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A mi nuevo amor
A veces pienso que es fácil tramar a punta de palabras falsas a una chica, pero créanme que siempre van a descubrir qué hay detrás de esas palabras, y no solo de eso, también de los actos, maromas e idioteces que uno comete para conquistar a alguien, porque, gracias a Dios, ellas no comen cuento (bueno, hay excepciones) y las que son aterrizadas, como corresponde en mi caso, saben a qué van y qué esperan de una persona.
Si bien a esa niña, pero en edad, porque de mente es una mujer derecha, muy madura y muy centrada, la aprecio bastante (porque de momento no me queda de otra), también la quiero y quizá (¿quizá?) la amo, pero como aclaré en el paréntesis, de momento me toca aguantarme las ganas.
Debo decir que cuando uno tiene sentimientos como esos, se tiene que valer de toda la experiencia que se haya tenido con intentos de acercamiento anteriores, porque cada mujer tiene una forma de pensar y de actuar muy diferentes a la de cada otra, y si uno llega a equivocarse con una, no hay ni experiencia ni remordimiento de conciencia que valga para retroceder y reemprender el camino, porque ya se pierden muchas oportunidades para una relación seria y de paso, queda uno mal no sólo con una mujer, sino quizá con el círculo que rodea a esa persona.
Volviendo con el tema de la niña que corresponde en cuestión, la conocí hace muy poco tiempo, y pensaba que no vivía en el pueblo sino en alguna vereda algo distante del pueblo, y que ni siquiera era nacida en el municipio… ¡Mentiras! Sí vive en parte rural, pero cerca del pueblo, y sí nació en el pueblo, de eso supe el día de su grado, evento al que tuve la fortuna de asistir y al finalizar, tuve la oportunidad de conversar con ella y conocerla, proceso en el que estoy en este momento, porque ella no se muestra mucho, de hecho, casi no sale de su casa, escasamente cuando hay que hacer algo aquí en el pueblo lo hace.
Afortunadamente ella no es de esas niñas que buscan en las calles al que puede ser su primer amor, ó su perdición, ella es una niña de hogar, y como les dije, madura y centrada, porque la vida le enseñó a pensar más como una persona mayor; tras del caso, es hija única y según le he escuchado a algunos amigos, esta condición apega mucho a los hijos hacia sus padres, porque prácticamente hacen de ellos un tercer adulto en la casa (aunque muchas veces se les mima demasiado y se convierten en un peligro para la sociedad). Gracias a Dios, ella no es un "peligro para la sociedad" por esa cuestión, sino por lo explosiva que es, según me lo manifestó, pues muchas veces con los mismos compañeros de colegio tuvo demasiados encontrones (no hubo golpes) ya creados por demasiada fastidiadera y montadera de estos últimos hacia ella. Obviamente, todo eso fue producto del cansancio de aguantar por años toda la molestia que causa ser la menor de un salón de clase y de paso, ser el blanco de la mofa de los compañeros más grandes.
Ella en realidad, tiene catorce años, próxima a cumplir quince en unos dos meses, recientemente terminó sus estudios de bachillerato aquí en Anapoima, tierra que cada año brota bachilleres que pueden ser calificados en la categoría mental de proezas, dadas las altas cualidades académicas que ofrecen, aunque aquí, también pueden pasar por la categoría de "Duros de Roer" por el carácter que se gastan; ella y yo coincidiríamos en esa categoría por esa cuestión, pues confieso que yo fui muy malgeniado en el bachillerato y cazaba enemigos con tanta facilidad como lo hacía destrozando rivales en un videojuego. Ella es físicamente bonita, atractiva, de piel morena y con una candidez terrible para el que la contempla, es capaz de demoler a cualquiera mentalmente, porque como dije, sorprende con su conocimiento de las cosas.
¿Por qué me encanta ella? Nunca había conocido a una mujer tan joven que saliera de bachiller de mi colegio; la mínima edad con la que uno salía de bachiller eran los siempre tortuosos quince años, yo salí a esa edad, igual que otros compañeros de siguientes promociones. Me sorprendió cuando escuché en la ceremonia de grado la edad de ella, porque pensé que tenía unos quince ó dieciséis años, pero ¿catorce? Lo digo porque en su físico, aparenta tener más edad, aunque eso son cosas del desarrollo de los adolescentes. Y me sorprende aún más que haya salido de rumba con algunos de sus compañeros, cuando normalmente no lo hace, y haya bailado conmigo y me haya hecho quedar como un reverendo zapato en la pista de baile, porque baila bien, les digo.
He conversado últimamente con ella, no seguido, porque ella me pidió el día de su confirmación que no estuviera todo el tiempo encima de ella, error que cometí en sufrimientos anteriores y le hice caso. Tantas conversaciones con ella me permitieron conocer más de su entorno, más de su vida, a pesar de que ella no le gusta mucho hablar de ella, pero igual me ha encantado.
Quizá la ame, porque me interesa desde que la he visto por ahí, desde que volví a mi casa al finalizar mis estudios, pero desafortunadamente para mí, ya tiene pareja desde el 2005, año en el cual estaba supremamente concentrado en finalizar mi proyecto de grado, por eso manifesté que me toca guardarme todos esos sentimientos, ya que corro el riesgo de verlos destrozados y también mi corazón si confieso lo que siento; igualmente, sueño con tenerla a mi lado, porque tenemos algo en común en esta vida: las ganas de seguir adelante, estudiando y estudiando, superando a nuestros padres y dándoles a ellos la recompensa por darnos la vida y la oportunidad de ser alguien en este mundo.
Si le confieso a ella mis sentimientos reales, el momento será pronto, en un momento quizá crucial para ella, porque pienso decirle todo el día de su cumpleaños, y ese día podría ganarme el cielo, ó podría irme al infierno, enviado directamente por ella, ó al menos, sentirme satisfecho por el deber cumplido, sin odios ni rencores. Como tiene pareja, al menos me daré por contento al saber que ella sea feliz, con la persona que de veras la ama y la valora por la que es y por la que ella siente algo similar; aunque debo agradecerle un favor que no le pedí pero lo necesitaba: olvidar a una mujer que me decepcionó y desgraciadamente, amé con todas mis fuerzas.
Así son las cosas… De todos modos, seguiré conversando con ella, de pronto me sorprenderá con más aspectos de su vida que no conozco y que pueden hacer que me agrade aún más; y finalizo, no es "quizás la ame", sino que de verdad, la amo.
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