en la pista, ahí prácticamente abusada por dos cuerpos, los mismos que siempre había querido sentir, y en la dimensión en que lo había soñado. Sin darnos cuenta siquiera las pistas se continuaban sin interrupción por lo que seguíamos ahí; bailando, besándonos, acariciando sin pudor hasta el último centímetro de nuestros cuerpos. Por un momento no sentí las manos de Jota, que segundos antes hundía un dedo mojado en mis propios jugos, y su saliva, deslizándolo suave pero firme por los contornos de ni apretado ano. Para cuando comprendí la ausencia Jota había desabrochado el pantalón de Carlos, y tomándole el rico pene que hacia agua mis deseos, lo colocaba justo a la entrada de mi culo, mientras que el suyo casi penetraba por mi vagina; no lo podía creer un baile tan sensual, donde yo era la artista principal de tantas atenciones. Sin embargo debía recordar, que estábamos en un lugar público y ello me obligo a contenerme, para ese entonces Carlos besaba mi boca, su pene se esforzaba por entrar a mi intimidad que solo había sido de Jota y eso en una o dos ocasiones, Jota por su parte se hundía en mis senos, los mordía; y sus manos taladraban mi chocha, queriendo ayudar a su pene el entrar a mi caliente agujero. -Haber muchachos, creo que esta bien por ahora- dije alzando mi descaderado y restableciendo lo que quedaba de mi blusa; -¿Nos vamos a un sitio mejor?- Con sus caras de bobo a quien se les ha quitado un dulce, casi en coro –lo que digas, tu eres la reina-
No se como logramos conducir hasta el motel mas cercano, solo se que al legar la fiesta apenas comenzó….



Tercera parte:
La habitación en cuestión era súper: una amplia cama dotada de cojines cuyos diseños eran un estimulo mas a la realización del amor, atenuador de luz, servicio de TV-cable, un salón baño, el que una súper tina de agua calientita invitaba a las mas perversas pasiones, una buena dotación de bar y una sugestiva decoración del cuarto, daban al ambiente, el mejor de los escenarios para impulsar los instintos a la mas fascinante de las noches en la que el sexo nos embriagaría hasta limites que aún hoy calman mis ansiedades e inquietudes. No bien habíamos cerrado la puerta, y mis turgentes senos apuntaban hacia ese par de machos de quienes esperaba la jornada más excitante jamás vivida. Carlos cuya polla luchaba por salir de su pantalón para clavarse en cualquiera de mis apretados agujeros, fue la primera en aparecer, aquel machote si que estaba a punto de reventar, así lo sentí, al acercarse por detrás y besarme la espalda, mientras sus manos masajeaban mis hinchadas tetas. Así que mientras Jota pasaba al bar en busca de cerveza, regrese hacia los brazos de el galante Carlos, desabroche su yen, y ante mi su espectacular verga, daba brincos de felicidad, era tan grande, tan rica, tan apetitosa; que sin pensarlo dos veces, baje mi boca por su pecho hasta llegar a ese miembro duro, rígido, que rogaba por una caricia de mi huequito. Mientras me abalanzaba en la mas descarada y suculenta de las mamadas hasta ese entonces ofrecida, alce la mirada y pude ver a Jota, su polla estaba a mil, y me contemplaba disfrutando el espectáculo, al sabor de su cerveza, mis instintos me empujaron a ofrecer mis mas provocativas caricias orales en el pene y bolsas de mi complacido parejo. Esto fue sin duda el gatillo fulminante para Jota, quien sin aguantar un minuto mas se acerco a mi cadera, me acomodo en cuatro y a la par que yo metía la verga de Carlos en mi boca, Jota lo hacia en mi rajita, la cual estaba hinchada, húmeda, caliente y apunto de venirse; así en esa pose, experimente un orgasmos tan espectacular que mi ser temblaba de emoción, pero aún quería más, Carlos que no quería venirse sin antes disfrutar de mi chocha, fue deslizándose por debajo de mi cuerpo hasta que mis senos estuvieron a la altura de su boca, esto era una delicia sin par: montada sobre Carlos, quien succionaba mis tetas, mordiendo mis pezones, mientras que sus manos abrían mi culo como ofreciéndoselo a Jota. Jota por su parte ni corto ni perezoso cabalgaba sobre mis caderas tomando mis senos mis inquieta tetas centro de tanta lujuria. Sentí entonces que su pene salía de mi chochita, cuyos labios se movían, frenéticamente, como queriéndose tragar todos los penes del mundo; pero ese vació no tardo mucho en llenarse, ya que el de Carlos llegaba a complacer aquella sensación, que rico que rico se siente ser culiada, por dos pollas al mismo tiempo, la de Carlos grande gruesa caliente dura y firme por entre los pliegues de mi codiciosa vagina, y la de Jota, suave caliente y apretada por los ricos bordes de mi culo. Mis dos agujeros clavados, adorados por semejantes sementales es un espectáculo que jamás borrare de mis recuerdos. Casi no me movía solo gemía. Gritaba del enorme placer fueron minutos que parecían horas, un ratito de tiempo que cubrió la inmensidad de la noche, del tiempo de mis sueños y deseos ahora hechos realidad. Para cuando sentí la leche de mis eróticos amantes, yacía en el suave piso sobre los adornados cojines que me habían ayudado a resistir semejante envestida. Carlos seguía disfrutando de mis ricos senos, y Jota de los últimos espasmos de mi caliente ano. No se cual de ellos o si ambos, pero sentí que me llevaban a la cama suave como lecho de plumas, el aire acondicionado era tibio así que una simple sabana me cubría mi desojado cuerpo. Unos minutos mas y logre percatarme que descansaba placidamente en los brazos de jota mientras que Carlos masajeaba mis aturdidas nalgas, la entrada de a mi cola, mi raja, mis senos, con una caricias tan seductoras que estaba nuevamente queriendo ser penetrada, besaba a Jota, besaba su boca su pecho hasta inclinarme sobre su pene y mamarlo haciendo de el un amante dominado a mis caprichosa lengua, Carlos que hacia rato intentaba darme por atrás, hallo la oportunidad precisa y sin mas lubricación que su saliva, me lo enterró de un solo golpe, y lo dejo ahí, quieto, mientras yo me revolcaba de dolor y placer pues su verga parecía mas gruesa de lo que la había degustado. Mis lagrimas de euforia, mis uñas clavándose en la espalda de Jota, al tiempo que Carlos se movía sobre mi culito que empezaba a acomodarse al hinchado pene, hicieron que Jota se viniera sobre mi, nunca hasta ese entonces había recibido su leche en mi boca, la sensación deliciosa de saber a Jota complacido inundo mis sentidos y deguste cada porción, cada sacudida hasta que Carlos quedo sobre mis caderas sin sentido agotado y bendiciendo la oportunidad de habernos complacido en nuestra fantasía de lujuria y pasión. Dormimos no se cuantas horas la amplia cama la música en el TV, todo se complacía con el cuadro de amor que estábamos experimentando. Fui la primera en restablecerme así que ordene una gratificante comida, que no demoro en llegar, para cuando despertaron los amos del sexo, ya había recuperado mi estado, y me bañaba placidamente en la calida bañera; no escuchaba bien lo de la habitación, pero pronto supe que tramaban estos amantes. Desnuda como estaba en la bañera, mire como la puerta del baño se abrió, y ante ella dos cuerpos hermosos, varoniles; cuya apariencia despertó en mi ser nuevas ansias de entregarme al placer del sexo …(continuará)






Cuarta Parte
La imagen mis dos machos desnudos, con sus pollas queriendo meterse por todos mi agujeritos, la sensación de sentir cuatro manos enjabonando todo mi cuerpo, dedos que exploraban hasta donde mi recato lo prohibido, bocas succionando mis pezones y cuerpos cuya vibración sensual, inundo el ambiente una atmósfera de muy erótica; despertaron en mi una lujuria como pocas veces la he sentido; agarrada a los bordes de la tina, controlaba el impulso de saltar a los brazos de tan espectaculares masajistas y entregarme al festín de una nueva follada; cerré los ojos, y mordiendo mis labios me entregue a la infinita satisfacción de ser complacida en cada caricia y en cada beso. Ellos igual que yo, llegaron al punto máximo de excitación, cuando me repuse de tan fenomenal momento, ambos habían entrado en la tina, dispuestos a comerse su apreciado botín; sin embargo reponiéndome de mi sueños de placer, me incorpore salí de la tina y mientras retiraba de mi cuerpo los restos de champú jabón con la regadera de la ducha, le ofrecí el mas sensual de las exhibiciones de que era capaz; acariciaba mi cuerpo, clavaba mis dedos en mi chochita y en mi culito que pedían a gritos que se los comieran; emocionada como estaba en mi primera auto-masturbación publica, no me percate que Jota me había tomado la cámara para inmortalizar aquel momento; (una de esas fotografías, es la que a continuación les envió).


Mi acto de autosatisfacción sexual les había complacido tanto, que pude observar como ellos también se masturbaban sus pollas estaban en su tamaño más colosal; así que era momento de regresar a la tina, esa cuna de placer que tenía reservada para mí, sensaciones nunca antes sentidas; Me abrace al cuerpo de Jota, cuya polla no demoro en meterse a lo mas hondo de mi vagina, su boca mordía mis senos y mi vientre; mientras que Carlos, hundía una y otra vez su rico pene en mi cola, sus manos azotando mis nalgas y sus guebas que golpeaban la entrada a mi ano; hacían que mis manos se aferraran con fuerza a los bordes de la tina, para recibir cada embestida, por delante y por detrás, hasta desmadejarme en los brazos de Carlos, quien llevándome hacía él, llevo a que su pene quedase total mete dentro de mi cola; ahí de espalda a Carlos sintiendo sus manos en mis senos y su boca mordiendo mi cuello; recibí a Jota, con su pene erecto metiéndose una y otra vez en mi chochita pero esta vez por encima de mi cuerpo; fue entonces cuando sentí que la verga de Carlos salía de mi cola y poco a poco se metía en mi vagina que recibía los viandados de Jota; ¡dos penes en mi vagina!, dos pollas entrando y saliendo al mismo tiempo, a mi agujero caliente y húmedo hicieron que los tres llegásemos al orgasmo final, dichosos, plenos y exhaustos de una jornada de sexo, amor y placer que habiendo comenzado el día anterior, finalmente había llegado a su fin.

Este es el relato de su amiga Gaby, espero que hayan disfrutado de los cuatro capítulos de esta historia tanto como yo lo disfrute cuando experimente por vez primera la sensación de tener sexo en trío. Durante el resto del año no volvimos a entablar contacto con otros hombres. Durante las festividades de fin de año, una noche loca nos llevó a la no menos placentera y divertida experiencia de un trío, pero esta vez con una amiga y Jota; estos hechos, mi forma como calenté a mi virginal amiguita; nuestras experiencias de sadomasoquismo; zoofilia y sexo en grupo; son historias que pueden estar a tu disposición; para recibir estas historias, espero recibir tu mensaje calificando el contenido de estos relatos y así verificar que estas recibiendo los relatos y sus fotografías

Gabriela y Jota


 
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