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Autor: Anónimo
 

Un año después

Viernes 29 de Enero del 2002. (C+365)

Ha pasado un año.

Resulta increíble todo lo pasado en un solo año.

¿Será que este fue el primer año del resto de mi vida?

Ahora que lo pienso, me gustaría que así fuera.

Después de un año de haber iniciado mi nueva vida, me detengo un momento y recordando lo vivido, concluyo que es grandioso a cuanto me puedo llevar un poco de encaje licrado, en el momento oportuno y en la persona indicada.

Los recuerdos vienen rápidamente a mi memoria y su efecto se nota en el bulto de mi pantalón. Es tanta su carga erótica, que pienso que son irreales y solo productos de mi calenturienta imaginación.

¡Pero no es así, en verdad sucedió!.

Quiero contarles para que me puedan entender un poco más.

...

Jueves 24 de Enero del 2002. (C-5)

7.00 am.

Mi esposa decide dar por terminado nuestro matrimonio, debido a "diferencias irreconciliables".

Como ya lo hemos venido conversando tiempo atrás, su decisión no me toma por sorpresa, ha decidido llevarse con ella a mis tres hijos y todo lo necesario para amoblar su nueva casa, eso en buen castellano se traduce en que me deja solo con la cama matrimonial y mi taza del desayuno.

No me opongo y la dejo hacer, total ha aceptado que será lo único que obtenga de mí. Creo que la he sacado barata.

Acabada la mudanza, me siento en el suelo a pensar un poco, ya que tengo por delante algo totalmente nuevo, por decir lo menos.

Estoy tomando mi segunda taza de café con agua fría de llave, cuando el timbre de la puerta me saca de mis pensamientos, no tengo la más mínima intención de moverme, pero la curiosidad de saber quien está a la puerta hace que me levante y abra, pienso que puede ser que haya olvidado llevarse algo.

Abro y veo frente a mi a una linda mujer de unos 25 años, de más o menos 1.65 mts., de unos 48 Kg. de peso, y una medidas 98-65-95 aprox., pero lo que más me llamo la atención fueron sus hermosos ojos color caramelo, que me regalaban una tierna mirada, así como sus carnosos labios, los que me obsequiaron una deliciosa sonrisa, mientras me decían:

- ¡Buenos Días!. Soy Calpurnia, de la agencia de empleos me informaron que debía presentarme hoy día para iniciar mis labores de asistenta. ¿Espero no llegar tarde?

Estoy a punto de soltar una risa sarcástica y echarla con cajas destempladas, cuando mis ojos se detienen en las dos montañas de carne que luce debajo de su delgada blusa blanca, están contenidas por su brasier blanco de tul licrado, que permite distinguir lo rosado de sus pezones y aureola. Esta visión me detiene y por segunda vez en mi vida dejo que mi verga decida por mi cabeza.

- De ninguna manera, Calpurnia. Haz llegado en el momento oportuno. Pero pasa, para poder conversar de las condiciones de trabajo.

- Gracias.

Diciendo esto le dejo el paso libre y ella pasa, ahora es cuando logro ver su hermoso trasero, que está contenido a duras penas por el pantalón jeans, que lleva puesto.

Su figura tiene la forma de una pera, lógica forma en una mujer de medidas equilibradas, esto confirma y refuerza mi decisión inicial de no dejarla ir.

Una vez que llegamos a lo que seria la sala, ella se detiene y con los ojos muy abiertos me dice:

- ¿Robaron?

- ¡No!. Lo que pasa es que pasó lo inevitable y mi esposa decidió dar por terminado nuestro matrimonio. Según sus palabras, definitivamente.

- ¿Entonces ya no necesitará asistenta?

- Al contrario, Calpurnia, ahora es cuando más necesito a una buena asistenta, para todo servicio.

- ¿Todo servicio?

- ¡Sí!. ¡Para todo servicio¡. Pues yo no tengo idea de nada y necesito que alguien me acompañe por lo menos en estos primeros días. Hasta que logre acomodarme y me haga cargo.

- Bueno, creo que no tendré ningún inconveniente en acompañarte. Aunque no veo que haya mucho trabajo por hacer. Lo digo por lo poco que veo. ¿Te gustaría que empiece por algo en especial?

- Mira Calpurnia, yo no te obligo a nada, pero me gustaría que empieces por darme algo para el dolor de cabeza.

- Esa es mi especialidad, no hay dolor de cabeza que se resista a una buena mamada, seguro tienes los testes llenos. De esto me encargo yo.

Mientras decía esto ella ya había echado mano a mi erecta verga, que desafiante se mostraba bajo mi pantalón.

Con mucha ternura me empezó a besar, mientras me hacia sentar y luego echar en la cama, a la vez que sus delicadas manos liberaban de su encierro al hermano menor.

Este salió dando un brinco y si Cal no retira la cara, hubiese recibido una bofetada terrible.

- ¡¡¡Mi Dios, que verga!!!, debe medir mas de veinte centímetros.

- 22,53 centímetros, con 15 de circunferencia. ¿Espero que sea de tu gusto?

- Es mucho más de lo que mi costumbre, pero no me molesto por la demasía.

Mientras decía esto ultimo, lleva su mano a mi pene y lo empieza a acariciar delicadamente, sintiendo la textura suave de su piel y la dureza del músculo. Sus delicados dedos no logran abarcar el contorno del tronco, pero eso no le impide darle un buen masaje.

Sus labios depositan un tierno beso en los labios de mi pene y se introduce suavemente toda la cabeza dentro de su hermosa boquita.

Siento su lengua juguetear con mi glande y recorrer los pliegues del prepucio.

Acabado el reconocimiento, empieza a introducirse mi tranca hasta lo más profundo de su garganta, le dan algunas arcadas pero consigue engullirse los 22,53 centímetros de verga, una vez conseguido esto procede a recorrer con sus delicados labios y lengua toda la longitud de mi tranca, haciéndome el amor con suave boca.

No puedo creer la maestría con que engulle mi verga, se detiene una eternidad cuando la tiene toda adentro y se retira muy suavemente mientras la lengua juguetea sobre el tronco.

Deja mi verga para pasar a mis testículos, los besa y juguetea con ellos, los succiona dentro de su boca y los retiene dentro apretándolos muy suavemente, con la justa presión para dar placer y no dolor.

Recorre mi perine y llega hasta mi ano, al que recorre con su candente lengua, nunca antes me lo habían echo, pero ya se en que consiste un beso negro, dado con ganas.

Retorna a mi verga que ha continuado creciendo y empieza ya a resumar las primeras gotas de liquido preseminal, ella se alegra al ver estas pequeñas gotas y con su dedo las toma y esparce por el contorno de los ojos, dice que previene las arrugas del rostro, le digo que si continua tendrá para echarse en todo el cuerpo.

- Veamos cuanto tienes mi amor, dice retomando su labor sobre mi erecto pene.

Después de breves momentos empiezo a descargar torrentes de lechada en lo más profundo de su garganta, ella los recibe con glotonería, no deja escapar ni la más mínima gota de semen. Yo continuo descargando lechada, hasta quedarme totalmente seco, en realidad estaba necesitando descargar los porongos, la tensión de este día debía ser liberada de alguna manera.

Terminada mi venida, ella continua con mi ya fláccida verga en sus pequeñas manos, mientras la termina de limpiar y asear a conciencia.

Se levanta del suelo y se acurruca junto a mí, ronroneando al oído y jugueteando con mi pelo.

Con esta sensación me voy relajando y quedando dormido, con una sonrisa dibujada en mi rostro por la excelente ayudanta que he conseguido.


Viernes 25 de Enero del 2002. (C-4)

Ayer he contratado a mi nueva ayudanta. Calpurnia.

Me ha resultado una adicta a chupar vergas, me ha ordeñado seis veces ayer.

No me ha dejado tocarla para nada. Dice que todavía no es el momento.

Al dar las 8 de la mañana, suena el timbre y corro a abrir, ella está parada delante mío con un coqueto conjunto de mini falda y blusa, sus zapatos de taco alto son complemento perfecto para sus medias de seda negra que abrazan sus contorneadas piernas.

La blusa por lo tenue del material deja traslucir su brasier de media copa, que mas que cubrir coloca en posición de ser mirados a sus dos hermosas montañas de carne, sus aureolas marrones se notan claramente rodeando sus erectos pezones, marcados en la tela.

Le franqueo la puerta mientras me recreo la vista con su delicioso cuerpo de niña-mujer, una vez cerrada la puerta, ella me toma de la mano y me lleva a la cocina, donde se sienta en el repostero y levantando las piernas me deja ver su pubis desnudo, hoy no se ha puesto calzón alguno.

Sin decir nada y solo con el gesto y brillo de sus ojos, se lo que tengo que hacer.

Bajo mi vista a su hermoso coño, que perfectamente depilado a la brasileña, me invita a besarlo y recorrerlo con mis sedientos labios. Casi con desesperación me dedico a la tarea más agradable de mi vida, besar el coño de una hembra arrecha, saboreando sus jugos que ¿inagotables brotan de su manantial del placer.

Recorro cada milímetro de sus labios vaginales, me entretengo en la abertura de su vagina, mi lengua masajea su meato urinario, terminando mi recorrido sobre su delicioso botón del placer.

Su clítoris ha estado esperando su ración de caricias, está erecto y se levanta con sus casi dos centímetros, sobre los pliegues que no logran cubrir.

Distingo un delicioso sabor dulce, siendo el primer coño de este sabor que he probado en mi vida, lo sujeto entre mis labios a la vez que lo succiono ligeramente, luego lo tomo entre mi lengua y paladar y lo empiezo a masturbar con movimientos suaves de cabeza.

Ella ha empezado a ronronear, pasando luego a dar gritos de placer con la llegada del primer de sus orgasmos, mientras que yo recibo en mi boca los jugos que empiezan a emanar de su vagina, resulta en verdad un licor embriagante, que no desperdicio y que al contrario busco se producido en mayor cantidad.

Mis labios recorren su perineo y llego a la abertura de su ano, cuyos pliegues recorro con deseo y ansias de gozarlo. Mi lengua hace presión sobre la pequeña abertura y esta cede suavemente, lo que aprovecho para introducir mi lengua lo más posible, empezando a hacerle el amor anal con ella.

Calpurnia, no puede detener sus gritos de placer que acompañan su tercer y cuarto orgasmo, solo conseguidos con mi lengua en su ano.

Me dice que la penetre por el culo, pero le respondo que eso será mañana, pues hoy solo tendrá lengua y nada más que lengua.

Seguimos hasta que nos dan las fuerzas, intercambiando los papeles.


Sábado 26 de Enero del 2002. (C-3)

10 minutos antes de las 8 de la mañana, suena el timbre, por el visillo veo que es Calpurnia, pero no abro, le hago esperar hasta que sean las 8 en punto.

Ella no se ha movido de la puerta, se le ve un poco molesta, pero me hago el desentendido.

Ha obedecido, pues ha venido con su mismo conjunto de ayer, verifico con mi mano por debajo de su falda y con agrado me doy cuenta que ha venido sin calzón.

La tomo de la mano y la llevo al baño, y la hago entrar a la tina, la pongo de espaldas a mi y poniéndome de rodillas levanto su corta falda y empiezo a besarle el ano, por el espejo del lavabo veo como el enojo de su rostro se disipa como por arte de magia, siendo reemplazado por un gesto de placer total que me da la certeza de estar de acuerdo a lo que vendrá después.

Jugueteo con sus deliciosos pliegues por un tiempo razonable, hasta que su esfínter está relajado lo suficiente, me pongo de pie y tomando un poco mi saliva me la unto en la punta de mi glande y lo dirijo a su sonrosado ano, ella no se retira, ni manifiesta sorpresa alguna, al contrario colabora colocando el culo en pompa, facilitándome la labor de penetrarla con mi miembro.

He logrado meter la mitad del glande, por lo que lo retiro y dirijo mi boca a su ano, paso repetidas veces mi lengua calmando el ardor y humedeciendo profusamente, para después retornar a como estaba antes, mi glande en su ano y yo empujando.

Entró toda la cabeza, siento como el esfínter ajusta sobre mi prepucio, ahorcando mi pene deliciosamente, ella está con los ojos cerrados y la boca ligeramente abierta, sintiendo la penetración anal desde lo más profundo de su ser.

Retiro mi verga y dirijo mi boca nuevamente a su delicioso ano. Ahora está más dilatado, pero lo recorro con sumo cuidado, humedeciéndolo aun más con mi lengua y saliva.

Me pongo de pie y coloco mi verga en la entrada de su suave ano, ahora ya está listo para una penetración a conciencia y eso es lo que hago.

La tomo por las caderas y trayéndola hacia mí le empujo mis 22,53 centímetros hasta lo más profundo de su ser, mi pene vence toda resistencia y penetra suavemente hasta que sus nalgas chocan en mi caderas, y me detengo, dándole tiempo a acostumbrarse.

Por el espejo logro ver como dos lagrimas le corren por la mejillas, pero ella no dice nada, no ha dado el más mínimo grito de dolor o protesta, creo que después de todo esto era lo que quería.

Empiezo a darle por el ano, al principio lentamente, pero a medida que ella va acompañando mis empujes con movimientos de cadera, acelero hasta arrancar de sus labios las frases más obscenas, incitándome a romperle el ano, sin piedad ni contemplaciones.

No me cuesta mucho darle gusto y en verdad maltrato su delicado ano.

Estoy dándole por largo rato hasta que ella misma me pide mi leche, pero me hago de rogar y la invito a que me ordeñe con su esfínter, le explico como y lo empieza a hacer.

Relaja el esfínter cuando entro y ajusta cuando salgo, cuando lo tiene todo adentro, rota las caderas en circulo, de tal manera que mi verga bate su interior hasta lo más profundo.

Está en eso cuando empiezo a descargar mi caliente semen en lo mas profundo de su ano, ella no deja de girar las caderas y logra exprimirme hasta la última gota.




Domingo 27 de Enero del 2002. (C-2)

Hoy le corresponde descanso, pero ella no desea tomarlo, porque desea hacer algo especial, según palabras de ella misma.

Llega como de costumbre, con las últimas campanadas de las ocho de la mañana.

Hoy trae puesto un precioso conjunto deportivo de lycra de algodón, formado por un diminuto top y un pequeño short del mismo material, que a la justa tapan los encantos naturales de su cuerpo.

Por ser su día de descanso, ella decide lo que haremos.

Se decide por: "Corte de pelo".

Ha decidido que mi pubis esté con el mismo corte que el de ella, por lo que ha dispuesto todo para hacerlo hoy día.

Primero me lava el vello púbico, usando champú y reacondicionador.

Lo seca con una pequeña toalla y tomando un peine me desenreda mi espesa mata de pelos.

Ahora empieza con las tijeras a cortar todo lo que esté sobre el medio centímetro de largo.

Termina con las tijeras y prepara la cera depilatoria.

Me advierte que puede doler un poco, pero que espera que aguante como todo un caballero.

Le prometo hacerlo, pero que lo haga con mucho cuidado.

Procede a echar la cera, dejando una delgada línea de vello, en el centro de mi pubis, me hace contar hasta tres y retira de un solo tirón la cera del lado derecho, siento como son arrancaods mis queridos vellos y dejo escapar un ligero grito de dolor, pero me aguanto como un hombre, ahora le toca al lado derecho, ella no espera que cuente hasta tres y cuando estoy en dos retira la cera de un buen tiron y deja perfectamente depilado mi pubis.

Se entretiene en retirar los pocos reacios con ayuda de una pinza y me aplica una crema post-depilatoria.

Ahora sí me alcanza un espejo y despojándose de su falda se coloca junto a mi y comparamos nuestros pubis, estan igualitos de desnudos y se ven realmente graciosos.

Terminamos en un perfecto 69, que nos permite apreciar nuestras desnudas partes pudendas.


Lunes 28 de Enero del 2002. (C-1)

Llega a la misma hora de siempre, ahora está con sus jeans de trabajo, su tenua blusa blanca, deja notar la ausencia de brasier, al meter mi mano por debajo de su pantalón, me doy cuenta que tampoco trae calzon.

Ella no pierde tiempo y empieza a recorrer mi cuerpo empezando en mi pelo, bajando por mi cuello y pecho, terminando con sus labios sobre mi depilado pubis.

Acabado el reconocimiento, empieza a succionar el glande, haciendo que crezca aun más.

Ella está entretenida entre mis piernas, su corta cabellera azabache sube y baja sobre mi pubis, permitiéndome ver en su rostro el placer que siente con estos juegos.

Se engolosina con mi glande, succiona y saca de su boca, mirándolo con delicia, vuelve a meterselo en la boca y a succionarlo ferozmente, haciendo que crezca como nunca antes, la cabeza está morada de lo congestionada, pero ella no se detiene, hasta que logra hacerlo crecer tanto que ya no le entra en la boca.

Ahora es cuando se libera de su ajustado jeans y dándome la espalda, se lo emboca en la abertura de su prieto ano.

- Te vas a dañar si no lo lubricamos un poco - digo.

- Tienes razón, gracias - dice ella.

Acto seguido se echa un poco de saliva en sus dedos y se la embadurna en el ano. Después continua con su clavada anal.

Vuelve a guiar mi glande en busca de la abertura de su pequeño ano, cuando lo siente que está en posición, ella misma empieza a colocárselo lentamente, pero sin tregua ni pausa, hasta tenerlo todo dentro de ella.

No ha pronunciado sonido alguno, pero veo que su rostro se ha congestionado por la fenomenal tranca que se ha empujado sin compasión.

Mi glande sobredimensionado ya está dentro de ella y aun falta por entrar los 20 centímetros de mi verga, no creo que pueda aguantar tanto.

Pero nuevamente el ano de Cali me deja sorprendido, ha empezado a engullir centímetro a centímetro todo el tronco de mi pene, hasta conseguir colocárselo dentro de ella.

Ya lo tiene todo dentro de sí, está apoyando sus hermosas nalgas sobre mis caderas, con mi vello pubico acariciando su canal anal, veo como se relaja y toma aire, permitiendo que su esfínter y recto se acostumbre a mi monumental pieza.

Una vez conseguido esto empieza a subir y bajar su deliciosas caderas, reteniendo dentro de sí a mi erecto miembro. Siento su aterciopelado ano apretar mi verga, estrujándola cuando sube y relajándose cuando baja, como nunca me lo habían hecho antes, ella goza de varios orgasmos, mientras yo me recreo con la visión de su hermosa figura bajar y subir sobre mí.

Ella no demuestra intenciones de abandonar su posición y no me opongo, al contrario, hago esfuerzos sobrehumanos para alargar mi orgasmo, consiguiendo estar dentro de ella casi por 30 minutos, a ella le he contado cinco orgasmos y es durante le sexto que empieza a pedirme que la llene con mi leche, como soy un hombre muy educado le hago caso y sin esperar más empiezo a descargar torrentes de lechada hasta lo más profundo de su ser.

Es tal la cantidad de leche que eyaculo, que creo le va a rebosar por algún lado, pero felizmente no sucede así. No deja escapar ni una sola gota, pues a tenido la prudencia de encajarse mi verga hasta lo más profundo de su ser, que continua derramando semen en lo más profundo de sus tripas.

Acabada mi descarga monumental intento retirarme, pero ella no me deja salir de su dilatado ano y dejándose caer sobre mí, se recuesta contra mi pecho, gozando ambos de la pequeña muerte que sigue a todo buen momento de sexo.

Al rato ella se retira y dándose la vuelta dirige su deliciosa boca a mi tumefacto miembro, que aun conserva una razonable erección, empezando a limpiarlo de todo rastro de semen y heces, mientras hace esto le coloco sus hermosas caderas a la altura de mi cabeza e introduzco mi cara dentro sus piernas, y procedo a asear con mi lengua, con mucho amor y cuidado, su irritado ano. Está todo rojo por el abuso sufrido, pero a cada lengüetada que le doy su dueña se estremece de gusto y ronronea de placer.

Es un perfecto 69, que nos permite seguir observando y gozando de lo más recóndito de nuestra pareja.

Ahora es cuando veo que tiene una hermosa chucha, sus rosados labios vaginales, cubren a un erecto clítoris de casi dos centímetros de largo, que desafiante sobresale de entre los pliegues que lo cubren.

Su pubis perfectamente depilado a la brasileña, está cubierto con un escaso vello teñido de rubio platino, que contrasta deliciosamente con lo bronceado de su cuerpo, me doy cuenta que tiene por costumbre usar diminutos hilos dentales para su bronceado. Me parece realmente fabuloso esto último. Se ve que es de las mujeres que tiene un bonito cuerpo y que sabiendo lo que tienen les gusta mostrarlo a los demás.




Así abrazados olvido por completo lo que me estaba molestando días atrás y empiezo a vivir el resto de mi vida.


Martes 29 de Enero del 2002. (C)

Hoy cumplo 43 años de vida.

Apenas llega Calpurnia, le entrego su ropa del día. Me ha pedido que le diga lo quiero por mi cumpleaños.

Le pido que se ponga durante todo el día lo que le daré temprano en la mañana.

Ella acepta el juego gustosa y procede a vestirse:

Corselete negro, medias de seda, hilo dental de tul lycrado, zapatos de taco 10, Chanel # 5.

Así vestida procede a realizar su trabajo diario de limpieza y cocina.

Yo estoy sentado en la cama y la veo caminar por todo el departamento, haciendo las tareas.

Una vez que termina, ella se aproxima a mí y me da un pequeño paquete, diciendo:

- Creo que el día será perfecto si me acompañas completamente, me gustaría que te pusieras esto.

Miro dentro del paquete y veo un coqueto hilo dental de lycra negra, especial para hombre.

Me lo coloco y me queda como guante.

Recibo sus sinceros elogios, los que acompaña con palmaditas y peñiscos en las nalgas, a la vez que me sopesa el bulto que forma mi semi erecto pene.

Así vestidos nos sentamos a la mesa para almorzar, terminando entrelazados sobre la mesa, usando la mayonesa de la ensalada como lubricante para el sexo anal. Mientras ella introduce en lo más profundo de mi ano sus deditos untados de leche condensada del postre.

Termina por limpiar mi ano con su delicada lengua, después de recibir mi descarga de semen en su insaciable ano.

Cuando estamos echados en la cama, reposando después de las travesuras del día, le pido que se quede a vivir conmigo. Mirándome a los ojos me dice que sí, siempre y cuando no haya ninguna obligación de ninguno por continuar la relación si en algun monento se deteriora y empezamos a hacernos daño. Quedo conforme con lo que propen y desde ese día vivimos juntos.

Está demas decirles que mi casa sigue igual de desprovista, pero nuestro guardarropa está atiborrado de lencería y accesorios diversos para nuestro interminables juegos sexuales.

Hoy día cumplimos un año de estar juntos, nuestro primer año a pasado tan rápido que no,lo creemos y temprano hemos conversado de nosotros y hemos llegado a la conclusión que deseamos seguir juntos por otro año más, llegado el moemtno veremos que decidimos.

Creo que es lo mejor.

Les dejo pues Cali está posando con hermoso conjunto de tul licrado lila, que queda fenomenal sobre su piel bronceada.

Desea que mi pene le dé su opinión, por lo que siento está despertando y lo erecto que está indica que le gusta.


 
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