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Masturbarme es rico
Hola, mi nombre es Wendy, tengo 20 años y este es el segundo relato que incorporo a Muy Zorras. Es acerca de como descubrí la masturbación.
Fue hace muchos años, cuando me harté de oír hablar a todos de lo mismo, de sexo, entonces me dije: "Tiene que ser algo demasiado fantástico". Entonces, cerré la puerta de mi habitación con llave, me desnudé enterita, y me puse una almohada entre las piernas, me comencé a menear como para darme una buena estimulación, y acabé en el orgasmo. Me encantó, la parte en que los músculos se contraían no me gusta mucho, pero lo demás sí...
Entonces, comencé a masturbarme con ese método cada par de días. Y descubrí que siempre que estuviese excitada, tenía una almohada cerca, y podría satisfacer mis necesidades y quedarme más calmada.
Hace un par de años perdí la virginidad, y no me masturbo ya tan asiduamente. Ahora, estoy con cualquier persona que quiera estar conmigo y por supuesto, con la que yo quiera estar.
Adoro el sexo, no es lo mejor de la vida, pero es muy placentero, y para mi no es ningún pecado.
Obvio que el relato no termina acá...
Hace un añito conocí a una chica, Florencia, en la facultad, y nos hicimos amigas al toque. Muchas veces nos juntamos a estudiar, y hasta ibamos juntas a las clases. Yo sabía que a ella le gustaba el profesor, y para jorobarla decía en voz alta que le gustaba delante de él, al final todos me miraban mal a mi, pero me causaba mucha gracia. Yo tenía ganas de que ellos tengan onda, pero parecía medio imposible porque el profesor gustaba de mi, no de ella, y además yo tenía más onda, ella es linda pero no tenía onda...
Una vez, no estudié para el examen que ese profesor tomaba, y él lo sabía. Entonces, cuando me lo entregó, decía 10 y me tocó la cola al entregármelo. Yo le sonreí, pero Florencia nos vio y se puso muy mal. Para consolarla, le prometí que nunca más iba a tirarle onda al profe. Le pedí que venga a casa para que nos calmemos y miremos tele, y ella me confesó que no tenía sexo hace tres meses. Yo la miré asombrada, me acerqué a ella, y la besé dulcemente. Pero Flor no se animaba. Entonces, comenzó a tocarse. Yo traje mi almohada, y nos masturbamos juntas sin pensar en nada más. Así es como yo ayudé a Flor a mejorar su estilo, aumentó su levante, pero igual, nos masturbamos juntitas seguido... nada lo iguala... y yo espero el día en que ella se digne a follar conmigo, es lo que falta para que seamos unas buenas amigas.
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