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El desconocido
La hoguera ardía en la chimenea que se encontraba en frente de mi cama iluminando tenuemente toda la habitación , dándole mas suavidad a la misma y talvez mas calor a la colcha blanca que cubría de manera irregular, entrecortada y desordenada mi cuerpo que estaba sumido en un sueño profundo...
En ese momento giraba lentamente quedando boca abajo en mi colchón y con el mismo movimiento la colcha que me cubría resbalaba y quedaba a un costado de mi cama sobre el piso de madera.
Y ahí estaba yo... lo único que me vestía entonces era un fino traje de cama de seda blanca que dejaba al descubierto desde mi cuello a la mitad de mi espalda y cubría solo hasta donde comenzaban mis piernas... talvez un poco más arriba.
Mi pelo largo, ondeado y negro como la noche misma caía adornando el contorno de mis hombros desnudos despidiendo destellos azulados y castaños que le robaba al mismo fuego que ardía en la chimenea a mis pies.
La seda dócil empujada talvez por el encaje de las terminaciones parecía adaptarse de manera justa a la geografía de mi cuerpo respetando fielmente su forma, relieve...
Un ruido en la planta baja me arrancaba de los brazos de Morfeo – que a juzgar por la expresión de mi rostro se había aliado con Eros para darme el sueño que estaba soñando hasta ese momento – Estiro entonces los brazos como intentando tocar algo que supuestamente debía estar a mi lado y abro los ojos de manera repentina. Me encuentro sola.
Sonrío un instante recordando las escenas que vivió mi mente hace unos escasos minutos y entonces recuerdo que me desperté por causa de un ruido abajo...
Me levanto, tomo una bata de seda blanca y encaje, me tapo con ella y abandono mi cuarto para comenzar a bajar por las escaleras de mármol que daban al inmenso living amortiguados mis pasos por la alfombra gruesa que cubría el centro de la escalera y que era de un rojo mas espeso que la sangre...
Miro hacia el living que desierto se veía aun mas imponente que de costumbre...
Buscaba algo y no estaba segura de qué se trataba...
Entonces algo se mueve en la enorme pileta que estaba en el living y horrorizada descubro que no estaba sola en la casa... me escondo en las sombras haciéndome a un lado en la escalera y observo la silueta masculina que salía del agua...
Era un hombre alto, de contextura firme, cabello corto y rizado .... pero no podía ver mucho mas.. solo veía esa silueta. Decidí acercarme un poco más desde las sombras mientras observaba como se tapaba con una toalla desde la cintura para abajo.
Notó un movimiento y se encaminó directo hacia donde estaba yo escondida como una intrusa en mi propio living. Se detuvo a contemplar una foto que me sacaron en una playa caribeña hace unos años y estaba enmarcada en un cuadro de plata que reposaba en una mesita ratona hasta que él la tomó para escrutar mi imagen dándome la espalda y sin saber aun de mi presencia real en ese mismo living...
Estaba a unos escasos tres metros de mi , y desde la sombra yo podía notar (por el reflejo que le pegaba en la espalda sensualmente mojada) que su piel era de un blanco rosáceo y estaba adornada a modo de terminación del mas fino diseño con unos lunares oscuros que contrastaban con su piel clara de manera insinuante... Noté también su cabello rubio oscuro, no pude dejar de admirar la formación de su espalda y sus hombros y por lo tanto no logré reprimir un suspiro que atrajo su atención y me miró.
– Hola– si, solo eso se limitó a decir mirándome con esos ojos increíblemente verdes – espero que no le moleste que haya usado su pileta– y me dedicó una amplia sonrisa que acentuó aun mas la belleza de los rasgos de los cuales ese desconocido era dueño.
Nunca creí que reaccionaría de ese modo pero solo salí de las penumbras, caminé tranquilamente delante suyo hasta sentarme en el sofá de cuero claro que estaba de frente a la mesita ratona, crucé mis largas piernas que le escaparon de la bata de seda y quedaron casi completamente descubiertas iluminadas al igual que todo mi cuerpo por la tenue luz de la mañana que apenas lograba colarse desde el jardín por los ventanales...
Lo observé calma sin decir una sola palabra, ni inmutarme aparentemente ante sus actos. Miró mis ojos, recorrió con sus hechizantes ojos el contorno de mi rostro, mi nariz , mis labios... su mirada bajo lentamente por todo mi cuerpo, y junto con sus ojos en los que aprecia un claro destello de repentina y creciente lujuria se apretaban sus labios de manera sutil pero perceptible... y posaba luego volviendo mas arriba sus ojos en mi escote que estaba enmarcado en mi brilloso pelo negro...
No sabia por qué me comportaba así pero lo cierto era que estaba perfectamente conciente de que me quemaba el deseo de sentir de cerca el calor de su piel... de sentir su aroma... Sentía un deseo irrefrenable de secar con mi lengua esas gotitas que aun acariciaban su piel en toda su extensión.
Yo siempre había sido muy reservada, tal vez tímida y pensante... y de la nada aparece un desconocido en el living de mi casa y me muero de ganas de comerlo a besos, que me toque, sentir todo su cuerpo cálido en mi piel...
Entonces me miro a los ojos fijamente –juraría que adivinando lo que sentía– se acerco a mi y yo me levante automáticamente del sillón... Hubo otra pausa en la que ambos nos comimos con la mirada pero muy de cerca... yo sentía su respiración tibia en mi frente y se estremeció al sentir mi respiración nuevamente agitada a la altura de su cuello...
Nuestros labios se juntaron entonces al igual que nuestras lenguas en un beso tan fogoso como salvaje... Por Dios! Si apenas era conciente de lo que hacia y esa conciencia me servia solo para concluir en que no la quería y ansiaba dejarme llevar...
Mi bata se deslizó por mis brazos resbalando al piso sin ayuda suya ni mía...y se detuvo un instante a contemplarme con esos ojos que significaban vida y muerte al mismo tiempo... supuse que mi rostro suave y de algún modo hasta de niña podía causarle hasta ternura con esa expresión que de seguro tenia grabada – mezcla de miedo y excitación, inocente y a la vez demandante– Me seguía mirando y por algún motivo eso me hacia sentir única, irresistible... como él.
Si había ternura en la imagen que yo inspiraba en ese momento las opiniones al respecto se verían muy bifurcadas y confusas... porque en ese mismo momento en el que baje mi mirada de sus ojos hasta sus labios y le di un beso tibio, suave, seso y talvez infantil, en ese mismo instante uno de los cordoncitos de seda que eran la s manguitas del traje de cama que tenia puesto resbalo por mi hombro derecho hacia un costado, y dejo al descubierto al ceder la seda hacia abajo uno de mis pechos blancos como toda mi piel .
El mismo corrió el otro cordón hacia el costado pudiendo ver entonces mis pechos blancos con sus pezones rosas que aunque estaban al máximo de la excitación que los erguía seguían siendo pequeños y muy sensibles.
Me los empezó a besar tan repentinamente que mi gemido fue mezcla de sorpresa al principio y placer después. Yo lo envolví con mis piernas y el me acostó bruscamente en el sofá y me arrancó con sus fuertes brazos el traje de cama que aun tenia a medio sacar dejándome así desnuda ente sus ojos , el deseo, nuestros instintos y nuestros cuerpos.
Entonces así, desnuda como estaba, con el pelo suelto que era mi único abrigo, me puse encima suyo y comencé a besarle los labios de manera tierna y mirándolo a los ojos, baje a su cuello y no despegue mi mirada de sus ojos... baje y me detuve en su pecho y mantenía mi mirada en la suya que a veces se cerraba en un estremecimiento que a mi me excitaba aun mas si eso era posible...acostada sobre su cuerpo mientras lo besaba pude sentir algo rígido que se apretaba contra mi a la altura de mi pecho porque yo estaba besando por debajo de su pecho. Sin dejar de mirarlo a los ojos tome la toalla blanca que le cubría desde la cintura a las rodillas con los dientes y la tire a un costado para poder así ver besar y lamer esa parte suya que aun no había visto hasta el momento.
Y así lo hice... Besé , lamí, rocé , y recorrí con mi lengua ese inmenso y durísimo pedazo de carne que había entre sus piernas durante muchos minutos hasta que él me aparto comenzó a besar mis pechos nuevamente apretándome la cola con las manos... Yo gemía y casi no estaba en mi del placer... bajo hasta llegar a ese punto en donde nacen mis piernas, es e lugar húmedo y caliente que ansiaba algo suyo dentro mío. Me miró de una manera casi desafiante diría yo y sentir su respiración en ese punto de mi cuerpo hacia que todos los bellos de mi espalda nuca y brazos se ericen de placer... pero aun ni empezaba...
Hizo un ademán de que empezaría a besarme apresuradamente pero se detuvo y con la lengua apenas me rozó el borde de la entraba a esa cueva húmeda que cada vez se mojaba más mojando también los labios suyos que me besaban como locos víctimas de la excitación y la lujuria del momento...
Comencé a sentir esa sensación que se extiende desde esa conexión tan invisible como real que existe entre esa zona y mis pezones hasta todo el resto de mi cuerpo, la misma sensación que es frió y calor a la vez, relajación y euforia increíble... Pero entonces dejo de hacerlo y se arrodillo subiendo mis piernas a sus fuertes hombros, me miró a los ojos e intentó no sin resultados entrar en mi lentamente...
Una vez que me estremecí al sentir como entraba su enorme y rígido miembro en mi interior él comenzó a moverse muy fuerte y rápido... tanto que podía sentir sus testículos chocando contra mi y haciendo un ruido que me excitaba aun mas y hacia que yo misma lo envuelva con mis piernas largas y me mueva desesperadamente haciendo que mis pechos acompañes el movimiento rítmico de todo mi cuerpo... Noté el placer en su cara al ver como se movían mis pechos y entonces me moví aun mas fuerte, por algún motivo me quemaba de placer la idea de que él se sienta cada vez mas excitado por mi causa...
Decidí apartarme para quedar de espaldas a el apoyada contra la pared de mármol. La idea de que lo hagamos paraditos pareció volverlo loco y a toda prisa me penetro otra vez y se movió aun mas fuerte apretándome contra la pared... podía sentir como rozaban mis pezones con el mármol frío de la pared y por otro lado el calor de todo su cuerpo envolviéndonos y nuestra transpiración cayendo por nuestra piel... Esa antítesis de sensaciones me enloquecía inimaginablemente...
–Te gusta cómo te estoy cogiendo puta hermosa? – me dijo y me dio la impresión de que intentó reprimir el deseo de decir eso y no lo logró.
Ahí note que a mi visitante le gustaba hablar sucio en ese momento y por supuesto que yo haría todo por complacerlo ya que indirectamente – o no tan indirectamente– me daba placer a mi misma que el goce.
–Me encanta, tu pija esta buenísima! Me vuelve loca– le dije yo y me puse toda colorada pero el no lo notó porque yo estaba de espaldas a el...
–Así me gusta, dale movete putita– me dijo mientras me daba unas palmaditas en la cola.
–Callate y rompeme toda!! Dale haceme mierda... dale que no quiero acordarme ni de mi nombre después de esto ...
Cuando le dije esto último me dio vuelta y me clavó alzándome y rodeando parados con mis piernas su cintura se movió muy deprisa y entre gemidos y gritos para nada reprimidos llegamos juntos a un orgasmo descomunal que nos hizo olvidar de lo poco que nos acordábamos a esa altura del mundo...
Nos quedamos abrazados un rato y luego nos acostamos sentamos en el sofá sintiéndome yo extrañamente confundida... todo empezó a esfumarse.. cada vez me alejaba mas de esa escena , sentía unos besos tibios en mi cuello....
Me despertaba a lo que seguramente serían kilómetros de distancia de ese lugar imaginado, me encontraba en mi cama y mi marido me estaba besando el cuello afectuosamente....
–Buenos días Dee – me dijo mientras bajaba más y me besaba por encima del pijama los pechos, yo lo miré y sonreí muy complacida– yo chiquito– agregó con voz pícara.
– Buenos días mi Eze, mi sol, mi vida, mi todo– le respondí radiantemente.
Esa mañana nos divertimos mucho cuando le conté– no sin antes divertirnos un rato en la intimidad de nuestra habitación– que había soñado que éramos dos desconocidos que se veían y decidían tener sexo desenfrenadamente.
–jajá jajá! Mira vos... no la tenia esa... ahora tu sueño nos dio pie a un nuevo jueguito, ya que nos encanta dramatizar – Dijo el entre risas mientras me daba un masaje tierno y reconfortante en la espalda.
–Obvio! Jajá jajá , te adoro sol.
Diana Gisela Galera Bareiro.
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