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intercambiando x internet
Cuando llegamos a la confiteria del bar mi marido casi se desmaya: la chica tendría 25 años y era una belleza vestida con una ropa de cuero ajustada y tenia un cuerpo monumental, incluso de una altura como de 1,90 cm. En cambio él era un moreno de unos 22 años, bajo y algo gordito. Por supuesto que en la conversación insistía con aceptar el intercambio y no pude rehusarme, hasta me sentí obligada a complacerlo, quizás nunca tenga la oportunidad de tener una mujer de ensueño.
Apenas entramos a la habitación se encargó de demostrarle cuanta pasión le despertaba, la desvistió suavemente y le besó los pechos, ( para mí demasiado perfectos para ser naturales), luego se bajó y le dedicó su repertorio oral por mucho tiempo mientras ella se convulsionaba terminando como loca.
Eso diré porque yo no pude observar muchos detalles, el morocho se lanzó sobre mi como desesperado,( le excitaba estar con una mujer "mayor" dijo), me besaba la boca mientras me arrancaba la tanga y bajaba los pantalones y sin más me penetró, ¡ que sorpresa ! no pude evitar largar un fuerte y prolongado gemido, sólo la primera parte de su sexo, por su grosor, como un puño, llevaba mis labios vaginales dentro de mi palomita, haciendo que mi clítoris rozara directamente con su piel, lo que me producía dolor e intenso placer, traté de retenerlo para que no entrara entero y bajó algo su ritmo pero me "serruchó" sin miramientos y entre mis gritos y gemidos me terminé muchas veces hasta que sentí un calor interno y me lleno mi cosita de sus jugos, ahi se detuvo al fin y se tiró al lado mio mientras yo lo acariciaba agradecida de tanta pasión.
Entonces pude reconocer que la mina había montado a mi peor es nada todo ese tiempo, mirandonos ambos, y cuando tuvieron nuestra atención, sacó una pomada del cajón y se la dió a el, poniéndose en cuatro patas, el entendió, la lubricó y desde atrás la penetró y caimos en la cuenta que era nueva en el anal pero mi loco no perdió la oportunidad de ser él quien hiciera gritar a la mujer del otro y la cojió, suave, pero profundo y después le llenó la colita de lo suyo.
Entretanto, yo me dedique a reconocer el monstruo que me había lacerado y mimosa le dí el oral de su vida, deteniéndome en lamerlo para prolongar su orgasmo, y media hora después, arrancarle con ritmo toda su leche espesa que inundó mi garganta entre sus quejidos de macho.
Esta historia sucedió en Jujuy, el 5 de junio de 2007 y quiero contarla..........
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